VIRAL, LO QUE SE DICE VIRAL

El libro de Mónica Müller, indispensable para pensar esta y otras pestes

 

Trece años atrás, en agosto de 2007, una médica argentina presentaba ante sus pares del mundo una ponencia en la que postulaba la posibilidad cierta de que estallara una pandemia desatada por un nuevo virus de la vulgar, internacional y popular gripe. “No hacía falta ser un genio de la ciencia para predecirlo: el agresivo virus aviar A (H5N1), que circula desde 2003 en países asiáticos y europeos, podía combinarse en cualquier momento con uno porcino y uno humano y engendrar otro diferente capaz de transmitirse entre las personas. Por carecer de inmunidad contra él, casi toda la población humana se contagiaría”. Más que vaticinio, anticipación científica, el brote se desató en 2009 dejando un tendal de víctimas en todas las latitudes geográficas y sociales.

Con una renovada mutación el desastre hoy se reitera, ratificando la vigencia conceptual, política, histórica y sanitaria de Pandemia, el libro que en 2010 publicó la autora de las recién mentadas ideas, Mónica Müller. Oportunamente reeditado en estos días, el volumen es reconocido como parte de la historia de la medicina en general, de la Argentina en particular, al ofrecer “algunas pistas sobre lo que nos puede suceder y lo que podemos hacer los humanos frente a un predador dispuesto a aniquilarnos para seguir siendo inmortal”. Por ese motivo, con la rigurosidad que la ciencia sabe otorgar, la autora avanza a partir del desarrollo de lo que es y cómo se comportan los virus, de modo de despejar fantasmas cuando “el peligro se agudiza y escapa al control”, momento en que “la persona más instruida siente el mismo temor que una iguana por su integridad, su familia y su territorio. Entonces la confianza en la ciencia entra en crisis y todo un sistema de creencias se desliza hacia la Edad Media, cuando la gente estaba inerme frente al misterio de las enfermedades”.

 

 

La autora, Mónica Müller.

 

 

Propone, por ende, retornar al presente y poner las fichas en su lugar. Conocedora de las volteretas del ánimo humano, como corresponde a toda médica que escucha a sus pacientes, Müller desenvuelve su expedición clínica e intelectual bajo la premisa “Para aliviar la inflamación de la fantasía no hay hielo más efectivo que la realidad”, y recién entonces avanza sobre un abanico de tópicos que incluyen las pestes que antecedieron a la más inmediata – la A (H1N1) en 2009—, como la (falsa) gripe española de 1918, la fiebre amarilla de 1858 y la poliomielitis de 1956, entre otras. Se vale no sólo de los datos estrictamente médicos, sino que incorpora relatos literarios, informes de autopsias, notas de prensa y un profundamente argumentado estudio crítico de las políticas sanitarias experimentadas en cada oportunidad. Sin concesiones ideológicas —aún las propias— la doctora Müller desmenuza al detalle los estudios, procedimientos y prácticas, tanto institucionales como relativas a los hombres y mujeres que en cada momento debieron poner el cuerpo a situaciones a las que nadie estaba debidamente preparado.

Exitosa creativa publicitaria durante tres décadas, antes de dedicarse a la medicina; escritora de narrativa, artista plástica y divulgadora, entre otras gracias, el recorrido profesional de la autora le permite una claridad expositiva compatible con la destreza literaria. Un perfil riguroso del personaje fue presentado en este Cohete un par de semanas atrás.

A fin de dar cuenta de la capacidad de mutación, escribe que “el virus de 2009 es un descendiente de cuarta generación del siempre creciente árbol familiar del virus de 1918. Para imaginar la secuencia de hechos que se produjeron desde ese año, se puede pensar en un equipo de genes de ocho miembros que trabajan juntos y a veces dejan de lado a un integrante para hacerles lugar a nuevos jugadores, dueños de habilidades diferentes”. Despejado el objeto, Pandemia se aboca a trazar las implicancias de las multinacionales de los medicamentos, para las cuales, “mientras se venden 12 millones de envases de antihipertensivos, se venden 14 millones de tranquilizantes. Y por cada caja de remedios contra el colesterol alto se venden tres para tratar la disfunción eréctil”, con lo que dibuja un claro panorama del mercado imponiéndose sobre la salud pública a través del marketing. En forma más concisa, «la cruda realidad es que la industria de los medicamentos funciona con tanto pragmatismo como la de los embutidos. Lo que hace que aceptemos mejor los actos de un industrial del fiambre que los del titular de una multinacional farmacéutica es que no se supone que los salamines estén destinados a curar a nadie”.

El paralelismo, positivo y negativo, entre las sucesivas pestes y la actual describe tantas semejanzas pasmosas como diferencias tranquilizantes. Y al revés, pero menos. Abarca los respectivos estados de la ciencia así como la información vertida a la población, la experiencia histórica y los prejuicios de cada época: “Las políticas que cambian con cada funcionario, la ausencia de proyectos sostenidos con continuidad, la dependencia que la salud pública tiene de los intereses privados, uno solo de esos factores bastaría para justificar nuestras deficiencias en salud. Sumados dan el resultado que todos conocemos, que la mayoría sufre en carne propia y que se puso de manifiesto en los meses críticos del invierno”. El párrafo vale para la última centuria, y un cachito más.

En semejante espectro, los emergentes individualistas resultan destacados por Müller como singularmente riesgosos es un país donde la “figura de Jesús como cordero que se sacrifica para salvarnos del mal es una tentación que debe influir en forma decisiva sobre muchas personas proclives al mesianismo y al cultivo intensivo de la propia personalidad”. Páginas de delicada escritura y sólido contenido, Pandemia revive en esta flamante edición para orientar el conocimiento, combatir la pérfida ignorancia, espantar tanta pavada flotante en el éter, en fin, poner en perspectiva un cruel momento. Instancia que sintetiza el legado del doctor Ramón Carrillo (1906-1956), ministro de Salud de 1946 a 1954, que sirve de epígrafe al libro: “Frente a las enfermedades que genera la miseria, frente a la tristeza, la angustia y el infortunio social de los pueblos, los microbios, como causas de enfermedad, son unas pobres causas”.

 

 

 

FICHA TÉCNICA

Pandemia

Mónica Müller

Buenos Aires, 2020

312 págs.

 

 

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1 comentario
  1. Marcelo Marmer dice

    Como médico, me parece fundamental el cruce entre ciencia y temas relacionados, el rol de los laboratorios, organización política y de la comunidad y el rol de los medios que dejan visibilizar o encubren ciertos fenómenos, que favorecen el pánico o la banalización tirando cifras de muertos como si los muertos fueran eso, números. Gracias por este informe.

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