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Noviembre es un mes clave en la reconfiguración del mapa político de la región

 

Noviembre se presenta en América Latina como un mes de procesos electorales. El pasado fin de semana Nicaragua, y próximamente Chile y Honduras eligen Presidente; hoy en la Argentina hay elecciones legislativas y Venezuela va a sufragios regionales luego del inicio del diálogo con la oposición en México, facilitado por el Reino de Noruega. Un momento de expresión democrática trascendente para la región.

Las elecciones de este mes prometen a priori tensiones y cambios que tendrán impacto en la reconfiguración de las relaciones entre los Estados de la región y por ello en la reconfiguración de la agenda de la integración regional impulsada por nuestro país que, además, deberá escuchar a sus propias urnas.

Sin dudas el proceso presidencial en Nicaragua ha acaparado la mirada de la comunidad internacional por la alta polarización. Mientras que el comunicado de la Casa Blanca refiere a “una elección de pantomima que no fue ni libre ni justa”, el canciller ruso Serguéi Lavrov habló de “elecciones ordenadas en pleno respeto de la ley”. En la región algunos Estados han manifestado su rechazo y otros brindaron su apoyo y reconocimiento al gobierno de Daniel Ortega por haber revalidado nuevamente su gestión.

Por su parte, Argentina reitero su posicionamiento de no injerencia en cuestiones internas de otras naciones al tiempo que expresó la importancia de defender los derechos humanos “un valor superior e irrenunciable”, de respetar la participación política sin proscripciones y de recuperar el diálogo y la convivencia democrática. En tanto que Mexico mostró preocupación en lo que hace a la libertad de expresión y a la participación política y decidió llamar a consultas a su embajador en Nicaragua.

Dentro de Nicaragua, la oposición alega que en mayo y agosto de este año el Consejo Supremo Electoral (CSE) canceló la personería jurídica de tres partidos políticos: el Partido Conservador (PC), el Partido de Restauración Democrática (PRD) y Ciudadanos por la Libertad (CxL), por no ajustarse a la ley electoral.

Por su parte desde el gobierno refieren a que en base al marco normativo aprobado por el Poder Legislativo en 2020 la Justicia efectuó la detención, previo al período de inscripción de candidaturas, de un grupo de ciudadanos por delitos vinculados al lavado de activos, o por promover, fomentar e instigar a la aplicación de sanciones de gobiernos extranjeros al pueblo de Nicaragua.

Atentos a los resultados oficiales, según los datos del CSE, con más del 97% de las actas escrutadas, el Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN) –partido de Ortega– obtuvo un 75,92% de apoyo, con un 65,26% de participación. En las anteriores elecciones presidenciales la participación fue de 68% (2016) y 73% (2011). Sin embargo, la oposición y los principales medios de comunicación sostienen, sin fuente citada, que la misma fue del 20%. Un dato más que parece ser víctima de la polarización.

Lo cierto es que por delante lo deseable es que el país centroamericano dialogue con la región, con sus acuerdos y diferencias, y sin dudas el marco de la CELAC parece ser la mejor plataforma.

 

 

 

Chile, paridad e incertidumbre

El 21 de noviembre son dos las elecciones que se llevarán a cabo en la región. En Chile, dos años después del estallido social del ’19 y con una Convención Constitucional en marcha para la redacción de una nueva Carta Magna, los chilenos y chilenas acudirán una vez más a las urnas para definir Presidente de la República, senadorxs, diputadxs y consejerxs regionales. Con un Sebastián Piñera debilitado y atravesando un tratamiento de pedido de impeachment que fue aprobado en la Cámara de Diputados a sólo dos semanas de las elecciones, y a la espera de la discusión en el Senado, son seis los candidatos que se disputan el Poder Ejecutivo y hay altas probabilidades de ir a una segunda vuelta –prevista para el 19 de diciembre– para conocer al Presidente de la República para el mandato 2022-2026.

Según las encuestas, el ultraderechista José Antonio Kast parece haber desplazado al candidato oficialista Sebastián Sichel y es el favorito para ganar las elecciones en Chile el próximo 21 de noviembre, con un 22,2% de apoyo y un respaldo mayor al 17,4% que obtuvo el diputado izquierdista Gabriel Boric. El candidato de la izquierda y abanderado de las marchas sociales se ha convertido en el rival ideal para el candidato de la ultraderecha, que además se convierte en la alternativa electoral. A tan solo una semana de los comicios, los últimos sondeos confirman una extrema paridad, coincidiendo en que al menos la mitad de los 15 millones de chilenos todavía no decidió su voto. Por otro lado, la candidata de la centro izquierda –ex Concertación–, la senadora de la Democracia Cristiana, Yasna Provoste, podría resultar favorecida en un escenario de segunda vuelta frente a la polarización, pero los sondeos no parecen mostrarla aún en ese escenario.

 

 

 

Venezuela y Honduras

En Venezuela, se renuevan los cargos ejecutivos y legislativos de las 23 regiones del país y de los 335 municipios, tras las mesas de diálogo entre el oficialismo y la oposición que tuvieron lugar en México, y con una gran afluencia de observadores internacionales. Luego de tres años de negarse a participar de los comicios y denunciar faltas de garantías constitucionales, los partidos de la oposición presentaron listas para este 21 de noviembre aunque aún sin poder unificar las candidaturas. En medio de una crisis económica y social producto de las sanciones y el bloqueo contra el pueblo venezolano y de un proceso de despolitización y descontento de la sociedad venezolana, las elecciones de este mes deberían ser evaluadas más allá de los resultados por los niveles de participación del electorado. A priori, la participación de todo el arco opositor es una excelente noticia.

El mes de noviembre cierra con elecciones en Honduras, donde el domingo 28 se elige Presidente de la República, 128 escaños para el Congreso, 20 diputadxs del Parlacen y cargos municipales, con cambios novedosos en materia electoral aprobados este mismo año. En un escenario polarizado, el pasado 14 de marzo se realizaron elecciones internas de los tres principales partidos en competencia, que llevaron a la oficialización de las candidaturas de Tito Asfura por el Partido Nacional, Yani Rosenthal por el Partido Liberal y Xiomara Castro por Libre.

Con un nuevo órgano electoral con representación de las tres primeras fuerzas políticas y reformas en la composición de las mesas de votación, Honduras tiene una oportunidad para poder recuperar la institucionalidad democrática dañada por el golpe de Estado a Manuel Zelaya en 2009 y por el último proceso electoral acontecido en 2017, donde Juan Orlando Hernández se presentó a la reelección cuando todavía se encontraba prohibida constitucionalmente, logrando la victoria en un proceso poco transparente que agudizó la crisis política, social y migratoria.

La reciente alianza opositora detrás de la candidatura de Xiomara Castro a la presidencia podría marcar la posibilidad de la llegada al gobierno del Partido para la Refundación y Libertad (LIBRE), constituido a partir de la resistencia a aquel golpe de Estado de 2009. Sin dudas sería una gran bandera a levantar por la democracia en la región.

 

 

 

La relación de fuerzas en juego

Volviendo a nuestro país, hoy la sociedad va nuevamente a las urnas para renovar la mitad de la Cámara de Diputados y un tercio del Senado. Además, algunas provincias decidieron sumar sus elecciones locales a las nacionales, por eso en el cuarto oscuro algunos electores encontrarán boletas para cargos provinciales y/o municipales. Son los casos de Buenos Aires, Catamarca, Chaco, Formosa, La Rioja, Mendoza, San Luis, Santa Fe, Santiago del Estero y la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.

La importancia de los resultados de las elecciones legislativas tiene que ver no sólo con la renovación de las Cámaras (se eligen 127 diputados de un total de 257 y 24 senadores de 72) sino también con los desafíos planteados por el gobierno de Alberto Fernández y el llamado al diálogo post electoral de todas las fuerzas políticas para seguir trabajando de manera conjunta por la recuperación de la Argentina. Este domingo se definirá la relación de fuerzas en el Congreso y para el Gobierno, y para los y las argentinas es clave para la implementación de las políticas públicas necesarias para promover el crecimiento con inclusión.

Los procesos electorales no sólo encuentran a los distintos gobiernos de la región con sus propias crisis internas y un manejo de la pandemia diverso contra la covid 19 sino que además, durante este mes, cinco países de América Latina tuvieron o tendrán comicios, tras los cuales deberán delinear su futuro político. Sin dudas noviembre es un mes clave en la reconfiguración del mapa político de la región. Con sus diferencias y particularidades, estos procesos electorales resultan importantes para analizar los desafíos en relación a la integración regional y las oportunidades que podrían presentarse para nuestro país.

 

 

2022: Brasil y Colombia

El próximo año tendrán lugar dos elecciones que seguirán definiendo el mapa político en la región: Brasil, con Lula como candidato favorito –en las últimas encuestas alcanza una intención de votos del 58%–, y Colombia con Gustavo Petro posicionado como el candidato progresista con mayores posibilidades de asumir –las encuestas lo ubican primero en intención de votos con un 25%–. En ambos casos pareciera encauzarse un escenario donde las banderas de la justicia y la pacificación social puedan ser recuperadas.

Con Lula en el poder, Brasil vivió una de sus mejores épocas. Tanto en el crecimiento económico y la disminución de la desigualdad como en la pacificación social producto del programa económico mediante el cual 28 millones de personas lograron salir de la pobreza, reduciendo drásticamente los niveles de desnutrición y deserción escolar. Esto le permitió a Brasil volver a posicionarse en el escenario regional e impulsar una estrategia de inserción internacional como potencia emergente (integrando los BRICS), permitiendo el ascenso y acceso de nuestro país a nuevos mercados tanto por su estrecha relación con Brasil como por las oportunidades que se gestaban desde el Mercosur.

El vínculo de amistad entre Alberto Fernández y Lula Da Silva hace pensar que, de volver nuevamente a la presidencia Lula, nuestros gobiernos intentarán retomar las riendas de la integración regional, esta vez con nuevas urgencias y desafíos propios del escenario post pandemia, pero con un nuevo aliado clave al sur del Río Bravo: el México de Manuel López Obrador.

 

 

 

 

* La autora es directora del Observatorio Electoral de la Conferencia Permanente de América Latina y el Caribe (COPPPAL), directora ejecutiva de Política Institucional de la Defensoría del Pueblo de la Ciudad de Buenos Aires y miembro de Red de Politólogas.

 

 

 

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