Vuelcos

El daño ambiental que genera Ternium-Siderar en Ramallo, avalado por sectores políticos y judiciales locales

 

La empresa Ternium Siderar, de la transnacional luxemburguesa Techint –que comanda Paolo Rocca– vuelca efluentes líquidos industriales en su planta de General Savio (ex Somisa), ubicada en Ramallo, provincia de Buenos Aires, en forma prohibida e ilegal. Por su deficiente infraestructura de tratamiento de residuos, la Autoridad del Agua nunca le aprobó el sistema de funcionamiento y, por lo tanto, no le otorgó el permiso requerido. El informe expedido por el Departamento de Catastro, Registro y Estudios Básicos de ese organismo, con fecha 15 de julio de 2021, da cuenta de que “no se han encontrado permisos de vuelco de efluentes líquidos industriales otorgados por esta Autoridad a dicho establecimiento”. Así consta en la causa por acción preventiva de daño ambiental impulsada por la organización Cuenca del Río Paraná, con sede en Rosario, Santa Fe. No obstante, la empresa de Rocca igualmente utiliza los cuatro puntos no habilitados de vuelco de efluentes líquidos, uno de ellos hacia el arroyo Ramallo, que como los demás, desemboca en el río Paraná.

La empresa de Paolo Rocca no tiene permiso de vuelvo de efluentes industriales, pero vuelca igual.

 

Asimismo, sustancias consistentes en materia prima que utiliza Ternium-Siderar en su producción terminan transformándose en residuos peligrosos por el efecto de lluvias y escorrentías. Uno de los escenarios de daño ambiental de gran magnitud es el que se verifica en la zona sur del predio industrial de la empresa. Gran parte de los depósitos constatados de residuos industriales llevan décadas en el lugar y se expanden día a día, afectando e invadiendo el espacio público.

Las fotografías que revela El Cohete a la Luna en exclusiva evidencian el impacto ambiental que provocan los vuelcos que realiza Ternium-Siderar y que en la zona se elige ignorar. Tanto en Ramallo como en San Nicolás, se prefiere hacer loas a Rocca por sus vuelcos económicos en forma de donaciones, destinadas a fines educativos o sanitarios. Es la cara bondadosa que siempre se opta por mostrar.

Un fiel representante de esa postura es el intendente cambiemita de Ramallo, Gustavo Perié. Como un lobbista empresarial, hace una semana elogió los vuelcos dinerarios de la empresa a una institución escolar en una entrevista radial para un medio local. En simultáneo, decide callar sobre los otros vuelcos, esos no habilitados de efluentes industriales que degradan brutalmente la tierra y el río.

Aunque la empresa lo niegue, esas montañas de residuos peligrosos del proceso industrial terminan afectando el ambiente. Así lo comprobaron los análisis de agua que mostraron presencia de níquel, cobre, plomo y cromo en concentraciones superiores a las normadas para la protección de la vida acuática. Como contamos en El Cohete en septiembre de 2019, constituyen una grave amenaza para la diversidad biológica existente, según lo constataron las actuaciones de la Policía Federal de 2015 que acreditaron que el curso del río Paraná frente a la planta General Savio de Siderar se encuentra contaminado con metales pesados por encima de los parámetros legales.

Décadas de relleno. Toda la zona sur de la planta Siderar –que linda con otra empresa líder en contaminación, Carboquímica– está henchida con esos desechos, conformando un cordón construido por residuos industriales.

El acopio indebido de residuos industriales que genera el proceso productivo de Ternium-Siderar no solamente produce contaminación y daño al ambiente, sino que invade el espacio público e intenta convertirlo en propiedad privada. Desde la organización Cuenca del Río Paraná se viene registrando el crecimiento de esos residuos año tras año. La empresa de Rocca construyó un muro en el cardinal sur y de esa construcción afloran residuos color rojizo, como se observa en la fotografía.

 

El mural de residuos industriales de la empresa de Rocca que avanza hacia lo público.

 

Se espera el cartel judicial de “prohibido arrojar residuos industriales de manera ilegal”.

 

El accionar de la empresa de Rocca destruye humedales costeros y también atenta contra los bosques nativos existentes en el lugar, tal como se observa en el mapa que permite identificar bosques nativos del Organismo Provincial para el Desarrollo Sostenible (OPDS), donde se indica con líneas rojas y amarillas los que no se protegen.

 

El Ordenamiento Territorial de Bosques Nativos que Siderar no respeta.

 

La acción preventiva por daño ambiental que lleva adelante la organización Cuenca del Río Paraná tramita en el Juzgado Federal de San Nicolás, que en este momento está siendo subrogado por el juez Carlos Vera Barros de Rosario, a quien la asociación ambiental le viene solicitando que dicte una medida cautelar que el juez ha venido postergando, a pesar de las evidencias.

Pero también en otra causa, en la cual Ternium-Siderar objeta el monto que la municipalidad de Ramallo le cobra en concepto de Tasa de Inspección por Seguridad e Higiene, el abogado del gobierno local José Luis Torriani brindó muestras del daño ambiental que la empresa provoca. Una de ellas se refiere a un hecho ocurrido el 20 de diciembre de 2019, cuando se produjo un derrame de una sustancia oscura proveniente del desagüe 2 de la empresa. Ante el suceso, Prefectura Naval Argentina puso en conocimiento a José Pendino, secretario del Juzgado Federal 2 de San Nicolás, quien rápidamente decidió que no existían medidas de prueba para sustanciar un sumario judicial y ordenó la remisión del expediente.

La mancha de color oscuro sobre el lecho del río Paraná se produjo luego de fuertes lluvias que generaron el desplazamiento de agua con tracción de carbón de coque desde las playas de acumulación del producto, conduciéndose hacia el ducto de desagüe que desemboca en el río Paraná. Esto motivó la activación de un plan de contingencia en el que la empresa de control de derrame de hidrocarburos DOCKA Servicios Marítimos, junto a personal propio de la planta, colocaron barreras de contención y absorbentes. Prefectura realizó su tarea y tomó muestras de agua que enviaron a analizar. Pero para el secretario del Juzgado Federal de San Nicolás el hecho fue “fortuito”, y se produjo por “las condiciones meteorológicas desfavorables”. El culpable fue el clima y no el desorden de los desechos industriales que la planta almacena con consecuencias graves para el ambiente.

 

Para el secretario del Juzgado Federal de San Nicolás, José Pendino, el hecho fue fortuito.

 

Tratándose del amo Rocca, José Pendino resolvió rápido en forma telefónica. El secretario apuesta a suceder al juez Carlos Villafuerte Ruzo, a quien supo lustrar muy bien sus botas y de quien aprendió que para perdurar en el Poder Judicial debe dejarse siempre gobernar al poder real.

El episodio del derrame fue remitido a la Subsecretaría de Medio Ambiente del gobierno del intendente cambiemita ramallense, que lo mantuvo bien oculto. No existieron acciones de esa cartera al respecto. Cada vez que se refiere a Ternium-Siderar, el intendente Perié alaba las donaciones y los aportes de la empresa, como muestra de una relación tan aceitada que ya es viscosa. Desde la Dirección de Medio Ambiente no existe ninguna política de control sobre las empresas instaladas sobre la margen del río Paraná. Campañas del “boludo verde” sobran, como si el cuidado del ambiente fuera una simple tarea individual que debemos llevar adelante desde nuestro hogar, sin acciones políticas concretas municipales que permitan impedir la degradación ambiental empresarial. La política es la no política.

De la mano con la baja la Tasa de Inspección en Seguridad e Higiene a Ternium-Siderar vino la rescisión del contrato de obra con la empresa constructora del centro universitario en Ramallo, donde se iban albergar, por primera vez en la historia, las carreras universitarias que el ex intendente peronista Mauro Poletti logró brindar mediante convenios, como la Tecnicatura en Gestión Ambiental. También fue desechada la idea del antecesor de Perié de que el municipio cuente con un equipo de inspectores instruidos para control ambiental. A cambio se dictó una Tecnicatura en Química con aporte de empresas. Como contamos en El Cohete, entre ellas se encuentra la contaminadora Prochem Bio, propiedad de los primos hermanos del intendente. Si la idea de Perié es retomar la construcción del centro universitario, pero con el aporte de Ternium-Siderar, está claro que la degradación ambiental continuará y se agravará.

 

La campaña de protección ambiental de Perié. Lo que importa es dónde vos depositás las pilas.

 

 

 

 

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