Ella, él y el movimiento obrero

No se observa un suicidio político de Alberto ni de Cristina, ni motivos para que eso se concrete

Son días difíciles, ¿no? Hemos canalizado varias críticas político económicas que nos parecen justas. Reafirmamos nuestro criterio sobre la importancia de convocar al Consejo Económico y Social con todos sus invitados originales. Hay un bloque productivo de hecho que favorecerá una política industrializadora.
En la misma línea, objetamos la presencia de la Argentina en el grupo de Lima. Es cierto, sin embargo, que la postura presidencial sostiene al país en su perfil de no intervención. Las opiniones recibidas desde Caracas consideran que el planteo formulado beneficia a la acorralada Venezuela y pone en observación al gobierno golpista boliviano.
Es decir, sin dejar de debatir todo lo que resulte necesario, pensamos que hasta hoy el gobierno —con las realidades locales e internacionales que lo entornan— sigue encuadrado en el perfil nacional popular alcanzado por la ecuación Frente de Todos. Esa agrupación fue construida en base al acuerdo kirchnerismo-massismo que se ha consolidado. La designación de Alberto Fernández por parte de Cristina Kirchner derivó en la presidencia de Alberto Fernández; esa obviedad merece ser puntualizada porque el actual jefe de Estado, gestor del Frente Renovador, ha ampliado sus miras pero como resultaba previsible sostuvo sus conceptos previos. El diálogo continuo a diestra y siniestra era uno de ellos.
A la luz de las instancias más complejas de reciente difusión, no existen datos que permitan aseverar que el proyecto industrial nacional popular se haya quebrado, aunque en su desarrollo sean incorporados sectores que puedan ser perjudiciales para el mismo. En definitiva, no se observa un suicidio político de Alberto ni de Cristina, ni motivos para que eso se concrete.
Nuestras consultas con los distintos espacios del movimiento obrero permiten comprobar el respaldo de los mismos al proceso en marcha, sin que ello implique ausencia de reclamos y búsqueda de soluciones que aún no han llegado. La madurez y el equilibrio de los trabajadores organizados sindical y socialmente les permiten utilizar su potencia para subrayar objeciones sin oponerse al accionar gubernamental.
A nuestro entender, eso es determinante. Mientras persista el respaldo social a la labor sanitaria oficial y el apoyo de las organizaciones populares al rumbo estatal en desarrollo, es preciso ratificar una comprensión no exenta de optimismo. El éxito de este gobierno está enlazado con el futuro del pueblo argentino. El Presidente y su Vice padecerían un fracaso enorme si terminaran retrayendo la vida nacional hacia la renta, la especulación y la primarización.
Creemos que no lo harán. Porque su base de sustentación así lo exige, y porque su inteligencia a la hora de desplegarse como dirigentes nacionales los lleva a cerrar esa puerta hacia el pasado. De allí que, sin compartir todos los pasos adoptados, estimamos que el sendero seguido se enmarca dentro de los parámetros nacional populares que nuestro pueblo desea y propone. Ese apoyo social se sostiene y carece de sentido refutarlo como si no tuviera importancia.

 

 

 

 

* Publicado en La Señal Medios

 

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