Una policía jubilada cayó presa cuando llevaba un par de kilos de cocaína hacia Rosario. En Córdoba, dos agentes fueron imputados por un falso allanamiento para robar; otro fue detenido por lastimar a patadas a adolescentes. En Chaco, ocho agentes van a juicio porque los vieron robando droga que debían quemar; en la misma provincia, le quitaron el auto a un vendedor bajo la amenaza de plantarte droga. En Buenos Aires, investigan si un policía murió baleado por otros policías durante un operativo antidrogas en el Conurbano sur, mientras que, en el norte, cayó un integrante de la policía antidrogas prófugo desde hacía seis años por integrar la banda del fiscal Claudio Scapolan.
La abuela narco
Una policía jubilada que llevaba un par de kilos de cocaína acaba de ser condenada a cuatro años de prisión domiciliaria. Retirada en 2022, después de más de dos décadas de haber trabajado en la Policía de Córdoba, la cabo primera Verónica Mariela Melen se radicó en Bell Ville junto a su familia. Tres años después, con una jubilación que no le alcanzaba, decidió hacer una changa.
Una medianoche, iba en su Peugeot 208 por la autopista a Rosario cuando se topó con un control de rutina de la Policía Caminera. En la revisión, sobre el piso trasero, un uniformado descubrió dos paquetes rectangulares envueltos con cinta amarilla.
“Es un encargo. No voy a hablar”, se excusó ella.
Entre ambos ladrillos llevaba 1,9 kilos de cocaína, adulterada con levamisol, para aumentar su volumen hasta una valuación de 19.000 dólares. Además de 300.000 pesos, le incautaron un celular con una llamada de diez minutos a Pabliño, vinculado a Bell Ville, quien devolvió el llamado en la madrugada, con ella ya detenida.
Melen admitió su culpa. Avergonzada, se disculpó y consiguió un juicio abreviado ante el Tribunal Oral Federal 1, donde la jueza Carolina Prado le dio prisión domiciliaria debido a su cuadro de depresión.
Allanamiento trucho
El inspector oficial Matías Mercado y el cabo Emanuel Guardia, de la Delegación Córdoba de la Policía Federal Argentina (PFA), simularon un procedimiento en una casa, a la que irrumpieron con la cara cubierta y donde mantuvieron como rehenes a la dueña y sus hijos menores para robarse 30 millones de pesos, joyas y objetos. Lo hicieron en una camioneta oficial a la que le adulteraron el cuentakilómetros para simular que no se había movido el día del atraco, pero cuya geolocalización lo desmintió.
Hace días, el fuero federal terminó de formalizar la acusación: peculado, violación de domicilio, extorsión, robo calificado y secuestro coactivo agravado.

El mes pasado, había sido detenido en Rosario al ex jefe de Drogas Peligrosas de la Federal, comisario Alejandro Gustavo Falcón, imputado en una trama de corrupción de cuando era jefe en la División Antidrogas Córdoba. Otros tres de sus efectivos imputados permanecen aún en libertad.
Semanas atrás, una subalterna había denunciado irregularidades: maniobras para apropiarse de dinero y estupefacientes secuestrados, alteraciones en procedimientos y represalias contra quienes intentaban denunciarlo; todo, desde la llegada de Falcón a la jefatura cordobesa a mediados de 2024.
A Falcón le atribuyen usar un vehículo oficial para visitar a su pareja en Rosario, adulterar kilometrajes y viáticos de combustible, haberse quedado con 1.800 dólares de un allanamiento, con más de dos millones de pesos de otro –rompieron un acta para hacer constar un monto menor– y quedarse con dos cachorros de pitbull de un detenido. Todas, acusaciones que niega.
Un fiscal pidió prisión domiciliaria para el comisario al efecto de evitar que amedrentara a los testigos, aunque el juez resolvió su captura y traslado a la cárcel de Bouwer.
Los investigadores no le hallaron bienes ostentosos, aunque sí deudas por créditos.
“Salgo de todas mis deudas”
La semana pasada, ocho policías de Chaco quedaron a las puertas del juicio oral acusados de robar cocaína que debían destruir. Afrontan penas de entre ocho y quince años, según el requerimiento fiscal.
Durante una quema de drogas a fin de año, un funcionario del Juzgado de Resistencia notó algo raro durante el movimiento de las cajas ya pasadas por la balanza. Cuando ordenó repetir la operatoria, lo que pesaba 8,7 kilos pasó a 7,5. Revisaron la Hilux de los policías: entre sus pertenencias y bajo los asientos había nueve paquetes de cocaína y uno de yeso como para simular un pan. Ya se habían birlado nueve kilos y medio.
En sus celulares permanecían sus conversaciones preparatorias: uno hablaba de “cuánto puedo manotear”. Otro escribió: “Salgo de todas mis deudas con una cajita”.
El más complicado es el comisario Rubén Héctor César Alegre, jefe de la División Operaciones Metropolitana, a quien le atribuyen haber elegido al personal imputado: Franco Andrés Ramírez, Gustavo Andrés Quizama, Néstor Ariel Urne Canteros, Juan Nicolás Almirón Núñez, Gustavo Jesús Acosta, Gastón Ezequiel Villalba y Francisco Lucas Leonel García.

En la misma provincia, otros policías amenazaban: “Te vamos a plantar droga”. ¿De la que se roban en las quemas?
Al menos dos efectivos de la Comisaría 11ª son investigados luego de que un hombre –dedicado a la compraventa de vehículos– denunciara que el auto que vio en las noticias como fruto de un procedimiento se lo habían robado los policías bajo amenaza: “Sabemos que estás en la mala, te vamos a plantar droga”.
La Policía había informado que el 26 de agosto, en un control callejero, vieron un auto blanco junto a una moto que aceleraba para huir de su presencia; que los persiguieron y que el conductor del Trend terminó en una zanja antes de huir en la moto.
Ante la denuncia, el Órgano de Control Institucional (OCI) suspendió a los efectivos.

Trafico para el fiscal
La banda de policías que respondía al fiscal Claudio Scapolan tenía a un efectivo prófugo desde hacía seis años: Federico Rodríguez, de 43 años, ex policía de la Delegación de Drogas Ilícitas de San Isidro, parecía no disponer de dinero para alquilar un lugar donde esconderse, acaso menos evidente que la casa de sus padres, en José León Suárez. Cuando salió al jardín, quedó filmado por un dron de Gendarmería.
Está acusado de plantarle drogas a personas luego de participar en procedimientos irregulares, como parte de una banda que respondía en la cúspide al fiscal Scapolan, ya apartado de su cargo y procesado, a partir de investigaciones que El Cohete ha revelado en varias ediciones. Su banda policial tenía cómplices también en la zona sur del Conurbano.

¿Dónde está la bala?
En la sureña Florencio Varela continúa la investigación sobre el asesinato de un sargento de la Policía Bonaerense que podría haber caído a mano de otros policías durante un operativo antidrogas.
Facundo Giménez, de 31 años, participaba de un procedimiento nocturno en una zona descampada allanada otras veces, adonde reinciden quienes no saben reconocer otra salida económica. La última vez, en junio, acudieron ocho grupos tácticos de distintas comisarías y de la Departamental de Investigaciones (DDI).
La versión oficial es que los narcos se vieron rodeados y dispararon. En el tiroteo, el sargento Giménez recibió un balazo en la cabeza. Sin embargo, cuando los uniformados se impusieron, detuvieron a tres adultos y un menor, pero con el secuestro de sólo “un arma”, además de las 600 dosis de paco, seis celulares, tres handys y elementos vinculados a la comercialización.
La sospecha de que al sargento lo haya matado alguno de los otros 19 policías motivó que les retuvieran sus armas a todos. El problema es que el balazo mortal atravesó el cuerpo y se perdió en los pastizales. Sin ese proyectil no hay cómo comparar su rastro con la estría del caño del que se disparó. Por lo pronto, el último día de agosto dieron a conocer la detención de un tal Paranacito como responsable de la banda narco y, de paso, lo vincularon con el crimen del policía.
Nervioso, contra adolescentes
En Córdoba, de cuya Policía –hasta agosto– fueron expulsados por corrupción 484 efectivos, el Organismo de Control Disciplinario de las Fuerzas de Seguridad Pública y Ciudadana ya aplicó 92 medidas este año, mientras investiga a otros 700 uniformados.
A ello se suma la violencia. Esta semana fue detenido el efectivo acusado de fracturar a un adolescente y herir en la cara a otro en Alta Gracia, el sábado de la semana pasada.
En el medio Arriba Córdoba, el abogado Axel Aurich sostuvo que los menores iban en moto cuando se vieron perseguidos por una patrulla: “Le tira la camioneta encima. Ellos, por temor, siguieron unas cuadras. Tienen 16 años”, relató. Cuando frenaron, “el policía que manejaba se baja, los tira al piso y empieza a pegarles patadas. Ellos, con el casco puesto, tienen lesiones en la cabeza. Con su borcego, le quiebra la tibia y el peroné, les sigue pegando. ‘Si denuncian, los voy a buscar y los voy a matar’”, les dijo mientras les apuntaba con su arma, resumió el letrado, que pidió las cámaras de seguridad: “Van a ver los recorridos de la moto con el móvil que iba detrás, además de los certificados médicos”.

No debería extrañar que el detenido acuse de su estado nervioso a la situación económica. Aunque, como ya se vio en el caso de gendarmes detenidos, cuando al caer preso uno de ellos alegó baja remuneración y problemas de salud, la excusa fue rechazada por la jueza: “Eso no justifica su accionar delictivo”.
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