Con la cuarentena no alcanza

Dificultades y propuestas para "danzar a la Argentina" con Covid-19

 

El incremento del número de contagios y muertes por coronavirus en el Área Metropolitana de Buenos Aires y las dificultades para sostener social, psicológica y económicamente una cuarentena que lleva tres meses y pareciera necesitar algunos meses más, crean visiones empobrecidas o dogmáticas para evaluar los caminos a seguir.

Algunos creen que Argentina es el ejemplo del mundo y que se debe endurecer la cuarentena (“volver a fase 1”). Otros apuestan a la inmunidad de rebaño, con el “costo” de decenas de miles de muertes para “sostener la economía”, algo que ya fracasó con el “modelo sueco”, Gran Bretaña o los ejemplos de la gripe española. Y en los medios masivos desfilan decenas de irresponsables: Jorge Asís y sus “muertos imaginarios” (que ya dejan de serlo), Luis Novaresio (que transfiere agitadamente a la audiencia sus propias ansiedades), entre tantos ejemplos que eligen ignorar el ABC del periodismo: aportar calma, información confiable y seriedad analítica.

 

 

Martillos y danzas

El modelo del ingeniero español Tomás Pueyo (que ha demostrado eficacia para lidiar con la crisis pandémica y que es seguido por numerosos expertos en el mundo) propone dos instancias articuladas:

  • el martillo (cuarentenas estrictas de dos a cuatro semanas para bajar la tasa de contagios y preparar el sistema de salud) y
  • la danza (la “nueva normalidad”, que incluye la apertura protocolizada gradual de actividades y una política de trazabilidad: detección, seguimiento y aislamiento de casos).

El éxito inicial argentino radicó en la implementación de un martillo temprano (cuarentena estricta con muy pocos casos), que explica la diferencia en la curva no solo con los ejemplos más graves de la región (Brasil y México, pero también Ecuador, Chile o Perú).

Para fines de abril dicha etapa se encontraba agotada y se requería avanzar con la danza, algo que anunciábamos aquí mismo el 26 de abril.

Poco de ello fue abordado, destacando las políticas del Programa Detectar y El barrio cuida al barrio, ejecutadas gracias a la persistente tenacidad de las organizaciones populares y los curas villeros.

Dos meses después estamos en el mismo punto, pero con una decuplicación de la cantidad de casos diarios en el AMBA y una triplicación del número de muertes.

Argentina y América Latina no logran danzar… ¿Por qué?

 

 

La complejidad de los fenómenos sanitarios

La mirada reduccionista del proceso de salud-enfermedad es una constante en la historia moderna y sus consecuencias más graves pueden observarse en las crisis. Alberto Fernández fue inteligente y eficaz al crear el “comité de expertos”. El punto débil fue creer que una crisis sanitaria solo involucra temas médicos, ignorando las cuestiones sociales, psicológicas y logísticas sin las cuales las medidas, por correctas que sean, fracasan.

Era evidente para cualquier sociólogo que el éxito obtenido durante las tres o cuatro primeras semanas de aislamiento no podría sostenerse en el tiempo. Con o sin controles, una población educada en el individualismo, sin una campaña de concientización eficaz, comenzó un proceso de “violaciones hormiga”, visitando a parejas, familiares, amigos, saliendo reiteradamente a hacer compras, trámites, trabajos informales, etc. Ello sin contar las millones de personas a quienes no llegó en tiempo y forma la ayuda económica o logística por las deficiencias del aparato estatal para implementar las medidas aprobadas.

Y no se logró la creación de formas nativas para resolver la trazabilidad: esto es, el aislamiento de los casos y sus “contactos estrechos” tomando en cuenta las características de nuestra población. Descartados por imposibles los sistemas de vigilancia digital asiáticos, se recargó a los desbordados operadores del sistema de salud con el proceso de investigación de casos, ubicación de contactos, explicitación de protocolos y aislamiento preventivo. Esto generó un caos de agentes intervinientes, directivas contradictorias, casos de maltrato y, por lo tanto, imposibilidad de detener la cadena de contagios.

Los índices se contuvieron, contra lo pronosticado, en algunos de los lugares más difíciles: los barrios populares. No solo gracias a programas como El barrio cuida al barrio y Detectar sino al involucramiento de organizaciones con presencia territorial y a la valoración en dichos lugares de las normas de cooperación y de las indicaciones del personal sanitario o asistencial.

Por el contrario, en los barrios de sectores medios de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, se vuelve común el intento de apelar a algún “contacto” para “zafar” de la internación, el retaceo de información como modo de evitarles a los conocidos el transformarse en “contacto estrecho”. Sin mencionar violaciones gravísimas como los bailes públicos en las calles de Recoleta o los casamientos o cumpleaños clandestinos.

Las mismas conductas que se expresan en altos índices de evasión fiscal, “coimas”, negocios menores en el mercado ilegal de divisas o subregistro de ventas, no tendrían por qué no aparecer en el campo sanitario, diluyendo los efectos en la salud tanto como vacían las arcas impositivas. Quienes creen que las normas no se aplican a ellos no distinguen entre normas económicas y normas sanitarias.

Para revertir esta situación se requiere diseñar políticas públicas que comprendan que una pandemia no es meramente una cuestión de médicos. Y pasar de la reivindicación abstracta de “los científicos” a la inclusión de otras ciencias en el diseño de políticas públicas, algo que no pasa solo por una vacuna o un test. Luego de una década de bombardeo mediático con la imagen de los investigadores como “parásitos sociales que viven de nuestros impuestos” (metáfora racista por excelencia) se vuelve difícil recurrir a un sistema científico con salarios y subsidios miserables. Pero, incluso al propio interior del sistema científico, resulta necesario cuestionar la falsa división entre las ciencias “duras” como “serias” y las “blandas” como “sanata”. Esta crisis y la imposibilidad de danzar nos otorgan un ejemplo privilegiado de la inexactitud de la premisa. La respuesta no pasa por la biología ni la medicina sino por los comportamientos sociales.

 

 

¿Cómo seguir?

El propio Tomas Pueyo sacó esta semana un hilo de tweets sobre Argentina, preguntando a sus lectores por qué luego de un primer momento exitoso el número de contagios y muertes en el AMBA escala hacia una cima que no parece tener techo.

Podemos encontrar respuestas en la dificultad de sostener por meses una medida pensada para semanas pero, sobre todo, en la inexistencia de una política de trazabilidad, algo que debe mirar con atención el resto de las jurisdicciones argentinas, que se encuentran a tiempo de implementarla, dado el bajísimo nivel de propagación.

No parece posible derrotar la curva en el AMBA sin un nuevo martillo, algo que circula como conclusión de los políticos y expertos estos días, con la excepción del jefe de gobierno de la ciudad de Buenos Aires, cuya sagacidad le permite prever la dificultad para lograr que la ciudadanía de su distrito la cumpla. Podría resultar útil explicitar con claridad la nueva necesidad de una cuarentena estricta como su plazo acotado (algo que nunca estuvo claro y que fue interpretado por muchos como un engaño). Lo que necesita el AMBA hoy son 20 días en los que la población se quede en sus casas, tal como lo hizo durante marzo y abril. Solo será viable si se asume un plazo realista con un final de fecha fija (número de casos diarios a alcanzar para la apertura). Acompañado de controles estrictos y sanciones severas y de cumplimiento efectivo para los infractores. Todo lo cual permitiría no solo pasar a la danza sino juntar fuerzas morales, psicológicas y sociales por si se requiere aplicar un nuevo martillo.

Lejos de relajarse, en estas semanas se requiere diseñar una política de trazabilidad local adecuada a la realidad argentina. Por ejemplo:

  • Crear equipos de trabajadores sociales, informáticos o sociólogos para el rastreo, testeo, ubicación y aislamiento de casos sospechosos y contactos estrechos de los mismos;
  • Campañas de promoción para comprender, por ejemplo, la definición de “contacto estrecho” (toda persona con la que compartimos más de 10 minutos a menos de dos metros), la necesidad de reducir al mínimo dicha lista, el cuidado que implica aportar esa información tanto para el propio contacto (evitarle un posible agravamiento del caso clínico) como para el conjunto de la población (cortar la cadena de contagios);
  • Diseñar una política generalizada de registro diario de “contactos estrechos” (de modo analógico en un cuaderno o creando una aplicación offline, ya que la vigilancia digital además de inviable puede resultar letal en un país con servicios de inteligencia que han mostrado de sobra en el último siglo los horrores de los que son capaces si tienen cualquier información a disposición);
  • Protocolos claros y realizables con respecto a cada una de las actividades que se vayan abriendo en la “nueva normalidad”, algo que ha funcionado muy bien con las fábricas en la provincia de Buenos Aires y muy mal en los comercios. Preguntas básicas que deben tener respuestas claras como: qué hacer si aparece un caso en un local, qué hacer si aparece en un edificio, qué hacer si aparece en un transporte público, etcétera.

Si la discusión sigue anclada en si los runners pueden salir a correr o no o si los peluqueros son menos esenciales que los vendedores de muebles, si quedamos en manos de los Espert y Milei que nos dicen que salgamos a la calle para “salvar la economía” o seguimos confiados en los que, utilizando solo las filminas que destacan los datos positivos, repiten que somos el modelo del mundo, es posible que nuestra diferencia con Brasil o Estados Unidos solo radique en el momento en el que contaremos los muertos.

Estamos a tiempo de aprovechar aquello que se hizo bien pero, siguiendo el ejemplo de Tomás Pueyo (que no es médico sino ingeniero informático), necesitamos avanzar por sobre la mirada reduccionista del modelo médico para comprender que el proceso de salud-enfermedad es mucho más complejo que el análisis de un virus en un laboratorio. Algo con lo que viene batallando, sin éxito pero con persistencia, la sociología de la salud hace más de un siglo.

 

 

 

 

35 Comentarios
  1. Mariel dice

    Soy psicóloga y trabajo en un hospital público.Hemos establecido redes con educación, el servicio local de niñez,las unidades sanitarias,el juzgado , para poder canalizar y acompañar este difícil momento .En breve ingresarán trabajadores sociales y psicólogos para la búsqueda de casos e intervenciones psicosociales….claro que nuestro sistema de salud está desvastado ,nuestros sueldos en los últimos 4.años son muy bajos ..no se hizo nada,peor aún se desarmó todo todo….estamos trabajando mucho …más que antes ..sin.horarios a veces ….mis compañeros psiquiatras están a full.
    No pararon nunca…nosotros por cuestiones de infraestructura trabajamos onnline…
    Luego se empezaron.a cubrir todos los días….dos por día…..coincido que la salud mental es fundamental junto a intervenciones sociales sobre las comunidades …trabajos que los psicólogos y asistentes sociales hacen sin reconocimiento…hasta que no trabajemos planificando previamente a donde queremos llegar no se va a cambiar nada …que salud queremos para nuestro pueblo?

  2. apico dice

    Lamentablemente es difícil hacer un análisis sociológico de la clase media Argentina, y mas aún, la que reside en Capital.Tienen al parecer una cultura especialmente dañina que los lleva a elegir sistemáticamente a gobernantes mafiosos y liberales. Pensar que el 50% de ellos votaron(y lo volverán a Hacer) al Gato, a Carrio, o al Guazon, explica porque «no pueden danzar» como propone Daniel. A ese sector solo le gustaría danzar con la muerte, si que esta los perdona a ellos. Es una ciudad de viejos, y mañana puede cambiar. Un saludo peronista..

  3. Antonio dice

    La mirada reduccionionista se basa el la teoría CCC. CAOS+MANDO+CONTROL SOCIAL. Como no funciona, genera en los una autoprofecia: más CAOS y más autoritarismo y control social
    Deben incorporarse la mirada de otras disciplinas
    Y sobre todo la percepción de población más vulnerable que sabe de estrategias de sobrevivencia. Ahh. Esta una emergencia sanitaria, una dimensión de un catástrofe. Desde salud mental no patológizar a la población
    Volver a las múltiples experiencias de salud mental comunitaria, no importa come de llame en América Latina. Hay experiencia
    Es un decisión política.

  4. Rodolfo dice

    Muy de acuerdo con este comentario. Los dogmas se imponen donde se corren las razones. La enfermedad siempre está adelante del conocimiento médico. El grupo de expertos es demasiado médico y los políticos toman opiniones médicas falibles, y las convierten en dogmas. Se necesitan expertos de otras áreas del conocimiento, para llegar a mejores preguntas. Y elaborar mejores respuestas. Esta banalidad de constructores de cuarentenas duras y blandas es de un reduccionismo humillante a la verdad. Felicitaciones otra vez por el enfoque.

  5. david dice

    Presidente Alberto Fernández: Somos un grupo de estudiantes de Ciencias Sociales de la Universidad de San Martín. Estamos colaborando en todo lo que está a nuestro alcance. Sin embargo,nos preocupa que, tanto el abordaje sociológico como el psicológico queden excluidos. Entendemos que la medicina ha sido central en la primer etapa de la cuarentena, pero hoy, emerge el malestar por los intersticios menos esperados. Deseamos que éste mensaje llegué a sus oídos y que despliegue las estrategias necesarias para enfrentar una pelea que nos está arriconando.
    Adherimos al pedido del sociólogo Daniel Feierstein
    Grupo Interrupciones

  6. luisa yones dice

    la mirada reduccionista como
    enfrentar la pandemia, hay q revertirla con la mirada de psicologos experimentados, ya!

    1. Pablo Usabiaga dice

      Algunas de las observaciones son interesantes y atendibles. Otras son más discutibles.

      Los científicos sociales se vienen comprando desde hace décadas todos los números para que nos traten de sanateros. Y los científicos sociales que no somos sanateros hemos sido humillados y vilipendiado sistemáticamente por ellos con motos estúpidos como positivista o cientificista. Y así estamos. Ahora vienen con las lágrimas de cocodrilo.

  7. Pablo dice

    Excelente:
    La salud entendida en sus dimensiones: bio-psiquica-social.
    Incluso es un concepto de la OMS,
    Salud no como ausencia de enfermedad.

  8. alan dice

    Tanto Pueyo Feierstein, equivocan la premisa. Hacen su análisis a partir de una forma de entender la salud/enfermedad que es luchar contra la enfermedad. La medicina china, por ejemplo parte de otra premisa.

    1. Marta dice

      Buenísima! Abarcartiva y clara. Bienvenidos los matices. Y las otras ciencias.

  9. Silvine dice

    Citá en qué ecorediones se expresa en la nota coincidencia von lo que llamás «kirchnerismo». O todo lo que «leas» en este sitio provocará esta respuesta. Aquí no busques que te se afirme lo ya implantado en tus observaciones ideológicas. CABA va hacia una hecatombe. Y no es K. Sólo hay que esperar.

  10. Alejandro Kohl dice

    Hace un análisis idealizado y con poco conocimiento de los avatares que enfrenta la gestion sanitaria. Debiera matizar más sus afirmaciones y entender las vicisitudes de gestión de cada etapa del proceso. Hasta ahora los técnicos han subsanado eficientemente las anomalías que han aparecido en la comunidad y parcialmente las relacionadas con el sistema asistencial. El desafío , en todo caso, esta ahora en lo que respecta a lograr la mejor ecuacion en la relación economía salud.

  11. Graciela Biagini dice

    Muy buen análisis y propuestas. Habría que ver la factibilidad de las mismas especialmente en CABA con otra voluntad política q la hasta ahora demostrada y con sectores medios del estilo «todo para comprar.. Y vender». Gracias Daniel por recordar el campo de socio_salud

  12. Beatriz dice

    Muy buen analisis

  13. Tarna dice

    Cuál es el ejemplo de este señor que habla de «Seriedad Analítica»? Todos sus textos están alineados 100% con lo que dicta el kirchnerismo. Cuál es su espíritu crítico o su seriedad analítica si en definitiva lo único que hace es siempre ratificar y estar a favor de lo que diga el kirchnerismo de turno?

    1. Juan dice

      Te equivocaste de portal, esto no es Clarín. Anda a kakarear allá.

  14. ana badano dice

    Coincido en la necesidad de esos equipos de trabajadores sociales, sociologos, informáticos…pero el personal estable de las gobernaciones de CABA, Pcia. y de la Nación, con años en la administración pública, está dispuesto a cumplir esas tareas, en pandemia?

  15. ana badano dice

    Por fín alguien que se acuerda de antropólogos sociales, sociólogos,trabajadores sociales, psicólogos y tantos otros pensadores de las poblaciones. Resulta indispensable
    Los equipos de la Pcia. de Buenos Aires incluyeron bastantes y nuestra propia Ministra de Seguridad es una antropologa brillante

    1. Inés Alcaraz dice

      Psicólogos sociales!

      1. Guba dice

        Cuál es la propuesta de los psicólogos sociales

  16. Monica Soba dice

    Excelente artículo. Ojalá lo lean quienes toman las decisiones!

  17. Enriqueta dice

    Si hubiera más vigilancia conciente de parte de las autoridades, todo iría mejor en la Ciudad de Buenos Aires. Por un lado noto que en mi barrio hay una plaza llamada Calabria (ver google map) que Santilli la convirtió en «cantero» sin nombre(ver buscador del gob de la ciudad, Escalada y Dellepiane) con el secreto propósito de desguasarla(hasta las plazas desaparecen); donde se puede caminar un rato bajo los árboles y el sol, junto a los pajaritos y pisando el pasto verde, tomando la distancia pertinente en horarios de menos gente. Lo que se necesita es vigilancia porque de pronto aparecen varios adolescentes con una pelota de fútbol, o alguna anciana o joven sin barbijo. Controlando esas transgresiones, las personas pueden estirar las piernas un rato aunque sea un par de veces por semana, y la cuarentena sería más llevadera. De hecho en un supermercado estamos con mayor peligro de contagio que en una plaza grande con poco tránsito.

  18. Lucila dice

    Gracias por mostrar lo esencial de las ciencias sociales. Habría que agregar algo sobre la salud física y mental, que no pueden sostenerse arraigadas en el encierro.
    Caso particular, soy socióloga me puse a disposición como voluntaria en el consejo social de la universidad por alla en marzo, hasta el día de hoy no reclutaron gente para ninguna actividad ya sea territorial, operativa o de logística.

  19. Ame dice

    Excelente la nota! Ojalá llegue al presidente, es una mirada muy que tiene en cuenta todas las complejidades de la situación atípica que estamos viviendo

  20. Anibak dice

    Flor expresa la típica soberbia petulante argentina que me hace dudar de nuestro destino. Habría que refutarla punto por punto pero hoy es un día especial para mí. Espero algo de tan prestigiosa mesa de redactores del cohete

  21. Gaston dice

    En su nota anterior el autor planteaba:
    ««una “danza a la argentina” requiere de elementos difíciles: la confianza en el aparato estatal, el cumplimiento masivo de normas de cooperación y la circulación masiva de información confiable»»
    Me parece que en Buenos Aires nunca tuvieron ninguna chance, tienen amplios sectores que odian al aparato estatal, una sociedad marcadamente individualista y poco cohesionada, y de la información que estuvieron tirando los medios mejor ni hablar.
    En el interior eso fue más manejable hasta ahora, todos tienen algún familiar en alguna área estatal y el trato comunitario es más robusto, y los medios de comunicación locales tienen a sus periodistas a tiro de piedra.

  22. Amadeo dice

    Coincido con Flor , la tibieza en la administracion del estado no esta llevando a una suerte de sindrome de Illia , politico que admiro profundamente pero por su moderacion se lo llevaron puesto ; hay que terminar con la correccion politica y el complejo de culpa que el 40% de descerebrados nos quieren vender y empezar a llevar un ejecutivo que , como su nombre lo indica , ejecute.

    1. Mariana dice

      El planteo general impecable. Pero no generalicemos. CABA: quien rompe la cuarentena? Quien insiste? Quien se enferma? Quienes mueren? Los vulnerados de las 11.14 , 31, 21, Flores, Barracas, la Carbonilla: ellos » acatan,» se cuidan en conjunto. Acá hay dos o tres sectores muy diferentes en sus anhelos. Esto es CABA. Con un gobierno que se menea para dar respuesta a los primeros e intentar que los últimos no se mueran.
      Otra el PROV. O mejor dicho el primer, segundo y hasta tercer cordón. No olvidemos de 4 años con el Posadas y el Eva Perón pasando por muchos hospitales más al borde de su caída. Todo el sistema tuvo que volver a rearmarse en menos de 6 meses, se puede? NO. Las universidades del Conurbano detectadas en 4 años se armaron hasta los dientes, hoteles (te los), etc. Y algo pudimos ganar tiempo.
      Ahí la gente tiene miedo. En José Paz tienen miedo, en matanza, en Tres de Febrero tienen miedo. Y es impresionante la solidaridad de la gente. Hasta acá llega la pandemia, Bariloche Chaco entran en estas realidades.
      Ni veo que Cahan o los infectologos y médicos hagan de esto solo un debate de su modelo hegemónico. Posiblemente llega más su viz, por qué el DR». Otras voces nos permitirán entender el comportamiento caprichoso de las clases medias? Nos permitirán saber por qué es mejor mirar vidrieras que cuidarte y ni morir? Por supuesto que sí. Pero solo explucarian algo nuevo? Ojalá. Y con eso que haría el gobierno de la provincia? Dudas.

    2. Beto dice

      No creo que lo haya hecho por moderado. Para que un presidente tenga poder político se necesita apoyo de la población e instituciones, por ejemplo la CGT, y partidos políticos, y la gente apoyando en las calles. Recuerden cuando le hicieron el golpe lo sacaron a empujones, se fue en taxi a su casa, solito. Quiénes lo apoyaron???

  23. Beto dice

    Daniel felicitaciones por ayudar a ver más allá del bochinche de virólogos y periodistas. Quisiera aportar algunos datos sobre el grupo mayoritario de riesgo.
    Según la Encuesta nacional de calidad de vida de adultos mayores (indec 2012) en argentina viven aproximadamente 6.4 millones de personas de más de 60 años (un 14,3% de la población) de los cuales la mitad (52%) vive en hogares sin otras generaciones, es decir, no interactúa en su hogar con menores de 60 años. Se estima además que un 10% de ellos tiene algún tipo de dependencia básica que requiere interacciones con otras personas para vestirse, ir al baño, alimentarse, etc. En 3 de cada 4 esta asistencia es brindada por un familiar. El 24,3% de los adultos mayores está ocupado y 75% es inactivo. La desocupación es muy baja en este segmento. Pero esto cambia bastante según el rango etario. Entre los menores de 65 años la mitad se encuentra ocupado, condición que se reduce al 20% de los mayores de 65 a 75 años y al 4% de los de más de 75 años.
    Cabría entonces preguntarse si no es momento de intentar una estrategia de aislamiento selec tivo para los grupos de mayor riesgo, entre ellos al menos los cerca de 3 millones de adultos que no conviven con otras generaciones, no dependen de ingresos laborales ni tienen dependencias básicas que les obliguen a contar permanentemente con personas de cuidado en sus hogares. NO SERIA MOMENTO DE PENSAR EN UN MARTILLO SELECTIVO?, para proteger a los más débiles y regular movilidsd del resto? Para esto seguramente se debería contar con información más precisa y actualizada respecto a este segmento, que permita atender situaciones de vulnerabilidad familiar y económica. Pero permite a la sociedad una salida paulatina de la cuarentena que continua frenando la actividad económica, con su consecuente réplica en la situación social de la población que vive de ingresos laborales informales, en especial los más pobres.
    Además crearía oportunidad de financiar con efecto expansivo la economía del cuidad de personas, brindar a estos hogares excluidos servicios de delivery gratuito, etc

  24. Flor dice

    en 100 dias no fuern capaces de armar un plan serio de deteccion ni seguir incorporando camas .por que podrian en 20?. la gente sabe que es mentira lo de los 15 dias de fase 1. nos van a tener asi hasta la primavera con la esperanza delirante de q el calor lo aplaca (avisale a manaos que no se entero). ahora vas a necesitar estado de sitio para imponerlo o en su defecto miles de muertos para que vuelva el panico, en ambos casos fracasaste. y de yapa no pudiste solucionar la deuda y el plan economico que supuestamente nos va a sacar de este infierno es SECRETO. tengo una decepcion profunda con el gobierno y lo triste es q la oposicion solamente con guardar silencio gana x goleada, x q son todos en contra. impresionante. y el q diga q la vida no tiene precio avisele a las art y la ssn que tiene un baremo q te dice hasta cuanto cuesta un dedo. no puede ser q no le hayan dado bola TODAVIA! a las demas ciencias.

    1. Sabino dice

      Varias provincias sí lo hicieron. Córdoba y Santa Fe son dos muy buenos ejemplos hasta el momento. Hay que salir del derrotismo porque AMBA no lo pudo manejar. De todas las ciudades latinoamericanas con alguna similitud en población, territorio, flujo de transporte, etc., la única que hasta ahora a tenido éxito es Medellín. Es imposible que el AMBA resuelva esto si su «intendencia» con el mayor presupuesto (CABA) no se pone a la cabeza de esto, Medellín lo hizo, tienen un sistema de rastreo donde millones de ciudadanos cargaron sus datos, aquí se propuso el Cuidar y enseguida se le fueron al humo con que era para perseguir a la población. Es difícil resolverlo cuando CABA por presión política y económica decide flexibilizar y levanta todos los controles, manda la señal a todo el AMBA de moverse, peor si a eso se le suman medios de comunicación desinformando con «la cuarentena más larga del mundo» y pidiendo que hagamos como Corea cuando boicotearon hasta el Cuidar, fomentando los miedos más imbéciles posibles. Si una parte significativa de Argentina hasta ahora pudo contener el virus no se fracasó, desde el interior ven a AMBA como un grupo de egoístas estúpidos y tienen razón.

  25. Roxana Elizalde dice

    impecable

    1. Sixto dice

      Los problemas complejos requieren del abordaje por medio de un enfoque sistémico. El Comité Mixto de la OMS/OIT define la salud ocupacional, que en éste caso frente a la pandemia, se amplia a TODAS las ocupaciones humanas, incluidas las del ocio, la cultura y el deporte como: un estado promoción y mantenimiento del mayor grado de bienestar físico, mental y social de las personas.
      Esta integralidad solo se puede abordar a través de la transdisciplinariedad, como una práctica y teorización científicas que nos permite superar la segmentación de los especialistas dentro de lo que se conoce como interdisciplinariedad. De hecho el esfuerzo que deben realizar los equipos de trabajo es mayor y deben integrarse con la mayor cantidad de especialistas con la firme convicción de que una pandemia no es solo un problema de la medicina o del derecho, ni siquiera de la política.

  26. Daniel dice

    Excelente aporte desde las cs. sociales.

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