Declaracion

Pandemia, política y futuro

Transcurridas dos décadas del siglo XXI, en medio de un desarrollo inédito de la ciencia y la tecnología, un virus ha puesto en crisis las instituciones políticas, económicas y sanitarias de nuestro planeta. El sistemático desprecio evidenciado por la lógica neoliberal hacia las políticas sanitarias y la investigación científica, y su contrapartida –el descomunal gasto en aparatología bélica por parte de las economías más poderosos del mundo–, muestran a las claras las prioridades de un sistema enfocado a la dominación y a la muerte, más que orientada a proteger la salud y la vida.

Este descuido por los verdaderos propósitos civilizatorios nace de un modelo de relación entre la sociedad y el Estado característico de la actual fase del sistema capitalista, que es capaz de producir bienes y servicios para toda la humanidad y en forma paralela disponer la exclusión de una inmensa parte de la humanidad, condenada a la guerra y la miseria.

Es importante señalar el contexto de la actual pandemia. La etapa actual impone una contradicción flagrante entre las capacidades productivas y una análoga distribución inequitativa de los bienes y servicios. Inmersos en una catástrofe sanitaria y económica a nivel planetario sigue siendo imprescindible señalar este desequilibrio, dado que condiciona las formas de gestionar sus efectos y la necesaria reconstrucción del tejido social requerida para cuando se supere la actual emergencia.

A grandes rasgos, podrían describirse las reacciones iniciales de los diferentes gobiernos en dos orientaciones alternativas: Una consistió en ceder al condicionamiento de las grandes corporaciones económicas, que instaban a que no se detuviera la actividad productiva y se privilegiara el resguardo de la rentabilidad empresarial. Ese fue el caso de Estados Unidos, Francia, Italia, España, Gran Bretaña, entre otros. En contextos como el de nuestro país, no hubo vacilaciones a la hora de privilegiar la salud de la población, promoviendo en forma perentoria un régimen de aislamiento, con el objeto de prevenir el incremento de los contagios. Ese fue el caso del gobierno argentino, cuya decisión logró reducir el número potencial de víctimas. Mientras que en Estados Unidos se contabilizaban más de 60.000 fallecimientos, en Italia 25.000, en Gran Bretaña 26.000 y en Francia 22.000; en Argentina se contabilizaban 214 dolorosas muertes.

En ese marco, el LLAMAMIENTO ARGENTINO JUDÍO, encuentra sobradas razones para avalar las políticas llevadas a cabo por Alberto Fernández y Cristina Fernández de Kirchner. En palabras del primer mandatario: “la economía se puede recuperar; una vida perdida, no”. A diferencia otros países, la gestión actual tomó las medidas necesarias para cumplir este enunciado con decisión y responsabilidad, consultando a expertos en los diversos campos de la salud, e involucrando también a autoridades provinciales y municipales, quienes rápidamente hicieron suyas las políticas de prevención y cuidado. La mayoría de los argentinos, aun viviendo las vicisitudes económicas y sociales que la vida en cuarentena produce, apoyaron en forma unánime las medidas propuestas.

La segunda razón es la que se relaciona con la enérgica recuperación del rol del Estado como factor central para para enfrentar la crisis. Recuperación porque nuestro país venía de una gestión que había socavado y destruido el tejido social, producto de ahondar la desocupación, destruir el mercado interno y profundizar la precariedad laboral y social. El restablecimiento del Ministerio de Salud, apenas llegado al gobierno, con un presupuesto ampliado, permitió hacer frente a esta realidad desde una coordinación sanitaria unificada, arraigada en las mejores tradiciones de salvaguarda de la salud pública. La tercer razón remite a la decidida aplicación de mecanismos compensatorios dispuestos para atenuar los efectos del aislamiento. Esos dispositivos se destinaron a resguardar los ingresos de los trabajadores y cuentapropistas, ofreciendo créditos blandos, pago directo de salarios, diferimiento de cargas fiscales, suspensión de desalojos y congelamiento de tarifas. Estas decisiones son parte de una indudable y enérgica política redistributiva cuyos efectos directos son apreciados en la tasa de contagios y la letalidad correspondiente.

El cuarto componente incluye el tendido de puentes y acuerdos tácticos con sectores de la oposición, con el objetivo de que el flagelo sea enfrentado por la sociedad en su conjunto, sin división facciosas. Pese a estos aciertos, observamos con preocupación que sectores corporativos, sustentados en una oposición irracional, atacan diariamente estas decisiones –a través de dispositivos mediáticos– alegando un descuido de la economía. Este accionar pone en evidencia que su objetivo no es otro que el de proteger la rentabilidad de sus empresas e impedir la aprobación del impuesto extraordinario a las grandes fortunas. Es llamativo, en este sentido, la ofensiva de los grandes medios para entorpecer la tributación del 1 % de las 12.000 personas más acaudaladas del país, al tiempo que esos mismos empresarios rebajan el 25 % del salario a lxs trabajadores. Rapidez para reducir salarios, letanía para que los magantes aporten a la terrible crisis epidemiológica que diariamente consume vidas.

Por estas razones, el LLAMAMIENTO ARGENTINO JUDÍO, quiere hacer público su respaldo a las políticas implementadas por el gobierno, en tiempos tan dolorosos para el conjunto de la sociedad. Estas medidas viabilizadas por el Poder Ejecutivo suponen también una posibilidad para –luego de superada esta crisis– podamos lidiar por una realidad menos contaminada por la codicia, la mezquindad y el egoísmo institucionalizado. La tradición judía es clara en este aspecto: el cuidado de la vida está por encima de cualquier precepto a cumplir, ya sea laico o religioso. En esta cuarentena hemos conmemorado, de manera virtual, dos hechos claves en nuestra historia comunitaria: el pasaje de la esclavitud hacia la libertad, luego de atravesar el desierto (Pésaj), y los hechos heroicos del Levantamiento del Gueto Varsovia, en abril de 1943, dirigido por los partisanos antifascistas. En ambas rememoraciones apelamos a reivindicar el enfrentamiento contra toda forma de opresión, superadoras de la guerra, el egoísmo, la discriminación y cualquier forma de privilegio.

Desde el LLAMAMIENTO ARGENTINO JUDÍO consideramos que esto será posible si los sectores populares, en su conjunto, asumen este desafío con unidad y solidaridad. Nosotrxs, como institución, somos y seremos parte de esa lucha.

Marcelo Horestein, Presidente

Dardo Esterovich, Secretario General

Buenos Aires, 6 de mayo de 2020