Detrás de las balas de goma

La escalada represiva inadmisible no debería ocultar el desgaste organizado en Formosa

 

Hubo balas de goma a corta distancia. Patadas y palos en la cabeza a manifestantes ya arrojados en el piso. Gases que provocaron corridas y graves heridos. Y detenciones arbitrarias y violentas que incluyeron a periodistas que hacían su trabajo. La policía de Formosa reprimió el viernes a quienes se acercaban a la Casa de Gobierno local en protesta por las nuevas medidas de aislamiento dispuestas por Gildo Insfrán. El presidente Alberto Fernández deploró el uso de la violencia en sintonía con las primeras líneas de Nación. Y el Gobierno local aseguró que la Policía no tiene carta blanca, pero para entonces el caos estaba desatado. La escalada –que no justifica el uso de la violencia como respuesta– esconde sin embargo un trasfondo más largo, de desgaste del gobierno organizado desde comienzos de año donde parece confluir el lobby contra las incautaciones de contrabando ilegal de granos y el poder económico detrás de Cambiemos. Un escenario que justifica la visita que hoy, según anuncios locales, haría la ex ministra Patricia Bullrich.

Juan Lenscak es titular de la Cátedra de Derechos Humanos de la Universidad de Formosa, profesor de Filosofía, querellante en las causas de lesa humanidad. Su mirada hacia algunos dispositivos de Gildo Insfrán es crítica. Compitió en las última PASO contra José Mayans, actual senador nacional, que responde directo al gobernador. Sin embargo entiende que en la actual coyuntura, marcada por la pandemia y una oposición que apuesta al desgaste, “nadie es tan bueno ni tan malo”.

 

 

“Todo lo que es represión me genera escozor y lo repudio”, dice. “Acá hay que enmarcar lo que sucede. El Gobierno de Gildo Insfran no es lo mejor del peronismo, pero creo que lo que viene es lo peor. La provincia sufre una embestida de algunos sectores de la política nacional que copian métodos de otros países. Los que están detrás de las protestas de las últimas horas son personas que responden a Javier Milei, libertarios que pretenden emular lo que sucedió en el Capitolio con Trump. Acá llamaron a quemar la Casa de Gobierno. A esto hay que sumarle lo más recalcitrante de la UCR y del PRO, más toda una parte del peronismo que se sumó a Cambiemos”, caracteriza Lenscak.

El contexto de pandemia tiene tres datos objetivos. Por un lado, los buenos niveles sanitarios en la provincia y la óptima respuesta del sistema de salud a pesar de los estrictos métodos de aislamiento. Otro dato es la crisis económica que recae sobre las clases medias y comerciantes minoristas que la vienen pasando mal. Para este sector localizado de la capital provincial, regresar a una fase 1 de aislamiento representa mayor pérdida económica. A este dato, habría que agregarle que el Gobernador otorgó un incremento salarial para trabajadores y trabajadoras estatales de 40 por ciento que pudo acrecentar el malestar de esos mismos comerciantes. El tercer dato objetivo es la mano dura aplicada por Insfran para llevar adelante las medidas de aislamiento, sumado a los hechos represivos y de violencia institucional de la policía provincial repudiados por la Secretaría de Derechos Humanos de Nación.

 

 

 

“Estos son hechos objetivos”, resume Lenscak. “Y sobre este contexto, tipos como (Ricardo) Buryaile, que viene de Confederaciones Rurales, y (Luis) Naidenoff se montaron para generar un escenario de desestabilización local y a su vez para pegarle al Gobierno de Alberto Fernández”.

Hay una arremetida de Cambiemos en la provincia desde el inicio de este año. No por nada Patricia Bullrich estaría viajando en las próximas horas. “Es un globo de ensayo a lo Trump en el Capitolio”, analiza Lenscak, quién en su derrotero personal estuvo detenido durante la última dictadura cívico militar.

“Hay que poner las cosas en contexto. El Gobierno de Formosa tiene los mejores indicadores sanitarios en esta pandemia y la peor publicidad nacional generada por medios hegemónicos. Y sobre esa estrategia se monta la oposición para erosionar a Fernández. Les importa muy poco lo que pasa en Formosa. No les importaron los 30.000 desaparecidos, tampoco lo que sucede realmente en la provincia”, agrega este profesor de filosofía. A 30 kilómetros las protestas masivas ponen en riesgo la presidencia de Mario Abdo Benítez, el presidente paraguayo que pidió la renuncia de todo su gabinete. Pero allí el reclamo, que fue reprimido y dejó dos docenas de heridos, no fue por el aislamiento, sino por la falta de camas y suministros en los hospitales y el número récord de contagios.

Lenscak repite que la represión es inadmisible. Y que debería abrirse un canal de diálogo tanto para los sectores que impulsaron las manifestaciones de estos días como hacia el interior del Gobierno provincial para encauzar la situación y evitar mayores desmadres.

En la escena de desgaste aparece como hipótesis los afectados por los operativos de la cartera de Seguridad de Nación que incrementó incautaciones de granos transportados y comercializados de manera ilegal en el cruce de la frontera con Paraguay. Este año hubo dos procedimientos, aunque no de los más grandes. En uno se detectaron 30 toneladas de maíz comercializadas ilegalmente y en otro 30 toneladas de soja. La comercialización ilegal de granos hacia Paraguay y Brasil –que pasa por todas las provincias vinculadas al corredor litoral– forma parte de las hipótesis delictuales de las autoridades nacionales.

La Comisión Ejecutiva de la Conferencia Episcopal Argentina (CEA) que encabeza el obispo de San Isidro, Oscar Ojea, envió una carta al obispo de Formosa, José Vicente Conejero Gallego, difundida a la prensa. «No puede aceptarse el ejercicio de cualquier forma de represión violenta contra ciudadanos que reclaman por la plena vigencia de sus derechos humanos y sociales», dijo. «Es preciso adoptar todas las medidas sanitarias que sean necesarias para combatir el Covid-19, dentro de la razonabilidad y conforme al contexto de su circulación, pero de ninguna manera puede aceptarse el ejercicio de cualquier forma de represión violenta contra ciudadanos que reclaman por la plena vigencia de sus derechos humanos y sociales».  El cura en opción por los pobres, Eduardo de la Serna le respondió. Luego de repudiar la represión, escribió:

«Durante el macrismo, las represiones fueron frecuentes. Muy frecuentes. Un ejemplo evidente fue la violencia policial desenfrenada, con verdaderos robocops intimidantes, contra cualquiera que pasara el día que se votó la ley previsional. Presos, heridos, balas de goma, gases lacrimógenos y gas pimienta, motociclistas pasando por encima de personas en la calle, para poner un ejemplo. Durante el velatorio de Diego Maradona, la policía de la ciudad de Buenos Aires reprimió, e hirió a muchísima gente. De nuevo balas de goma, y parafernalia represiva. Para no hacer referencia a Santiago Maldonado, a Rafita Nahuel, o el elogio de Chocobar por mencionar los casos más emblemáticos de otros muchos que todos los que queremos mirar conocemos. ¿Y la Conferencia Episcopal Argentina? Callada. Como corresponde al ‘honestismo’ que debe solo mostrarse ante los espectadores hegemónicamente establecidos. Porque, si hubieran denunciado o manifestado dolor ante todos aquellos actos violentos, lo de Formosa hubiera sido totalmente razonable y coherente. Pero ver hoy esta declaración, contrastante con el silencio anterior, me hace firmar y aplaudir lo que dice un amigo cura:’se les ve demasiado el hilo de la careta’”.

La Secretaría de Derechos Humanos de Nación señaló que el desgaste a la legitimidad de las medidas sanitarias promovidos desde los medios no justifica el uso desproporcionado de la violencia policial en represión a la protesta. “Las fuerzas de seguridad, tanto las nacionales como las provinciales, deben estar capacitadas para contener actos de violencia en el contexto de protestas en un marco de pleno respeto de los derechos humanos”. Durante el día hubo pronunciamientos del Cels y de Amnistía Internacional y desde Washington se plegó Human Rights Watch, siempre sensible a la revolución de los colores, cuando ocurre lejos de casa.

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