Historia de una inf/AMIA (4)

Continúa la historia de la infamante causa judicial que surgió a partir de la denuncia del fiscal Alberto Nisman

 

El lunes 18 de julio de 1994 a las 9.53 estalló una bomba en la sede de la Asociación Mutual Israelita Argentina (AMIA), en lo que es considerado el más brutal atentado que sufrieron civiles en nuestro país luego del bombardeo de Plaza de Mayo del ’55, al cual las crónicas oficiales —inexactas— le atribuyen 308 víctimas. En el atentado de la AMIA murieron 85 personas.

Pocas horas después, “el primer ministro israelí Yitzhak Rabin propuso al gobierno argentino de Carlos Menem coordinar una interpretación unificada de lo sucedido, que conviniera a los intereses políticos de ambas administraciones. Así se desprende de un cable emitido por el embajador argentino en Israel José María Valentín Otegui, a las 2.50 horas del 19 de julio de 1994”.

Comenzó entonces una historia que lleva casi 25 años y que debería avergonzar al Poder Judicial argentino y a buena parte del poder político.

En enero del 2013, luego de 19 años sin avances sustanciales en la causa AMIA, la Argentina suscribió un Tratado de Entendimiento con Irán, para obtener, finalmente la declaración de los iraníes imputados por el Poder Judicial argentino de haber participado en ese atentado, que a la fecha permanece sin resolver. Dicho Memorándum fue aprobado por ley en el congreso argentino. Luego fue declarado inconstitucional. El gobierno de Mauricio Macri no apeló la inconstitucionalidad y por lo tanto la misma quedó firme. El Memorándum con Irán, jamás entró en vigencia.

Esta es la historia de la infamante causa judicial que surgió a partir de la denuncia del fiscal Alberto Nisman, en la que acusó a Cristina Fernández de Kirchner, a Héctor Timerman (foto principal) y otros funcionarios y dirigentes sociales argentinos de haber utilizado ese Memorándum como herramienta para encubrir a los responsables del atentado.

Esta es la cuarta nota de la serie, donde intento contar la historia de la causa judicial que se inició con la denuncia de Nisman. Y también es la historia de uno de los hombres que sufrieron esa causa en carne propia. Se llamaba Héctor Timerman. Junto con Alejandro Rúa, fuimos sus abogados en esa causa.

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A principios del año 2004, Irán habia propuesto a Néstor Kirchner reunirse en Caracas, Venezuela. Kirchner manifestó que sólo aceptaría la reunión si se incluía en ella el tema AMIA. Irán se negó a dicha condición y la reunión no se celebró.

Comenzó así lo que Héctor Timerman, que ese mismo año sería designado Cónsul Argentino en EE.UU., llamó siempre "el camino de la presión moral" y que consistía en una política exterior respecto a Irán en la que la Argentina no aceptaría negociación ni reuniones con Irán si no se incluía el tema AMIA. Textualmente escribió Héctor Timerman que dicha política implicaba además de la negativa a reunirse con Irán si este país no aceptaba tratar el tema AMIA, "denunciar en todos los foros posibles la falta de cooperación de Irán en un tema de terrorismo internacional contraviniendo las resoluciones de Naciones Unidas sobre cooperación judicial. Y al acotar las relaciones con Irán a la resolución pacífica de la controversia evitamos la encerrona en que se encuentra Malvinas". Y agregó: "El camino de la presión moral fue muy criticado por Israel y Estados Unidos".

Recordó Héctor Timerman alguna vez que durante una reunión, el canciller israelí le manifestó "que no había que hablar con Irán" y que "la influencia de Argentina daría impulso a otros países de la región a relacionarse con Irán". Timerman le respondió que "como judío separaba muy bien los intereses de Israel, a los que respetaba y entendía, de los intereses comunitarios de los judíos argentinos".

Néstor Kirchner, entonces Presidente, dijo en su discurso ante la 62° Asamblea General de las Naciones Unidas del año 2007: "El mundo enfrenta problemas. La única esperanza de que pueda resolverlos está en el respeto a la multilateralidad, la adhesión a las diversas normas locales, el respeto de todos los países a las normas y convenciones internacionales y, sobre todo, el pleno respeto a los derechos humanos". Y agregó: "Estos principios compartidos por la inmensa mayoría del pueblo argentino orientan la acción del gobierno y son la base de las decisiones que la República Argentina toma del ámbito internacional".

Fue en ese mismo discurso donde recordó que INTERPOL restableció las alertas rojas a seis imputados por el Poder Judicial argentino como particípes del atentado a la AMIA, y solicitó cooperación internacional para que la causa avanzara. Dijo Néstor Kirchner: "No puede tolerarse la acción de los responsables del terrorismo ni de quienes los auspicien, financien o protejan, sean estos personas o países".

Y siguió: "La soberanía argentina fue víctima en dos oportunidades de ese accionar. En 1992 se atentó contra la Embajada de Israel, en 1994 contra la sede de la AMIA. Como consecuencia perdieron la vida 102 personas de nuestra comunidad, algunos de sus familiares nos acompañan hoy aquí. Estas víctimas igualadas por el terror a las de esta ciudad, a las de Madrid, a las de Londres, a las de Bali, a las de Estambul, y a las de tantos otros lugares, nos imponen el mandato moral de respetar sus memorias, comprometiendo nuestro esfuerzo para perseguir, encontrar y condenar a los culpables".

"A pesar de las dificultades que la distancia temporal importa, ya que son hechos de hace 13 y 15 años atrás, y de las maniobras de encubrimiento que les sucedieron, no cesa ni cesará nuestro interés ni el apoyo a la Justicia para el esclarecimiento, manteniendo vivo el recuerdo del horror para que no se repita".

"La Justicia argentina, en noviembre del año pasado, requirió colaboración internacional para la captura de nueve personas sospechadas de decidir y planificar el atentado perpetrado el 18 de julio del '94 en la AMIA y el Comité Ejecutivo del INTERPOL, por unanimidad, recomendó la captura de seis ciudadanos iraníes y un ciudadano libanés involucrados en esta causa. Hacemos aquí un expreso llamamiento para que durante la sesión de la Asamblea General de INTERPOL, en noviembre de este año, se ratifique esa medida".

"En este contexto, esperamos que la República Islámica de Irán, en el marco del Derecho Internacional aplicable, acepte y respete la jurisdicción de la Justicia argentina, y colabore eficazmente con los jueces argentinos para lograr el sometimiento a juicio de las personas imputadas en aquellos hechos. En tal sentido, quiero dejar sentado aquí, en la sede de las Naciones Unidas y ante el resto de los países del mundo, que hasta hoy, lamentablemente, la República Islámica de Irán no ha brindado toda la colaboración requerida por la Justicia argentina para el esclarecimiento de los hechos".

"Apelamos al señor Secretario General y a todas las naciones del mundo que intercedan ante la República Islámica de Irán —concluyó— para que dé trámite a la rogatoria judicial. Ello lo hacemos para alcanzar el único objetivo que tenemos, lograr el esclarecimiento de los hechos y el juzgamiento a quienes resulten responsables de los mismos. El respeto a la memoria de nuestras 102 víctimas exige la realización del valor justicia. Estamos pidiendo que la República Islámica de Irán colabore en la aplicación de las normas del Derecho Internacional, para posibilitar arribar a la verdad, nada más pero tampoco nada menos".

En el año 2008, y luego del restablecimiento de las alertas rojas de INTERPOL para los imputados por la causa AMIA, Irán había enviado los non papers solicitando reabrir las conversaciones sobre AMIA. El entonces fiscal de la causa AMIA, Alberto Nisman, se puso en contacto con Ronald Noble, Secretario General de INTERPOL, con el objeto de analizar los pasos a seguir, en una reunión que se realizaría en Lyon, Francia, luego que se celebrase la Asamblea General de INTERPOL.

Para ese entonces la Presidenta Cristina Fernández de Kirchner se había pronunciado en la Asamblea General de las Naciones Unidas en Nueva York el 23 de septiembre de 2008, reclamando “aquí a la República Islámica de Irán que, por favor, en cumplimiento de normas del derecho internacional, acceda a que la justicia argentina pueda juzgar en juicios públicos, transparentes y con las garantías que da un sistema democrático, a aquellos ciudadanos que han sido acusados”.

Las comunicaciones diplomáticas continuaron, y así también las gestiones del Secretario General de Interpol. Figura en un comunicado oficial de INTERPOL del 14 de septiembre de 2009 que el fiscal Nisman dispuso agregar a sus actuaciones en la hoja 127.974: "En tanto el fiscal [Nisman] de Argentina como Irán han animado al Secretario General a actuar como mediador diplomático en un intento por ayudar a ambas partes para que cooperen en este asunto”. Y agregó: “El objetivo de INTERPOL es por tanto ayudar a salir del punto muerto en lo que respecta a la cooperación y hallar el modo tanto de que se obtengan pruebas como de que la investigación del atentado terrorista contra la AMIA y el enjuiciamiento de sus autores sigan adelante".

A finales del 2009 Cristina Fernández de Kirchner reiteró la solicitud de cooperación internacional ante Naciones Unidas e INTERPOL exploró la posibilidad entre ambos países de que el juicio se realizara en un tercer Estado. De ello dio cuenta el propio Alberto Nisman en una nota fechada el 10 de Febrero de 2010 que también está en el expediente.

El 10 de marzo de 2010, INTERPOL informó en un comunicado oficial: "Representantes de Argentina y de Irán se reunieron por primera vez desde 2007 en la sede de INTERPOL. Esta iniciativa se encuadra en los contínuos esfuerzos que realiza la organización policial internacional para hacer avanzar el debate sobre el procedimiento judicial en relación con el atentado terrorista de 1994 contra la Asociación Mutual Israelita Argentina (AMIA), situada en el centro de Buenos Aires, que causó 85 muertos y cientos de heridos”.

“Aunque, al parecer, en dicho encuentro no se registraron avances significativos, INTERPOL mantiene su compromiso de tratar de resolver este conflicto entre dos de sus países miembros en relación con los cargos pendientes”.

En su denuncia, Nisman señala una reunión secreta entre Timerman y el canciller israelí. Dicha reunión, a la que se conoce como la reunión de Aleppo, fue denunciada por el periodista Pepe Eliaschev, quien aseguró hacer accedido a material de inteligencia que daba cuenta de la misma. Según dijo, en dicha reunión se acordó la impunidad de los iranies imputados. Eliaschev fue llamado a declarar y no aportó pruebas de sus dichos.

 

 

Mas allá del desconocimiento del periodista acerca de cómo funciona la diplomacia —entre otras cosas con reuniones secretas entre los países[1], sin que ello sea delito—, hay que señalar que la Reunión de Aleppo NO EXISTIÓ.

En enero de 2011 Timerman viajo a Aleppo, en Siria, donde se reunió con el Presidente sirio. Nunca tuvo un encuentro con el canciller iraní en Aleppo.

No hacía falta, porque para esa fecha, Timerman ya se había reunido con el canciller de Irán. En una reunión secreta que se realizó en un tercer país. Héctor Timerman se negó a revelar qué país había sido el anfitrión de dicha reunión, en el entendimiento de que revelar la identidad del país anfitrión comprometería seriamente las relaciones internacionales argentinas.

Timerman murió sin decir ante Tribunales cuál había sido el país anfitrión. Y como su abogada, yo siempre he deseado que sea ese país el que concurra al juicio y devele su identidad. Sólo por ver la cara de desconcierto de muchos. Y ver de qué se disfrazan entonces muchos de los que agraviaron públicamente a Héctor Timerman.

Por aquel entonces, las potencias del mundo negociaban secretamente el tratado para el uso pacífico de la energía nuclear. Tratado que se conocería como el "5 + 1" y que suscribirían Estados Unidos, Rusia, China, Reino Unido, Francia y Alemania, con Irán en el 2015. Por ello, que Irán prestase la cooperación judicial en el caso AMIA y que la Argentina dejase de hacer reclamos por la falta de dicha colaboración, era importante no sólo para la Argentina.

En la reunión con el canciller iraní, Timerman fue taxativo. La Argentina quería que los acusados fueran interrogados. Sin la declaración de los imputados, la causa AMIA estaba condenada a no resolverse. Y no aceptaría ninguna propuesta de parte de Irán que no incluyese la posibilidad real de que el juez argentino interrogase a los acusados.

En julio del año 2011, al tiempo de conmemorarse el 17° aniversario del atentado contra la sede de la AMIA, la Embajada argentina en Irán informó que el Ministerio de Relaciones Exteriores de ese país había publicado un comunicado oficial a través de la prensa manifestando su intención de colaborar en la resolución del caso del atentado. El representante argentino en Irán transmitió vía cable que: "El Ministerio de Asuntos Exteriores de Irán, en ocasión del aniversario de la explosión de la AMIA en Argentina, condena cualquier atentado terrorista y declara su disposición para dialogar y cooperar con Argentina, para descubrir la verdad sobre el atentado".

Héctor contó que habló profundamente el tema con la Presidenta Fernández de Kirchner y concluyeron que se seguiría con el "camino de la presión moral", es decir no discutiendo con Irán hasta que se acordase la cooperación judicial para la causa AMIA y "no permitir que la Causa AMIA se convierta en un peón del tablero geoestratégico de ninguna potencia".

De ello da cuenta el discurso de Fernández de Kirchner en la 66° Asamblea General de las Naciones Unidas, el día 22 de septiembre del año 2011”. La Presidenta dijo entonces: "El gobierno argentino ha recibido el día 16 de julio un mensaje de la Cancillería iraní que culmina expresando su intención de cooperar e iniciar un diálogo constructivo con la Argentina, para ayudar a llegar a la verdad en relación con el brutal atentado cometido contra la mutual israelita el 18 de julio de 1994”.

Que “el mensaje que se ha recibido de Irán, si bien significa un cambio de actitud del gobierno, no constituye en sí mismo una satisfacción a nuestros reclamos que, como lo he dicho con toda claridad, son los de justicia. Sin embargo, se trata de un ofrecimiento de diálogo que la Argentina no puede ni debe rechazar”.

Que “esta posición en modo alguno supone que la República Argentina deje de lado los requerimientos emanados de la Justicia nacional en relación con el juzgamiento de los presuntos responsables de cometer tal atentado".

Y agregó CFK: "Creemos que ese diálogo debe ser constructivo, que debe ser un diálogo sincero y que debe tener resultados para poder ser creíble y, por lo tanto, no ser entendido simplemente como una maniobra dilatoria o distractiva”.

Pasó un año sin que Irán retomase el contacto con Argentina, hasta que durante las sesiones inaugurales de Naciones Unidas en 2012, la Misión Argentina ante dicho organismo recibió una notificación oficial de la Misión de la República Islámica de Irán solicitando una reunión bilateral entre ambos cancilleres esa misma semana.

La reunión se celebró de 27 de septiembre de 2012 entre Timerman y el Canciller iraní, Ali Salehi, en la sede de las Naciones Unidas. Dijo Timerman: "Volví a insistir que la Argentina, defensora irrestricta de los derechos humanos a partir de las violaciones durante la dictadura militar, inscribía el reclamo por AMIA dentro de ese principio. Le expliqué que había habido atentados no resueltos en muchos lugares del mundo pero que para nosotros es una herida que sólo la puede cerrar la justicia. Y acordamos mantener una serie de reuniones al nivel de cancilleres y otras a niveles más técnicos hasta encontrar una fórmula que cumpla con el ordenamiento judicial de ambos países y de la jurisprudencia internacional".

A partir de dicha reunión se redactó este “Comunicado conjunto sobre la reunión de los cancilleres de la República Argentina y de la República Islámica de Irán”:

“Los Ministros de Relaciones Exteriores, Héctor Timerman y Ali Akbar Salehi, acompañados por el Vicecanciller argentino, Eduardo Zuain, y el Director General iraní para Asuntos Americanos, Reza Zabib, se reunieron en la sede de las Naciones Unidas en Nueva York y decidieron continuar las negociaciones a través de los representantes legales de ambos ministerios en la sede de las Naciones Unidas en Ginebra, durante el próximo mes de octubre con el propósito de explorar un mecanismo legal que no esté en contradicción con los sistemas legales de Argentina e Irán, y también decidieron que este proceso no se interrumpirá hasta encontrar una solución mutuamente acordada para todos los asuntos, entre ambos gobiernos, sobre el Caso AMIA”.

Este memorándum de la Cancillería Argentina da cuenta de la reunión:

 

 

La primera de las reuniones acordadas se realizó en Ginebra, el 28 y 29 de octubre de 2012. Aquí su contenido:

 

 

 

La segunda reunión se realizó en Zurich, los días 27 y 28 de noviembre de 2012. Este fue su contenido:

 

 

A principios de enero del 2013, Timerman se reunió en Zurich con el canciller iraní. Elaboraron un borrador del acuerdo a suscribir. Volverían a reunirse el 22 de enero de ese año, también en Zurich para revisar el texto, sometido a consideración de ambos países. No hubo modificaciones.

Finalmente el 27 de enero de 2013, en Etiopía, se firmó el Memorándum de Entendimiento entre Argentina e Irán, que estaba destinado a permitir el avance de la causa AMIA.

Dijo Héctor que en uno de esos viajes de enero, pensó "que estábamos llegando a una decisión histórica en un caso tan trascendental en nuestra historia de derechos humanos". También contó que era consciente de que "no era el final de la historia pero si la posibilidad de avanzar en el juicio si las pruebas del fiscal Nisman eran suficientes o valederas. El riesgo, sin embargo, era menor ante la posibilidad de avanzar en una causa que estaba paralizada".

Lo que Héctor Timerman no sabía ese 27 de enero de 2013, cuando firmó el memorándum, es que en su afán de resolver el horror que significó el atentado a la AMIA, había desatado la tragedia que caería sobre él, de la mano de muchos de los mismos que en 1994 habían decidido encubrir el Atentado. Porque a veces la Historia es insoportablemente circular.

 

 

 

 

[1] La posibilidad de preservar la confidencialidad de las negociaciones de un tratado es un extremo que se encuentra previsto en el ordenamiento internacional. Que en ocasión de la redacción del Tratado de la Liga de las Naciones y posteriormente de la Carta de las Naciones Unidas, se debatieron mecanismos para regular la publicidad de las tratativas internacionales a fin de evitar la denominada “diplomacia secreta”. Y que en ambas oportunidades se decidió que la única limitación al secreto de tales tratativas se circunscribiría a su resultado, es decir al acuerdo alcanzado.

El artículo 102.1 de la Carta de las Naciones Unidas dispone que los tratados sean inscriptos en el registro, pero no así las negociaciones que condujeron al tratado, las que pueden mantenerse indefinidamente confidenciales si así fuera la voluntad de las partes.

 

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