La confesión

Entrevista a Alfredo de Angeli, portavoz de las patronales en el Congreso

 

La oposición virulenta de Juntos por el Cambio, sumada el poder económico empresarial concentrado que recurre a sectores aliados del Poder Judicial para limitar regulaciones por parte del Poder Ejecutivo, forman parte de los verdaderos problemas que enfrenta el gobierno de Alberto Fernández. Cada intento de defensa del bolsillo de los argentinos se ve obstaculizado por esa alianza bien aceitada.

Sucedió con la judicialización a la que apeló Telecom (Clarín), que cosechó sus frutos en la Sala II de la Cámara en lo Contencioso Administrativo Federal. Haciendo lugar al amparo presentado por la empresa, dictó una medida cautelar que suspendió por seis meses la aplicación del decreto 690 que regulaba las telecomunicaciones. El resultado es que pueden cobrar a los usuarios del servicio que prestan lo que se les dé la gana. También hay medidas que el gobierno impulsa para frenar la inflación y que son resistidas por las patronales del agro. Rápidamente anunciaron el cese de comercialización de todas las categorías de hacienda vacuna por una semana para limitar la medida del gobierno nacional –que aún no estaba oficializada– de suspender por 30 días las ventas de carne al exterior para controlar la escalada de precios en el mercado interno. “El que quiera comer lomo que pague 80 pesos el kilo”, decía en 2008 el entonces activista de los cortes de rutas patronales Alfredo de Angeli. El actual senador nacional confesaba así lo poco que le importaba lo que pagaran los argentinos por ese corte de carne. Lo fundamental era la ganancia de los exportadores a los que representaba y sigue representando desde su banca.

Cuando la Vicepresidenta Cristina Fernández de Kirchner, en su alegato ante los jueces del Tribunal Oral Federal 2, se dirigió aquel lunes 2 de diciembre de 2019 en la causa conocida como “Vialidad Nacional” u “obra pública” –que los medios hegemónicos llamaron “corrupción K”– se encargó de desnudar la farsa judicial de criminalización de la política. Cristina expresó: “Son siempre los mismos los que nos denuncian y son ustedes los jueces los que se convierten en el ariete indispensable de este flagelo que es identificar a la política y a los cambios de un país con la corrupción. ¿No es más fácil decir: ‘No estoy de acuerdo con esa ideología porque no me gustan los pobres, porque no me gustan los negros y porque no me gustan otras cosas’? ¿Por qué no son más sinceros? ¡No! ¡Tienen siempre que ser condenados por corruptos los peronistas!» La Vicepresidenta señalaba con claridad el verdadero propósito de una acusación sin prueba alguna. Tanto sectores del Poder Judicial, como una oposición política que se ocupa de venderla cambiada –quizás Cambiemos represente fielmente eso, cambiar la realidad y presentarla a su modo como post-verdad amplificada desde sus medios hegemónicos– esconden ese verdadero propósito que desnudaba Cristina Fernández de Kirchner.

 

La Vicepresidenta Cristina Fernández de Kirchner denunciando la farsa judicial en la causa “Vialidad Nacional”.

 

Para develar su verdadero propósito hace falta mimetizarse con ellos, ponerse ese traje que calzan y dar paso a las frases comunes que instalan en el imaginario de sus seguidores, amplificadas desde las usinas mediáticas que los representan. El “se embarazan por un plan” fue mutando y, como oportunamente publicamos en El Cohete a la Luna, cierto sector agropecuario adquirió el “uno quiere dar trabajo y compite con los planes sociales”. Ese tipo de ideas son las que esconden su verdadera intención: la de conseguir mano de obra barata, a tono con los gobiernos que no buscan convertir cada necesidad en un derecho, como sí persigue el peronismo. Ellos ven en cada necesidad una oportunidad para incrementar ganancias y hacer negocios, pero resulta inconfesable expresarlo tan llanamente. Buscar desnudarlos no es tarea fácil.

A veces lo hacen solos, sin que nadie dispare con ellos para el lado que corren, pero seguros de que pueden sostener lo que piensan sin cuestionamientos. De tal forma lo hizo Alfredo de Angeli en declaraciones a Radio Rivadavia sobre la suspensión de la exportación de carne: “Trae atraso, trae desocupación, menos inversión, menos todo trae. No sé por qué toman así una cuestión ideológica. Le están haciendo un daño terrible a la Argentina, no solamente a los productores agropecuarios”. Agregó que “el Presidente perdió el poder ya hace tiempo, porque hay una secretaria de Comercio Interior que hace un mes que está diciendo que no le iba a temblar el pulso para cerrar las exportaciones de carne vacuna”. Ante la pregunta de si el gobierno piensa controlar el precio del mercado interno, su respuesta fue: “No lo va a controlar, porque la carne vacuna no tiene nada que ver, porque tenés la de pollo, tenés la de cerdo, tenés alternativas. Pero aparte, ¿qué tiene que ver el aumento del pan, de los fideos, de la harina, del papel higiénico, de todo eso que usamos de la canasta familiar? No tiene nada que ver con la carne. Esto es demagogia pura con fines electorales, que le hace un daño tremendo a nuestra Nación”.

 

 

El Presidente explicó, entrevistado por Gustavo Sylvestre en Radio 10, que “el tema de la carne se desmadró”. Y respecto al escenario recibido en 2019 expresó que “lo único que ocurrió es que se le dio total apertura al sector. No aumentaron la cantidad de toneladas faenadas. No aumentaron la cantidad de cabezas. Cada vez es menor el peso del novillo que se faena. Lo único que aumentó fue el precio de la carne, que pasó de 250 a alrededor de 800 pesos el kilo de asado”. Alberto Fernández señaló también “que la apertura y la libertad no es verdad que favorezca a los mercados. Favorece siempre al más poderoso, en este caso, al que produce”. Detalló que “es cierto que en el medio hubo un boom, que fue el ingreso de China como demandante de carne. Y es cierto que hoy el 75% de lo que se exporta va a China. Lo que también pasó es que, como la demanda fue tan grande, el precio internacional subió tanto, esos precios comenzaron a competir con los precios del mercado interno”. Consideró que el precio sube sin justificativo, porque la demanda baja y el precio sube. Además, que el problema no estaba en las cadenas de supermercados, ya que algunas tienen producción propia, pero respetaron los acuerdo de la carne. “La cadenas de supermercados sólo representan el 25, 30% de lo que se vende de carne, es un número relativamente muy bajo”. Por eso planteó que hay que “poner orden en quienes exportan. Tenemos que poner orden en el mercado de Liniers. No es posible que en el mercado de Liniers se venda carne para exportación, porque si se vende carne para exportación tergiversa todos los precios del mercado interno”.

La medida anticipada recién fue oficializada el pasado jueves por el Ministerio de Agricultura, Ganadería y Pesca. La resolución 75/2021, en su artículo primero, suspende “por el plazo de treinta (30) días, la aprobación de solicitudes de Declaración Jurada de Operaciones de Exportación de Carne (DJEC), en los términos de la Resolución Conjunta N° 3 del 19 de abril de 2021 del Ministerio de Desarrollo Productivo y del Ministerio de Agricultura, Ganadería y Pesca, respecto de los productos cárnicos, de origen bovino”. En sus considerandos explica que “de conformidad con el actual avance del mercado exportador de carnes, sus precios han experimentado un alza sostenida, producto de la creciente demanda de dichos productos, principalmente por parte de los mercados asiáticos”. Dando cuenta que “esta situación ha generado que los precios internos acompañen los de exportación de la carne vacuna, en contexto donde el precio mundial de los alimentos ha aumentado significativamente”. Y “que aceptar sin más, la fijación de valores del mercado internacional para alimentos locales que constituyen productos básicos de la mesa de los argentinos y las argentinas, implicaría renunciar a los deberes básicos en materia de política económica”.

La anticipación de la medida, que todavía no estaba oficializada, provocó la inmediata respuesta de las patronales con un cese de la comercialización de carne. Ese sector tiene un fiel representante en la Cámara de Senadores: “El gaucho de los ricos”, Alfredo de Angeli. Para desnudar su pensamiento –que es el de Juntos por el Cambio– lo entrevistamos con un cóctel de afirmaciones-interrogantes que él acepta y amplía, porque siguen su línea ideológica.

–Usted decía en 2008: “El que quiera comer lomo, que pague 80 pesos el kilo”. Hoy, con el cierre de exportaciones por parte del gobierno y en un año electoral, parece que la decisión de Alberto Fernández es tratar de que sus votantes paguen la carne barata a costa del sector exportador. ¿Cómo se frena todo esto?

–Esta es una receta que ya fracasó. En el 2006 cerraron las exportaciones de carne vacuna y nos comimos el 30% de stock ganadero y el precio de la carne en 2009 estalló. Y las consecuencias que trae… La cantidad de obreros de la industria frigorífica quedan en la calle, que quedaron en la calle. La cantidad de frigoríficos que cerraron. La cadena cárnica que se destruyó. Entonces, estas medidas ya fracasaron. Si es para hacer demagogia, la verdad es que me da mucha pena que en este país un gobierno haga demagogia por unos votos. Pero si quieren controlar la inflación, con esto no lo van a controlar. Porque hay otros ingredientes de la canasta familiar que no tienen nada que ver con la carne y que también han aumentado. Me dicen que en los últimos meses aumentó la carne vacuna. A lo mejor es cierto, pero hay meses en que no aumenta. Si uno ve el promedio anual, el kilo de carne de hacienda vacuna no escapa al mismo índice de inflación que tienen los otros componentes de la canasta básica familiar. Así que esto es destruir. Aparte con la necesidad del trabajo que hay, cerrar las exportaciones de carne vacuna es cerrar las puertas a los frigoríficos, a las industrias cárnicas, al transporte, a todo lo que hace la logística de exportación.

¿No le parece que es una medida que apunta a su electorado que desea la carne barata y desatiende al sector productivo exportador?

–Bueno, a lo mejor puede ser para eso. Ahora la gente no vive comiendo carne, hay otras necesidades, que también generan inflación. Ahora quieren parar la inflación aumentando el combustible dos veces por mes… Tampoco van a parar a la inflación. Si siguen emitiendo dinero, no la van a parar a la inflación. Acá el problema es el poder adquisitivo que se licuó. El peso argentino se devaluó, ese es el problema que tenemos. No le alcanza no porque la carne está cara, no le alcanza porque el sueldo es bajo.

Con Juntos por el Cambio el mercado era libre. ¿Cómo hacer para convencer a los votantes de que el libre mercado es lo mejor para la competencia, que las restricciones e impuestos a las empresas ahuyentan las inversiones? 

–Bueno, hay mucha gente que ya se dio cuenta que quién es este gobierno. Le dijo que le iba a llenar la heladera… (Ríe). Le dijo que le iba aumentar el 20% de la jubilación ni bien asumiera. Hizo un montón de promesas que no cumplió. Entonces, muchos votantes que se dieron cuenta de que se equivocaron y que sin dudas en las urnas –así como nos castigaron a nosotros cuando perdimos las elecciones en 2019– en estas elecciones hay mucha gente que nos los va a volver a votar. Hoy la agenda en el Congreso de la Nación es de la Justicia, para ver de qué forma puede quedar la señora (por Cristina Fernández de Kirchner) y su gente, libre de culpa y cargo. Darle impunidad con todo lo que es la corrupción. Hoy no se habla de pobreza, no se habla de las vacunas. En el Congreso no se habla de pobreza, solamente se habla en la Cámara de Diputados de la reforma del Ministerio Público Fiscal. Y en el Senado quieren aprobada la ley de superpoderes para quitarle poder a las provincias, con el único fin de suspender las elecciones.

Durante el gobierno de Macri se quiso avanzar en una reforma laboral, que fue impedida por los Moyano. De esa manera no se pudo lograr una flexibilización para que los derechos no pesen tanto. La situación de protección de derechos impide contratar personal no registrado, y además debe tener cierta edad para desarrollar tareas. ¿Cómo se hace para avanzar en una reforma que permita menos derechos y más obligaciones?

—Lo que tenemos que tener es un gran acuerdo político. Cosa que se hace difícil con un gobierno kirchnerista. Un gran acuerdo político de los partidos políticos y hay que hacer tres grandes reformas. La reforma impositiva para bajar la carga impositiva para generar más empleo. Más empleo privado para que las empresas inviertan y vean que no es una confiscación de la parte del Estado nacional a través de los impuestos, impuestos distorsivos. Segundo, hay que hacer una reforma para todo el tema de jubilaciones, terminar con las jubilaciones de privilegios, terminar con todo eso y darle una jubilación digna a nuestros jubilados, principalmente a los que hicieron el aporte. Porque muchos han sido estafados, han aportado durante 30, 35 años y hoy le están pagando la mínima. Y después la reforma laboral. Eso no quiere decir que le vamos a quitar los derechos al trabajador, sino, hay un costo laboral que no va al bolsillo de los trabajadores, de los asalariados, que se queda en el medio del camino. Entonces, una cosa es lo que gana el asalariado en el bolsillo y otra cosa es lo que le cuesta al patrón. Y terminar con los juicios laborales, eso ha quebrado y fundido a montones de pequeñas y medianas empresas.

 

 

 

 

 

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