«Hasta que los genocidas no pidan perdón»

Hasta Avruj respondió las declaraciones de Nicolás Massot

El proceso de justicia a los responsables de los crímenes de la última dictadura generó un piso de consenso en el que palabras como «reconciliación» se vuelven indecibles. La ola de críticas que despertó hace una semana las declaraciones del jefe de la bancada de diputados del PRO, sumó ahora al secretario de derechos humanos Claudio Avruj. En declaraciones radiales dijo «no acordar con el término» planteado por Nicolás Massot sobre reconciliación porque es «imposible» en tanto «los genocidas y perpetradores no reconozcan lo hecho y no pidan perdón por lo hecho».

«No acuerdo con el término porque corresponde al ámbito estrictamente personal y privado y nadie puede meterse en ese tema», dijo, y agregó: «Ningún funcionario ni nadie puede meterse en ese tema y perdonar en nombre de nadie». En diálogo con FM Blue explicó que «es fundamental el rol de la Justicia» y alentó a «exigir que los juicios de lesa humanidad se terminen lo antes posible y haya sentencia». Pese a que planteó «superar el antagonismo y no echar culpas ligeramente» al referirse a declaraciones de «negacionismo» de parte de algunos funcionarios, señaló que «lo importante es que queda ratificada la política de Estado en materia de memoria, verdad y justicia que se comprometió el presidente Mauricio Macri» al asumir en diciembre de 2015.

En radio pasó revista a varios puntos de la agenda de derechos humanos, con puntos pendientes y sobre la que existen serios reclamos de los organismos de derechos humanos. Sobre la «teoría de los dos demonios» esgrimida una y otra vez por funcionarios del gobierno, dijo: «Nunca avalamos esa teoría a nivel institucional ni personal», porque es «una construcción que desde lo político implicó generar muchísimos antagonismos».

Habló sobre los homenajes del Ejército por muertos militares celebrados por las organizaciones que reclaman impunidad para los perpetradores y embanderan la teoría de la guerra. Avruj sólo dijo: «un acto de recordación no hiere ni daña». Habló de la prisión domiciliaria de Miguel Etchecolatz. Dijo que si bien comparte «el malestar de los vecinos», ese beneficio «no conculca la pena, la cambia de lugar y la justicia debe controlar que sea efectivo y no ocurra lo que ocurrió». En cuanto a la protesta social y los hechos de diciembre, optó por hablar de «excesos» al referirse a la brutal represión en el Congreso. Se mostró como «un fiel defensor del derecho a la protesta» y confió en «avanzar en una lógica de convivencia» en la que «manifestantes y fuerzas de seguridad entiendan que no puede haber excesos». «Hay que entender que el orden no implica una confrontación con los derechos humanos y que el derecho de protesta tiene que estar garantizado, y que los excesos tienen que ser investigados y sancionados por la fuerza y por la Justicia». Negó la existencia de una política represiva: «No hay ninguna política de Estado represiva, en todo caso es defensiva», dijo. Y dijo que el presidente Mauricio Macri «tiene el convencimiento de que no se puede trabajar en forma represiva y no lo va a tolerar», y que «los excesos se castigarán como corresponde».

Finalmente también habló del caso Maldonado. Defendió el ascenso del subalférez Emmanuel Echazú investigado por la Justicia por su participación en el operativo de Gendarmería. Dijo: «es una potestad de la fuerza (ascenderlo) y veremos después cómo continúa (la investigación)». Y de Milagro Sala que el Estado «hizo todo lo que tenía que hacer» con respecto a las presentaciones reclamadas por organismos internacionales y ratificó la posición del Ejecutivo de «defender la autonomía provincial y la independencia de la justicia».

(Fuente: Telam)

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