¿Medidas de fondo o para el Fondo?

Todo parecía buena onda, pero el índice de precios golpeó con una suba del 4,1 %

 

Portugal, España, Francia, Italia, el Vaticano y Kristalina. El raid de la gira europea de Alberto Fernández y el ministro Martín Guzmán no tuvo sobresaltos. De hecho, todo pareció transcurrir con buena sintonía. Ni siquiera los medios de comunicación hegemónicos porteños (y opositores) tuvieron margen para instalar la idea de una Argentina aislada del mundo. Semiólogos en sonrisas, apenas pudieron encontrarle un pelo al encuentro con el Papa.

El Presidente se vio cara a cara con Georgieva y ambos hablaron –según dejaron trascender – de la relativa buena onda que hay para llegar a un acuerdo por el yunque de deuda que dejó la administración de Mauricio Macri. Con el Club de Paris también habría una buena perspectiva. Hacia fin de mes se deberían erogar 2400 millones de dólares y se necesita una especie de puente para aplazar el pago hasta que esté cerrado el Programa con el Fondo.

La primavera europea le dio cierto oxígeno al país en medio de una pandemia que sigue arrasando. Por eso la turbulencia se sintió dentro de las fronteras, y no tanto por las internas cada vez más expuestas dentro de la coalición gobernante sino por el nuevo dato de la inflación, con un incremento del 4,1 por ciento para abril, un 17,6 por ciento en el acumulado del año y un 46,3 por ciento en la comparación interanual.

“¿Cuántos meses más aguantará Martín Guzmán con una inflación mensual de 4 puntos?”, sintetizó un ex funcionario de la actual administración que se desempeñó en el edificio de Hipólito Yrigoyen 250.

El dato informado por el Indec volvió a funcionar como un golpe de realidad. “El acuerdo con el Fondo no soluciona los problemas estructurales que hay en el país. Guzmán es la mejor persona para negociar con el organismo pero en el Ministerio de Economía no entienden tanto la política como sí de planillas de Excel”, sentenció un conspicuo aliado del oficialismo. La frase, dicha con intención, remite a la tecnocracia que circula entre el equipo de Guzmán.

¿Quién condiciona a quién?

La primera parada de la gira europea fue Portugal. Alberto Fernández ya había estado como candidato. Desde allí se reforzó la idea de que el Fondo debería dejar de cobrar los sobrecargos en las tasas de interés por los préstamos adquiridos. Portugal tenía con el organismo una deuda muy superior a su cuota parte. Cuando esto sucede, el Fondo gatilla los sobrecargos.

El Primer Ministro António Costa le dio la razón al Gobierno nacional en su planteo. “Le he transmitido todo el apoyo de Portugal en este tema e intentaremos sensibilizar al FMI para que al menos durante esta crisis se puedan suspender los sobrecargos”, manifestó el mandatario.

El sobrecargo del Fondo se ejecuta cuando la deuda supera el 187,5 por ciento de la cuota capital. En el caso argentino, el préstamo (político) negociado por Macri representó el 1300 por ciento de esa cuota.

“También tomé nota de la solicitud del presidente Fernández de reformar la política de sobrecargos del FMI y consultaré con nuestros miembros sobre este tema”, manifestó Georgieva a través de un comunicado.

La cuestión de los sobrecargos puede ser un tema relevante. Pero es apenas un raspón frente al yunque de deuda que tomó Macri y es imperioso renegociar a más de 10 años, si fuera posible.

“Pensar en que habrá un buen acuerdo es algo iluso. Ya sea a 10 años o más, la política quedará condicionada por ese acuerdo. Y hoy Guzmán se apoya en el organismo para transmitir sus ideas macro con un tipo de cambio alto (lo que genera inflación), y equilibrio fiscal con ciertos rasgos de progresividad, como por ejemplo cobrarle más impuestos a los ricos o la necesidad de segmentar los subsidios”, explicó Martín Burgos economista del Centro Cultural de la Cooperación.

“Guzmán se siente muy cómodo negociando con el Fondo. Es el mejor de los nuestros para hacerlo y lo sabe. Es su mejor aliado para sus ideas económicas. Pero hoy es la política la que lo condiciona”, agregó Burgos.

Si la política condiciona (en el mejor de los sentidos), los senadores y senadoras del Frente de Todos lo dejaron en claro con la aprobación de un proyecto de comunicación en donde le solicitaron a Guzmán que los fondos que podrían ingresar por los Derechos Especiales de Giro (la moneda del FMI) sean destinados a “resolver los graves problemas de la sociedad argentina derivados de la pandemia de Covid-19, tales como salud, reducción de la pobreza, educación, vivienda, generación de trabajo”.

Este fue otro de los temas analizados entre Fernández y Kristalina. De aprobarse esta ampliación de los DEG, recién ingresarían a las Reservas en agosto.

“Cuando nosotros hacemos este reclamo, este pedido, esta exhortación, lo que estamos haciendo es precisamente apoyando a nuestro Gobierno y ayudando y colaborando obviamente con el señor ministro de Economía, para lograr la mejor negociación y la mejor relación posible con las actuales autoridades del Fondo Monetario Internacional. Estamos absolutamente convencidos que las políticas económicas que no consideren el equilibrio social de un pueblo, una nación, y que tiendan a mejorar las condiciones de vida y darles expectativas a los jóvenes, no es una política ni sana, ni razonable, ni sustentable en el tiempo”, sostuvo Oscar Parrilli durante su intervención.

“Todo indica que será posible renegociar los pagos con el Club de París sin default aunque demore el acuerdo con el FMI”, escribió Alejandro Vanoli, ex titular de la Anses, a través de un informe de su consultora Synthesis, publicado a principio de la semana.

Las señales de la gira europea parecen haber sido positivas. “Pero el diablo está en la letra chica”, recordó al Cohete otro economista que formó parte del gabinete de CFK.

Y esa letra chica – que incluye el debate por el fiscalismo moderado, más ortodoxo o expansivo desde el gasto social – es parte del cimbronazo que enfrenta a Guzmán con otros referentes de la coalición gobernante.

Precios inflados

“El Gobierno está adoptando políticas para respaldar la recuperación de la actividad económica, atender las necesidades de la población más vulnerable de una manera fiscalmente prudente, y poner la inflación en una trayectoria descendente sostenible en el tiempo”, sostuvo el Ministro de Economía en una carta enviada el mes pasado a las autoridades del Club de Paris, difundida por La Nación.

Allí solicitaba la postergación del vencimiento que deberá afrontar la Argentina hacia fin de mes. Todo hace pensar que esa postergación, luego de la gira oficial, podría ocurrir. En esta misiva reconocía, también, que los niveles de las Reservas Internacionales del Banco Central no crecían en los niveles aceptados, a pesar de su etapa compradora.

Según el Grupo de Estudio de la Realidad Económica y Social (GERES), las reservas brutas al 7 de mayo eran de 40.454 millones de dólares mientras que para el 23 de abril se habían colocado en los 40.257 millones. Y el 31 de marzo en los 39.593 millones. La poca acumulación de divisas también fue señalada por Roberto Feletti, ex viceministro de Economía, en el último trabajo de Coyuntura Económica.

Tampoco aparece en el horizonte el control de la inflación, con una pauta anual del 29 por ciento – según el Presupuesto 2021- ya totalmente desdibujada. El nuevo incremento de precios del 4,1 por ciento en abril constituye otro yunque tan pesado como la misma deuda que debe renegociar Guzmán.

“Será vital el manejo de las expectativas (formadores de precios, mercados externos, tipo de cambio) en un año electoral donde también juegan los factores de poder, para lograr que la inflación de 2021 no supere el 40% anual”, escribió Vanoli en su informe de mayo.

Lo que ocurre con la carne o el aceite es sintomático de lo que no estaría funcionando del todo. El Gobierno ensayó acuerdos de precios para los productos vacunos y un fideicomiso aceitoso para desacoplar el valor internacional de las materias primas del precio local. El promedio de la suba de la carne en lo que va del año es del 22 por ciento, mientras que en aceite es del 20,5 por ciento. Si hay funcionarios que no funcionan, al decir de CFK, también existen medidas que no estarían cumpliendo los objetivos deseados.

– ¿Qué herramientas deberían ponerse en juego?-, le preguntó el Cohete a Vanoli.

Veamos el caso de la carne, cayó la demanda interna, aumentó la producción y las exportaciones se quintuplicaron. Y los precios no paran de subir. Hay que desacoplar el precio internacional del local vía retenciones o cupos de exportación.

No es el único que habla de estos instrumentos. Son parte de las medidas de fondo (no para el Fondo) que se reclaman hacia el interior del Frente de Todos.

“El Gobierno no logra marcarles la cancha a las empresas y lo peor de todo es que la gente empieza a notar que los empresarios hacen lo que quieren”, reflexionó un consultor cercano al oficialismo.

El caso emblema es el de Telecom/Clarín, que aumentó el servicio de Internet en un 20% cuando la autorización era para un 5%, judicializó un DNU y hoy está eximido de cumplir la aplicación del Plan Básico Universal. El Ente Nacional de Comunicaciones (Enacom) apeló esa cautelar ante la Corte Suprema, un ámbito donde hay escasas garantías de que suene un tiro para el lado de la Justicia.

 

 

 

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