Perdigonada al aire

Juicio oral, Causa Traficante, Episodio 5

¿Qué se necesita para engañar a alguien? Puede que una buena mentira funcione bien a corto plazo, pero para operaciones a largo plazo se necesita de algo más. Entonces, ¿que necesitaba D’Alessio para sus operaciones? Lo que repite en varios audios: “A mí me importa un porongo si es verdad o no, lo que importa es la sensación de realidad”. Para lograr esa sensación de realidad Marcelo D’Alessio apostaba a los secretos, desprolijidades o pequeñas trampas que, intuía, todas sus víctimas compartían: alguna sociedad offshore, un cargamento no declarado, una trampa al fisco. Y para eso necesitaba datos reales, datos que no decían nada por sí solos (ni siquiera para él mismo), pero sí probablemente para las víctimas: cruces de llamadas telefónicas, entradas y salidas del país, una lista de sociedades a su nombre. Una perdigonada al aire para que los patos comenzaran a volar.

Esta audiencia gira en torno al elemento real de la operación: los datos. Y el acusado de proveerlos es el fiscal Juan Ignacio Bidone, que tuvo a su cargo la Unidad Fiscal de Delitos Complejos de Mercedes. La ronda de testigos son trabajadores de la fiscalía, quienes fueran sus colaboradores cercanos.

El doctor Agustín Carpanetto era uno de los cuatro secretarios de la fiscalía. Las preguntas del fiscal Luciani giran en torno a la mecánica de la fiscalía para la obtención de información de los distintos organismos o empresas telefónicas.

“Hasta 2011 los informes de Migraciones se pedían a través de un oficio convencional. En papel o de manera electrónica. Y se contestaba en el mismo formato, correo o papel. (…) Y en un momento, desde Migraciones me informaron que se podía gestionar una clave de acceso para hacer consultas simples del trámite migratorio de una persona: vehículo, dominio, pasajeros y demás. Esto se lo comenté a Bidone: ‘está la posibilidad de tener esta clave’, dije. Se lo comenté al Fiscal General Pablo Merola. Dijo que le parecía importante. Me contacté con Migraciones y pedí la clave. Me dijeron que no había problema, ya lo habían hecho en otras oportunidades. La firmó Merola solicitando la clave. Me dijo que como yo la había pedido, que pusiera mi nombre. Y así fue.”

“En febrero de 2012 nos contestaron con un sobre. Se lo llevé a Bidone: ‘Acá llegó la clave’, dije. Ingresamos a la pagina para ver qué se podía ver. (…) La carta tenía un usuario y una contraseña, que se cambió con el doctor Bidone estando presente. Y quedó en conocimiento mío, del doctor Bidone y posiblemente de mis compañeros de piso. (…) Hasta el 10 de julio de 2018 fue la única clave, que incluía (los distritos fiscales de) Moreno y General Rodríguez. Luego se asignaron dos nuevas claves, a mi compañera Marina y a la UFITEC. Pero hasta el 2018 todos los pedidos me llegaban a través de un Pandion –una especie de servicio de messenger interno–. Se debía consignar Número de IPP (Investigación Penal Preparatoria), número de teléfono y pedido. Últimamente se hacía sólo por mail, siempre consignando el número de IPP, carátula, etc.”

El Fiscal Luciani comparte pantalla. Le muestran una parte del legajo donde figuran distintos nombres pedidos por la Fiscalía de Mercedes a Migraciones. Encabeza la lista Pedro Etchebest, el hombre que con su denuncia en el Juzgado de Dolores destapa las operaciones de D’Alessio. La lista es larga, el Fiscal Luciani la pasa lentamente hasta llegar al nombre y DNI de Gabriel Traficante. Carpanetto dice no haber visto nunca su nombre en algún legajo, ni haber pedido nunca un informe sobre él para ninguna causa. Nunca escuchó hablar de él, sólo a través de medios periodísticos.

En su momento, Bidone argumentó que varios de los nombres pedidos, como el de Traficante o incluso Etchebest, constaban en legajos fiscales e investigaciones y por eso no eran anexados a la causa en la que se los investigaba. El de Traficante, particularmente, estaba en el legajo fiscal de la causa por el triple crimen de General Rodríguez.

El fiscal Luciani pregunta el porqué de la existencia de los legajos fiscales.

“Se formaba cuando había una investigación que no era conveniente que estuviera en la IPP, a la que las partes tienen acceso. Y si estoy investigando a otra persona, si incorporo un allanamiento, no sería prudente agregarlo a la causa principal porque la persona podría enterarse y hacer caer el allanamiento, por ejemplo. (…) Luego sí se agrega a la IPP.”

“No existe un legajo fiscal antes de una investigación. Primero hay que tener la Investigación Penal Preparatoria, y luego hacer un legajo fiscal. (…) Cada persona que llevaba la causa, llevaba el legajo fiscal. Pero no se registraba en algún sistema ese legajo.”

El Fiscal Luciani pregunta:

–En la causa de triple crimen, ¿qué pasó cuando Bidone fue apartado de la fiscalía?

–Debe haber ido con toda la IPP. Pero tengo entendido que (Bidone) tenía fotocopias de la causa, del legajo fiscal…

Cuando le preguntan si trabajaban con servicios de inteligencia, lo niega. Dice no conocer a los ex AFI Rolando Barreiro y Claudio Álvarez, ni a Marcelo D’Alessio, sino a través de las noticias oídas y leídas en los diarios. Nunca los vio en la fiscalía.

“Ya a finales del 2018 veíamos que Bidone se comportaba de manera rara –agrega–. Preocupado… raro. No habitual. Con algunos compañeros lo hablábamos, hasta llegamos a preguntarle qué le pasaba en más de una oportunidad. En enero de 2019 tomó licencia. Y cuando volvió seguía igual, extraño. Ante la pregunta dijo: ya les voy a contar. Tengo un problema muy grave.”

“Ese mismo día hubo una reunión general. 26 de febrero de 2019. Reunió en su despacho a Panessi, (Viviana Fernanda) Etchebehere y a mí. Nos dijo que había habido un problema: pasó una información que no correspondía. Había tomado información de Migraciones de Pedro Etchebest y la había pasado vía Whatsapp a D’Alessio. Nosotros nos mirábamos, no entendíamos la situación. No sé la cara que habré puesto. ‘Flaco –me dijo–, ya sé lo que estarás pensando, por eso pones esa cara.’ Juan, no quiero decirte lo que pienso, le dije: no preguntes.”

“Algo dijo sobre D’Alessio. En ese momento no entendí porque no sabía de qué se trataba. Nos dijo que nos quedemos tranquilos, que había ido a declarar a lo de Ercolini o Merola … Ya había presentado todo… Que había sido él. Que estemos tranquilos.”

“Inmediatamente nos juntamos en el despacho de la doctora Etchebehere y decidimos comunicarlo a la fiscalía general. (…) Dijimos todo. El Doctor Merola dijo que (Bidone) ya había ido a declarar. Y le había pedido un escrito porque tenía que elevarlo a la Procuración General debido a la gravedad.”

“Cuando sucedieron estos hechos, me afectó demasiado. Mi primer sentimiento fue desilusión y bronca, ¿como podía usar una clave con mi nombre que no tramitaba una causa en la fiscalía, o que no tenga relación con la fiscalía? Yo no tenía una relación de amistad, pero sí una buena relación laboral. Me produjo una desilusión, me sentí engañado. No lo podía creer. Ahora no lo considero ni amigo, ni enemigo. No le tengo amor ni odio. Pero en ese momento … ¿cómo nos podía involucrar en eso?”

La próxima testigo es la doctora Marina Fernanda Etchebehere, también parte del equipo de Bidone en la UFDC de Mercedes.

Cuando le preguntan si era habitual la colaboración de agentes de inteligencia, dice que no le consta, y que no conoce ni a Alvarez, ni a D’Alessio, ni a Barreiro.

“(A Bidone) lo notamos muy mal. Un día nos reunió en su despacho. Carpanetto, Panessi y yo. Dijo que había sido engañado por D’Alessio. Ninguno de los tres caímos en la cuenta de lo que contaba. Nos dijo que (D’Alessio) estaba detenido. Estaba preocupado porque le había pasado informes de teléfono y de Migraciones que había usado para una extorsión. Dijo que lo había conocido por el triple crimen. El decía que era agente AFI, que tenía contactos en la DEA. Ahí nos dijo que usó la clave de Carpanetto. En el caso puntual de Etchebest, el listado de Migraciones con la clave de Agustín Carpanetto. (…) Le dijo, ‘Flaco yo ya sé lo que vos pensás’. ‘No me hagas decirte lo que estoy pensando’, le dijo Carpanetto´. Le pregunté cuánto le había pasado, si uno, dos o cuántos firmes. Diez, dijo él. También explicó que D’Alessio lo había ayudado en algunas investigaciones. La causa de los Gitanos, que la llevaba yo, y sabía que no había colaborado nadie. D’Alessio no había colaborado. La de Malondra, que la llevaba Panessi, y no había colaborado. Y la del triple crimen. Que a cambio le pedía esta información. Bidone decía que no sabía para que las pasaba, supuestamente para colaborar. (…) Después contó que había ido a declarar al juzgado de Ercolini. ‘Adelantar debilidades’, esa palabra uso.”

–Adelantar debilidades. ¿Qué entendió con eso? –pregunta Luciani.

–No sé qué quería decir –dice ella–. Estábamos consternados. Yo me acuerdo de algunas cosas. Mientras él hablaba me acordaba lo que leía en los medios sobre esa persona. No podía creer que Bidone estuviera en esto y que hubiera pasado una clave que usaba en la fiscalía para darle información a D’Alessio. Mientras él hablaba iba relacionando lo que escuchaba y no podía creerlo. Y bueno, nada… Esa reunión habrá durado una hora, hora y pico. No lo podíamos creer. Hablamos entre nosotros, Agustín, Jose, quedamos que íbamos a hablar con Merola, dado la gravedad.”

“Cuando comienza a ser Juan (Bidone) el titular de la fiscalía, me encomienda que yo busque un convenio con Veraz y Nosis, así se enriquece la información. Cuando llegaron, si bien estaban a mi nombre, él estaba conmigo y la usábamos indistintamente. Él era nuestro jefe… Nunca pensé que fuera a usarlo por otro lado.”

“El 18 de febrero llegó de vacaciones y me encuentro en mi escritorio algo así como papelitos blancos, chiquitos. Y le pregunto a Juliana (Marrafeiro), a nuestra empleada, y le digo:

–Mirá Juli, están todos estos papelitos.

Y me dijo:

– Si, mirá, Juan (Bidone) me pidió que haga un legajo (fiscal) acá en tu escritorio, para que José (Panessi) no lo vea.

Al principio no me llamó la atención, porque José no llevaba tantas cosas con teléfono, y pensé que Bidone lo estaba ayudando con la cuestión telefónica, porque él tenía idea. (…) A pocos días, me entero de esto, y até cabos. Igual era la primera vez que escuché que Juan hiciera hacer un legajo a espaldas del instructor. Después nos enteramos que el listado de Etchebest estaba en el legajo fiscal de la causa de Malondra. Eso es lo que nos dijo Bidone en esa reunión”.

Pregunta el fiscal Luciani cómo impactó todo esto en su carrera.

“Mal. Éramos un grupo de trabajo que veníamos trabajando desde hacía 12 años. Lo único que hacíamos era trabajar desde la mañana a la tarde. Y sale todo esto… Parecíamos la oveja negra del departamento judicial. Al día de la fecha no tenemos un fiscal, sino que tenemos varios fiscales.”

Por parte de la defensa de Bidone, citan al fiscal de Moreno, Federico Luppi (homónimo del actor), ha coincidido con Bidone en algunas causas porque antiguamente los departamentos judiciales de Moreno y Mercedes estaban unidos. Cuando le preguntan qué concepto tiene de Bidone, responde: “Como profesional, es un muy buen profesional. Y muy buena persona… un hombre de familia –numerosa por cierto–. Siempre lo vi preocupado en ese sentido.”

Y no agrega mucho más.

 

 

Crónicas anteriores:
D´Alessio descascarado. Causa Traficante. Episodio 1
D´Alessio: esperando conexión. Causa Traficante. Episodio 2.
D´Alessio, el cazador. Causa Traficante. Episodio 3.
D´Alessio de ronda. Causa Traficante. Episodio 4.

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