Por qué lo hizo

La renuncia de CFK a cualquier candidatura

 

El anuncio de CFK de que el año próximo no será candidata a ningún cargo electivo fue un drástico cambio de pantalla, que tiende a destrabar una situación que estaba cada día más enmarañada. Muchas metáforas describen eso que hacía siempre Perón, que hizo alguna vez Alfonsín. Cambiar de pantalla, patear el tablero, cortar el nudo gordiano, barajar y dar de nuevo, salir por arriba del laberinto. En el caso de Cristina, además, forma parte de una lectura estratégica del cuadro nacional e internacional y, por eso, guarda coherencia con definiciones previas. Había muchos motivos para pensar que esa sería su decisión pero lo sorpresivo fue el momento y la forma del anuncio, al comentar el fallo que la inhabilitó para ocupar cargos públicos de por vida.

Ya Máximo Kirchner había dicho que no creía que ella fuera a ser candidata y en la nota del domingo pasado, se consignó aquí la frase de un allegado a la Vicepresidenta: “Es la única que tiene intención de voto y capacidad de generar esperanza y movilización. Pero una campaña electoral con una condena judicial y la desidia política del gobierno, tal vez sea demasiado para el grado de organización en que estamos hoy”. Por eso desalentó las propuestas de movilización que recibió de sectores políticos, gremiales y sociales. Puede leerse allí: “Ella se inclina por una respuesta política, al estilo de la de 2019. Una diferencia no menor es que aún no definió cuál”. Pero ya lo había decidido y faltaban dos días para que el país se enterara.

Cristina reveló que ya en 2015 había rehusado encabezar la lista de diputados en la provincia de Buenos Aires, como le propuso el candidato presidencial Daniel Scioli. También el autor de esta nota le preguntó entonces si no pensaba en una candidatura a diputada nacional.

Nooo. Van a decir que busco fueros —respondió.

—¿Qué no han dicho y qué no dirán, hagas lo que hagas? Además, ¿qué tenés en contra de los fueros, acaso no sabés que en cuanto dejes la presidencia van a comenzar a perseguirte por todos los medios?

Así fue. El 3 de enero de 2016 narré la ofensiva en su contra preparada por el flamante Presidente Maurizio Macrì, con el premonitorio título “Apunten a la cabeza”. Por entonces sólo planeaban su ejecución simbólica.

Tres meses después recibió la primera citación a indagatoria, en la causa por el dólar futuro. El 13 de abril, bajo la primera lluvia del otoño, una multitud la acompañó hasta las puertas del Estado Libre Asociado de Comodoro Py. Allí mencionó por primera vez la idea de una unidad ciudadana contra la destrucción de las condiciones materiales de vida de la mayoría.

 

 

 

Vale la pena releer esas palabras.

Aquel día, Cristina dijo:

  • El primer Presidente perseguido fue Hipólito Yrigoyen. Le imputaron hechos de corrupción, dando inicio a la Década Infame, que vendió el país y la felicidad de los argentinos. Yrigoyen representaba los intereses de los desposeídos. Era el obstáculo que impedía lo demás.
  • Los dirigentes en definitiva no cambiamos la historia. Los que cambian la historia son siempre los pueblos y hay dirigentes que se hacen cargo de esos cambios.
  • El golpe a Yrigoyen fue convalidado por la Corte Suprema. En la historia no podrían haberse consumado los atropellos, las entregas, la desgracia sobre tantos argentinos y argentinas sin la complicidad del Poder Judicial.
  • Lo mismo pasó con Perón y con Eva. Ni qué hablar de lo que fue la proscripción, los decretos prohibiendo decir “Perón”, “peronismo”, “Eva Perón”. Si pudieran prohibir la letra K del abecedario lo harían.
  • Después la historia de dieciocho años de proscripción, de entregas, de adhesión al FMI al cual Perón se negaba sistemáticamente.
  • Más tarde el golpe el 24 de marzo del ’76, encarcelando a funcionarios del gobierno derrocado. Pero también encarcelaron a importantes dirigentes y empresarios opositores a ese gobierno.
  • Cuando se produjo el golpe de 1976 los trabajadores sindicalmente organizados en nuestro país participaban del 50% del PBI. Y la deuda externa era tan baja que no implicaba ningún tipo de condicionamiento.
  • ¿Eran moralizadores? No, venían por los derechos, las conquistas que habían logrado millones de argentinos que habían mejorado su vida en esos proyectos políticos, que no es otra cosa que el movimiento nacional y popular que se encarna en las distintas épocas, bajo distintas formas. Por eso yo soy el obstáculo.
  • Propongo conformar un gran frente ciudadano, en el cual no se le pregunte a nadie a quién votó, ni de qué partido es, ni en qué sindicato está, o si es trabajador informal, o formal, jubilado, no jubilado, si paga ganancias o no paga ganancias. Que se le pregunte si le está yendo mejor que antes o peor. Entonces ese es el punto de unidad de los argentinos: reclamar por los derechos que les han arrebatado.
  • Ese frente patriótico debe estar integrado por ciudadanos sin afiliación, agrupados en ONGS, asociaciones sociales, religiosas, de cualquier tipo… Habrá gente que nunca será kirchnerista, pero la cuenta de luz, de gas, y el chango del supermercado lo tienen que llenar igual los K, los anti-K y todos.
  • Donde los dirigentes no respondan a ustedes, tomen la bandera, y marchen adelante, no esperen salvadores ni mesías.
  • Quiero que la gente vuelva a ser feliz, que vuelva a tener libertad, no quiero que una dirigente social como Milagro Sala esté encarcelada sin que se sepa a ciencia exacta de qué se la acusa, de qué se la juzga, porque atenta contra los más elementales derechos y garantías de una democracia.
  • Es importante organizarse, unirse. En cuanto a mí, mis queridos compatriotas, no se preocupen, ustedes saben que voluntariamente y explícitamente renuncié a tener fueros. Se cansaron de polemizar, se cansaron de publicar que iba a tener un puesto, un cargo, lo que fuese que me dieran fueros. No los necesito, tengo los fueros del pueblo. Los que me dio el pueblo.
  • A los jóvenes, trabajadores, a los científicos, a los docentes, a los estudiantes, a los profesionales, a los empresarios, a los productores, a todos,  unan esfuerzos porque no podemos permitir un retroceso como el que hemos vivido en otras etapas históricas, porque después cuesta mucho remontar la cuesta.
  • Esto no es una cuestión que nace aquí en la Argentina. Esto es una matriz comunicacional, política y judicial que se extiende en toda la región; para identificar a los proyectos nacionales y populares con la corrupción, de modo tal que luego vienen los moralizadores que te dejan sin nada pero para cuando esto terminó ya no te acordás ni de quien sos vos.
  • El pasado nos ha atrapado nuevamente. Les propongo que con la inteligencia que se requiere seamos capaces de conformar un gran frente ciudadano. Convoquen a los dirigentes sindicales también, a esos que nos hacían huelga porque no querían pagar impuesto a las ganancias y hoy les están echando gente como perros de las fábricas, de los ministerios, y no dicen nada.
  • Ustedes han sido empoderados durante estos 12 años y medio en los que hemos logrado conquistas y avances, y la historia que yo relataba al principio, desde Yrigoyen, pasando por Perón y Eva, el golpe del 24 de marzo, son la historia de los avances y los retrocesos del pueblo argentino.
  • Necesitamos ese frente ciudadano, organizado, participativo, y que no les vengan con reglas, cada uno es un dirigente en sí mismo.

La continuidad conceptual con los hechos recientes es ostensible. Tomen la bandera, cada uno es dirigente en sí mismo, decía entonces. Cada peronista lleva en la mochila el bastón de mariscal, afirma ahora, repitiendo una frase de Perón.

 

 

Las huellas de Perón

No quiso ser candidata en 2015, pero se resignó a serlo en 2017, en respuesta a la demanda social que creció a partir aquel mensaje en el que por primera vez avizoró la unidad ciudadana como camino a seguir. También en esto siguió las huellas de Perón. Perdió con el apenas conocido dirigente Procaz Esteban Bullrich, pero triplicó los votos sumados de los otros candidatos peronistas, y lo capitalizó en 2019, como gran electora. Algo similar hizo Perón en 1966, cuando envió a su esposa a la Argentina para apoyar la candidatura a gobernador de Mendoza de Ernesto Corvalán Nanclares. La elección la ganaron los conservadores, pero el candidato de Perón casi duplicó los votos de Alberto Serú García, quien, con el respaldo del sindicalista Augusto Vandor era punta de lanza para conformar el sueño alentado por las clases dominantes de un peronismo sin Perón. Del mismo modo, ahora postulan un peronismo sin Cristina y una Argentina sin peronismo, según la definición del patobullrichista Gerardo Milman.

Una diferencia no menor es que en 2016 comenzaba a aplicarse el programa liberal neo de destrucción de derechos y de apropiación de negocios, y hoy gobierna el Frente de Todos, a través de la fórmula que Cristina anunció en mayo de 2019, con ella como Vicepresidenta de Alberto Fernández. En aquel momento, Macrì aún no había tomado el mayor préstamo de la historia, tanto de la Argentina como del FMI. Hoy esa deuda se ha incrementado, con la refinanciación que negoció Mr. MaGoo y el país sigue atado a la rueda del interés compuesto, según la imagen que acuñó Raúl Scalabrini Ortíz para referirse a la historia económica, desde el empréstito de la banca Baring en 1824 en adelante, con la única excepción de los gobiernos de Perón y los Kirchner.

Los mismos que pretenden la aniquilación política y moral de Cristina desearían que este gobierno timorato pero cuya retórica contradice la del liberalismo neo, se consumiera en una pira de hiperinflación y caos social, con el doble propósito de incrementar sus ya obscenas hiperganancias y escarmentar en forma indeleble a todo el sistema político, para que nunca más reaparezca la osadía de enarbolar las tres banderas históricas que hoy son más necesarias que nunca.

Cristina tuvo la percepción temprana de que el rumbo emprendido conducía a un callejón sin salida. Lo advirtió primero en privado y desde el 18 de diciembre de 2020 en público: si no se alinean salarios y jubilaciones con precios (sobre todo de alimentos) y tarifas, el crecimiento macroeconómico se lo apropiarán tres o cuatro vivos. La consecuencia sería el reflujo en las urnas. Nadie más que ella previó, y con tanta antelación, que en las elecciones de medio término se perderían cuatro millones de votos. Sus intentos de rectificación del rumbo fueron desoídos y se consolidó una situación intolerable en la que ni siquiera un puesto formal de trabajo asegura estar por encima de la línea de la pobreza. El último episodio es la negativa a su propuesta de un aumento de suma fija para todos los asalariados del sector privado, que permita recomponer el poder de compra del salario.

Con una inflación que este año rondará el 100% y que en las fantasías más complacientes del ministro de Economía Sergio Massa descendería al 60%, en el año electoral es difícil ilusionarse con una buena elección. Sostener a Massa es tapar con un dedo el agujero en la muralla erigida para impedir la inundación. La opción no es torpedearlo, cosa que desde una alta investidura sería irresponsable, sino pensar más allá de esta coyuntura y de sus personajes, en términos estratégicos, con comprensión y proyección históricas.

En cuanto Cristina anunció que no será candidata en 2023, aparecieron los voluntarios con propuestas extravagantes, como un empresario gastronómico, que gozó de amplia cobertura en la edición cordobesa de Clarín.

 

 

 

O aquellos oportunistas que se anotan para ocupar el sitio vacante.

 

 

Pronto cumplirá un siglo el tango Yira, yira, que Enrique Discépolo escribió cuando golpeaba la crisis mundial iniciada con el crack de Wall Street.

Cuando manyés que a tu ladoSe prueban la ropaQue vas a dejarTe acordarás de este otarioQue un día cansadoSe puso a ladrar

 

 

 

 

 

 

Discépolo llegó a ver que esos ladridos individuales podían tener un sentido colectivo,  y apoyó de todo corazón el proceso político que a partir de 1945 sucedió a aquella depresión. Los pueblos cambian la historia, y siempre agradecen a los dirigentes que los interpretan y que los ayudan a cambiar de pantalla, salir del laberinto o barajar y dar de nuevo, cuando se torna imprescindible.

 

 

 

 

 

 

 

 

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