Tercer tiempo

Después de lo ocurrido con Fernando Báez, difícil disfrutar de un partido de rugby

 

Debo decir que crecí en una familia donde se “bebió” rugby. Decenas de veces fui a ver partidos, especialmente de “los Pumas”. En el viejo GEBA y más tarde la cancha de Ferro. En mi familia, muchos jugaron (en CASI), y yo tuve una breve pasada por Belgrano. Como salvo en natación nunca fui bueno para los deportes lo de breve, ¡así fue! Pero, todavía hoy, me apasiona más ver un partido de los Pumas que de la selección de fútbol. Pero esto no sirve salvo para dejar claro “desde dónde” escribo.

Siempre fue una suerte de “ritual” en el mundo del rugby el así llamado “tercer tiempo”, es decir un encuentro de brindis y “algo para picar” entre los dos equipos que acababan de terminar los dos tiempos del partido. Era un encuentro para dejar claro que lo rudo del deporte no era nada que superara el encuentro y la posible amistad.

Pero “pasaron cosas”. Ver escenas donde a un caído se lo golpea, patea, o a un distraído se lo noquea, por ejemplo, no deja lugar al “encuentro de caballeros”. Si es un “nosotros contra ellos”, algo dejó de tener sentido.

Hemos visto decenas de películas en las que, por ejemplo, hay “malos karatecas” y “buenos karatecas”. Karate Kid es un buen ejemplo… Hay quienes son “malos” y usan el karate para ejercer violencia sobre un indefenso. Este recurre a un “buen karateca” que le enseña a defenderse a pesar de las malas artes de los “malos”. Ahora bien… si se ha hecho Karate Kid 1, 2 y 3 todo indicaría que está lleno de malos karatecas y hay una suerte de único bueno, el dulce señor Miyagi, el cual, aunque pretendiera “exorcizar de violencia” el karate, parece no lograrlo. Quizá ocurra algo semejante con el rugby en todo el mundo. No sólo en el aura de violencia que lo rodea, sino el sabor a élite que no se junta con los demás. Van ejemplos:

  • Cuando Alejandro Puccio fue detenido por integrar una banda –con su familia– de secuestradores y asesinos, un compañero suyo del CASI dijo:“No puede ser. cuando se fue de gira me pidió que le cuide el conejo. Una persona que quiere así a los animales no puede ser lo que dicen que es”. Tal como se lee.
  • Uno de los slogans en el caso de Gesell hace referencia a que los otros son “unos negros de m…” Así dijeron los heroicos rugbiers después de la golpiza 10 contra 1. Es interesante que incluso en lugares donde está lleno de “negros” que se mantiene la misma lógica. En Florencio Varela está el Varela Juniors, y aunque ellos sean “negros” para los sanisidrenses (capital nacional del rugby) tratan de tales a los no-rugbiers de Varela. Pareciera que hay una suerte de negrómetro y jugar o no rugby puede permitir subir o bajar 2 o 3 escalones.

Es cierto que algo semejante ocurre en otros deportes. En muchos clubes de barrio puede escucharse a encantadores padres educando a sus hijos en un partido de fútbol diciéndole a su hijo “¡matalo!” al defensor contrario, o aludiendo a toda la parentela del referí, cuando no entrando en la cancha a golpearlo. Encantador ejemplo de convivencia y respeto. Parece que el triunfo (y la meritocracia) se constituyen un valor supremo por el que “el otro” no cuenta en nada.

Pero volviendo al rugby, algo ha ocurrido cuando se ha transformado en un deporte para los que son como uno, para los que desean “des-negrarse”, y para quienes creen que la vida es un scrum donde no se disputa precisamente una pelota ovalada sino hasta una vida. Cuando lo que se aprende no es ya un deporte en equipo sino un ejercicio de la violencia, pues algo ha podrido desde dentro un deporte tan bello. Podrido, corrompido y hasta matado. Una pena, especialmente cuando para “esos” la violencia se ha transformado en un ejemplo para la vida y así eligen vivir (y hacérselo padecer a “los otros”, a “los que no son”). Difícil poder disfrutar un partido después de esto.

 

 

 

 

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3 Comentarios
  1. oscar toro dice

    Soy negro asumido. Zurdo. Latinoamericanista. A mis 70 reinvindico al peronismo y a los KK. Ver un partido de futbol entero me aburre. Me gusta ver los lindos goles y las buenas atajadas. Disfruto los partidos de Jaguares y Pumas y me maravillo de que Argentina es el unico referente americano a nivel global. Jugue unos anios en Tucuman en Lince. No tenia cancha. Hoy tiene un lindo complejo. En ese entonces eramos negros pero la ideologia venia de Tucuman Rugby y Lawn Tennis y se notaba (finales del 60) ese tufillo de diferenciarse del futbol. De pertenecer a otro estrato social. Detalle: el peronismo esta proscripto y desde el 55 se habia instalado la falsa idea de hacerlo responsable de todos los males. Con la extraordinaria campania mediatica odiadora que desarrollaron los testaferros lenguaraces bancados por la embajada, el sionismo, las vacas, las iglesias catolicas, pentecostales y judia contra el kirchnerismo, el ambiente del rugby esta formateado en esa idea de superioridad y el convencimiento de ser buena gente. Entonces: el jugador de rugby y todo su entorno reciben de mama, papa, abueles, ties, todos los dias, diferentes tips odiadores de clase. Puede sustraerse de ese clima sistematico y sistemico? No tengo gente conocida con quien compartir mi disfrute del rugby. Soy un paria. Hoy es un negocio en expansion y para los negros va a ser una salida laboral.

  2. Germán dice

    Equivocas el planteo, el rugby es parte del problema, hay que asumirlo. Si te pones a comparar con otros deportes no estás dándote cuenta de parte del problema. El boxeo es un deporte muy violento, pero los boxeadores no se odian. Un boxeador sabe que no debe pelearse con otro en la calle y no lo hace y no se cree superior ni lo hacen creer superior por practicar ése deporte. Por espíritu de grupo y de clase, el rugby genera fuera de la cancha estas cosas. No digo que en todos los casos, pero pasa así en muchísimos casos. Y no quiero ser injusto pero con toda la historia trágica del futbol a lo largo de 100 años en este país, no puedo recordar un grupo de jugadores fuera de la cancha actuando en patota y cobardemente como si conozco del rugby en los últimos 10 años. Entonces, dejar el deporte rugby como algo inmaculado puro y perfecto, me da la impresión de estar dejando de lado una arista importante del problema. Abrazo

  3. Ciro Annicchiarico dice

    Lástima, con motivo del gravísimo asesinato en Gesell, se sigue demonizando al Rugby. El problema no es dos, cuatro, diez u once tipos que asesinaron a un joven indefenso, sino el deporte del Rugby. Pregunto: ¿cómo es que disfrutamos de un partido de fútbol después de los crímenes de los Di Zeo? ¿Cómo es que seguimos disfrutando del fútbol después de los brutales desmanes de «los muchachos del tablón», la violación de Alexis Zárate, jugador de primera de Independiente, a una chica, condenado por la justicia, las lesiones cometidas por los barras de Boca contra los jugadores de River mediante gas pimienta, los vandalismos que a diario cometen las barras bravas amparadas por políticos locales y la policía, la corrupción manifiesta en el mundo del fútbol, desde la FIFA hacia abajo hasta el último peldaño? ¿Puede alguien respondérmelo?

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