Del 8 M al 24 M

Larreta promete despejar media Plaza de Mayo para el 24 de Marzo

 

Luego de la enorme movilización del 8M, el movimiento de derechos humanos se organiza para la marcha del 24 de Marzo. Con el fondo de un panorama marcado por el avance de los despidos en el Estado, las represiones de diciembre y un año que incluyó la desaparición durante 71 días de Santiago Maldonado, la continuidad de detenciones políticas que hoy llegan a 21, la domiciliaria de Etchecolatz y la filtración del listado de 95 nombres de represores para que vuelvan a sus casas, la única buena noticia es un dato que ni siquiera debería ser noticia. El gobierno de la Ciudad de Buenos Aires se comunicó con las organizaciones para garantizar que abrirán la mitad de la Plaza. Un dato que la gestión de Horacio Rodríguez Larreta también confirmó a El Cohete a la Luna.

“Efectivamente hay un compromiso que vamos a cumplir”, explicaron desde el área de comunicaciones. Desde el Ministerio de Ambiente y Espacio Público del contador Eduardo Macchiavelli, agregaron datos sobre ese avance contrarreloj todavía bajo sospecha. “Para el acto del 24 de marzo vamos a cumplir con el compromiso de tener la mitad de la plaza terminada: desde el Cabildo hasta el círculo de la Pirámide de Mayo, sin incluirla”, dijeron. Como se sabe la Plaza está sometida a un millonario proceso de transformación desde noviembre con obras que incluyen veredas, caminos y una inversión de 43,8 millones de pesos.

Por estas hora todavía está vallada. Y en el camino se han levantado hasta las baldosas de los pañuelos de las Madres, una intervención callejera que será vuelta a realizar de la misma manera. Cuando en enero se llevaban los pañuelos, uno de los funcionarios del ministerio les dijo a los integrantes de los organismos que hacían las negociaciones por las baldosas, que la Plaza no iba a estar ni liberada ni lista ni en condiciones para el 24 de marzo. El pánico cundió. Pero parece haber pasado. En este momento, según la misma área de la Ciudad, hay más de cien personas que trabajan quince horas al día, de 7 a 22, incluido fin de semana y extras de algunas máquinas.

Todo indica que ese compromiso seguirá. Pero más allá de eso, e incluso si la Plaza no se termina, esta semana los organismos de derechos humanos distribuyeron el primer flyer con la convocatoria clara, cortita y al pie: todas y todos a la Plaza de Mayo.

 

 

“Hay Plaza y estaremos adentro, pero si Rodríguez Larreta no la termina vamos a montar el escenario frente al Cabildo o en la calle. Pero que hay Plaza no se discute”, dice Adriana Taboada de la Comisión Memoria, Verdad y Justicia Zona Norte, uno de los trece organismos de derechos humanos congregados cada martes con Abuelas de Plaza de Mayo, Hijos, la Liga Argentina por los Derechos del Hombre y el CELS, entre otros, en la llamada Mesa de los Trece.

A diferencia de lo que ocurrió para el 8M, la marcha del 24 no cambia de escenario. Primero porque las agendas son diversas. El 8M llevaba como bandera la campaña por el aborto legal con una demanda explícita para su tratamiento urgente en el Congreso. Segundo, porque el movimiento de derechos humanos tomará como eje de su interpelación a quien ocupa el ejecutivo en Casa de Gobierno.

“Es la Plaza porque es la Plaza”, dice José Schulman de la Liga. “Porque la Plaza es el lugar de los reclamos históricos del pueblo argentino, porque allí se marchó contra y bajo la dictadura, y porque es el lugar a donde marchamos desde que terminó la dictadura cada 24 de marzo. Y es además el símbolo del poder real en la Argentina. Y donde este año vamos a volver a ir para decir basta de impunidad, basta a la violencia institucional, y a llevar la larga lista de reclamos de memoria, verdad y justicia”.

Por estas horas, las organizaciones hacen reuniones para buscar consensos en el armado y jerarquización de las consignas. Aún no está definida la consigna central. Pero la enumeración suele dar cuenta no sólo de los ejes de la agenda de memoria, verdad y justicia sino de la agenda ampliada de vulneración de derechos. Un listado que también queda reflejado en las formas que toma cada año la movilización.

Hace dos años, para los 40 del golpe, las centrales obreras volvieron a ocupar un lugar que no tenían desde hacía veinte años: abandonaron la retaguardia de la marcha para quedar ubicados detrás de la cabecera con la bandera de los desaparecidos, un lugar que hasta entonces ocupaban las organizaciones políticas. Habían pasado pocos meses desde el cambio de gobierno. Y asolaban los despidos en el Estado. El dato quedó reflejado en un párrafo del documento de 2016: “Por eso hoy están en esta Plaza las centrales obreras, porque los trabajadores son la Patria, porque no vamos a permitir que nos roben el derecho al trabajo, ni que le pongan techo a las paritarias, ni que estigmaticen a los trabajadores y trabajadoras. Después de más de 12 años de un proyecto de inclusión, hoy las políticas de Estado empiezan a ser de exclusión social, política, económica y cultural”.

El 24 de marzo pasado, para los 41 años del golpe, aún no había sucedido la desaparición de Santiago Maldonado. Pero avanzaba caliente la campaña por la libertad de Milagro Sala, denunciada como embrión de una política de persecución a los opositores políticos, que hoy escala a un número de 21. En aquel marco, el Comité por la Libertad de Milagro Sala reemplazó al movimiento obrero detrás de la cabecera de la marcha. Allí apareció Pachila de la Tupac Amaru, apenas liberada, con los ojos en llamas por las lágrimas que no entendía lo que había sucedido con ella, con su organización y con el nombre de Milagro mientras ellas estaban en la cárcel.

Ahora la marcha se hace con varios planos superpuestos. Con el 2×1 en suspenso por la Corte, pero con un país donde las razzias policiales desatadas desde el 8M del año pasado volvieron a repetirse en las movilizaciones por Maldonado y en las protestas de diciembre con algo parecido a una pueblada. En estas últimas dos semanas, la agenda también quedó marcada por el anuncio de Mauricio Macri para construir un parque de diversiones en Campo de Mayo. Y la recomendación para otorgar 95 domiciliarias a represores entre los que se encuentra el Tigre Acosta, el hombre que encabezó las bestiales patotas de la ESMA. La lista elaborada por el Servicio Penitenciario Federal con un corte de hombres mayores de 70 años, incluye 62 por ciento de los 156 procesados o condenados por crímenes de lesa humanidad en cárceles del SPF, según los datos que difundió esta semana un comunicado urgente la Procuraduría de Crímenes contra la Humanidad. La lista la integran personas condenadas o procesadas, dice el comunicado, “y no se encuentran elementos que permitan identificar los criterios con los que se hizo esta selección”. O sea, el SPF no dice qué motivos impulsaron el listado. ¿Buena conducta? ¿Edad? ¿Lobby de abogados? ¿O del consorcio de asociaciones por la impunidad?

En noviembre del año pasado, la publicación Retaguardia publicó una primera filtración del SPF con 110 nombres. La lista incluía a Etchecolatz. El nuevo listado tiene 95 nombres. Y entre uno y otro, hay un dato importante: según acaba de publicar el mismo portal, hay quince nombres que no están y que ya accedieron a las domiciliarias. Esto indica ya no sólo el problema real: ¿por qué el SPF hace una selección que debería hacer o no hacer la Justicia con intervención de las querellas? El problema añadido es que traza una ruta de trabajo. Como bien dicen los muchachos de Retaguardia: estos 95 nombres de hoy pueden ser los que muy pronto se irán a su casa.

 

  • Foto: www.prenoticia.com/2018/02/la-nueva-plaza-de-mayo-las-imagenes-de.html

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