HACER HABLAR A LA HISTORIA

Un análisis de las ficciones en torno a las cautivas de las dictaduras de Chile y Argentina

 

“El término historia se refiere a la sucesión ordenada, cronológica y precisa de acontecimientos que ocurrieron en el pasado, la Historia, y a la vez a la narración inventada, a la ficción, a la fábula, la historia. En este sentido, tanto la Historia como las historias deben ser contadas, escritas, leídas y recordadas. Con una distinción adicional, también de la propia lengua española: la primera letra de historia, la h, siempre permanece en silencio pero visualmente presente. Así, cuando la memoria cuenta una historia o la Historia, lo innombrable y lo indecible forman parte del cuerpo visible de la lengua haciéndose eco de las historias que nunca encuentran su camino hacia la Historia nacional”.

Desglosar los acontecimientos de lo ficticio es tarea embrollada, en especial cuando lo segundo abreva en lo primero. En ciertas latitudes —como en la Argentina— parte de esa magna tarea se le encarga a la Justicia. Busca la Verdad a fin de honrar su justo nombre, mientras construye una Memoria antes de que el olvido, aliado a la falacia, lo corroa todo. Dentro de este campo ingresa el párrafo que inaugura estas líneas. Corresponde a la académica de raíces serbias Ksenija Bilbija (Belgrado, 1958), quien la utiliza como razón y marco conceptual para su ardua investigación Ni perversas ni traidoras, ficciones de colaboración en las dictaduras de Argentina y Chile.

 

La autora, Ksenija Bilbija.

 

 

Escrito en castellano por la misma autora (cuya lengua materna es el serbio y laboral el inglés), el libro fue publicado en el país trasandino y recién llega a estas costas. Trabaja en profundidad un puñado de textos narrativos atinentes a mujeres en principio militantes de organizaciones revolucionarias que, capturadas por los respectivos aparatos represivos de las dictaduras de los años '70, cautivas, torturadas, resultaron colaboradoras de sus verdugos, en distinto grado, entregando a sus propios compañeros. Horrorosa circunstancia atravesada por el paso del tiempo que, en diversas etapas, otorgó a cada situación distintas concomitancias.

Sin desmedro de los testimonios y los hechos comprobados, a veces no coincidentes, asume las narraciones bajo una lectura cultural, literaria, emergente de redes sociales complejas donde aquella mudez de la letra revela “el sistema vigente de representación del que surge”. De manera descarada o subyacente, siempre ominosa, aparece el condicionamiento ideológico enredado en la correspondiente marca de época. Dotada de herramientas críticas provenientes de la semiología, la antropología y el análisis comparado, Bilbija examina “tanto el sujeto dentro del texto como el texto mismo como sujeto”. Dialéctica en la que, a su vez, surgen las diferentes formas en que la lógica económica neoliberal, elevada a categoría de programa político dictatorial, condiciona la narración hasta convertirla en mercancía.

A modo de matriz simbólica operando de paradigma metodológico en el análisis de los casos, la autora toma la figura de la chilena Luz Arce, en un principio militante destacada de la izquierda, prisionera de la represión pinochetista, “colaboradora a largo plazo del régimen que la había torturado”, hasta 1979 cuando renunció a su cargo oficial remunerado. Lapso extendido cuando, mediante el intento de reinventar “la percepción moral de la sociedad respecto a sus actos, a la vez, tejió una red verbal para encubrir la verdad”. Caso extremo, deja expuestas las estrategias semánticas que, a la manera de las versiones de un mito pero a diferencia de éste, varían del fin y los medios sin alterar los propósitos. No es de extrañar al respecto su postrer declaración a un cura y correspondiente conversión al catolicismo, incluida la inherente sumisión a la autoridad masculina.

 

 

 

En contraposición a las ficciones referidas a Luz Arce, Bilbija propone una obra teatral, a la sazón éxito de taquilla y librerías en la Argentina. Estrenada en Santiago de Chile en marzo de 1991, La muerte y la doncella de Ariel Dorfman, aborda “un aspecto clave del legado del autoritarismo, las implicaciones de la convivencia de torturadores y torturados en la misma sociedad”, dándole la palabra a quienes le había sido privada. Avance sobre la verdad para lo cual es necesario distinguir castigo de venganza, se topa con el obstáculo de la violencia propia del capitalismo neoliberal. Factor presente también en otras narrativas, principalmente a través de la degradación del cuerpo femenino, “espacio preferencial en la representación (…) y moneda de cambio en la negociación con las estructuras de poder”.

Mediante el desarrollo de detalladas sinopsis de las respectivas tramas, la autora obtiene cuadros referenciales compactos sobre los cuales edificar su desarrollo analítico. Sin reiterarse, cada obra invocada despliega aspectos engarzados aunque disímiles con los que compone un conjunto tan sólido como coherente. Al promediar el libro, se detiene en especial en el “modelo narrativo redentor” (para los genocidas) hasta hoy vigente: el llamado síndrome de Estocolmo. Leyenda urbana surgida en la capital sueca al mismo tiempo que el golpe militar en Chile, universaliza mediante la tergiversación una acción individual: presume la fascinación erótica de una mujer hacia su captor. Perverso artilugio destinado a justificar el sadismo sexual machista característico del torturador, pulula en demasiadas representaciones literarias y hasta en una serie argentina de 2016 (por fortuna nunca estrenada aquí), la primera en llegar a Netflix. El bodrio televisivo sirve a Bilbija de puente para ingresar en la órbita represiva argentina, en especial a fin de integrar la tortura sexual en los campos de detención y exterminio como modo de culpabilizar a las víctimas con el pretexto de “participantes voluntarias”.

Ni perversas ni traidoras… desenvuelve tamaña temática a través de cuatro producciones literarias con perspectivas encontradas a través de la situación real de “una guerrillera secuestrada junto a su hijo de tres años durante la dictadura militar argentina (1976-1983). Esta sobreviviente a los abusos y tortura de la Escuela de Mecánica de la Armada (ESMA) consigue la liberación de su hijo gracias a la colaboración con su propio represor, con quien mantiene asimismo una relación sexual”. Sin emitir juicio de valor en momento alguno, la autora apuesta a los contrastes. Subraya que la mujer secuestrada “nunca escribió sobre sus padecimientos y las particularidades de su encarcelamiento, ni ha verbalizado sus memorias en el ámbito público. Nunca se ha autorepresentado como víctima ni ha contado su aterradora experiencia. No ha buscado redención por el testimonio ni ha intentado restituir ni resignificar su experiencia por medio de la escritura de un relato personal”. No obstante declaró en forma extensa en las causas judiciales, dando lugar a esclarecer y condenar a los verdugos en distintos hechos de los que fue testigo. Respecto a su vínculo con el represor, fue contundente: "Si hubiera estado en libertad nunca hubiese estado con él. En los '80, cuando ya no tuve más controles, la relación terminó”.

 

 

Transformada en personaje literario, fue “identificada como la imagen de la traidora” en tramas donde se “traslucen las ideologías particulares condicionadas por las exigencias que les imponía (a los escritores) el momento histórico”. En ese conjunto de textos, destaca una novela del funcionario dictatorial Abel Posse (Córdoba, 1934 - Buenos Aires, 2023) quien, como era de esperar, desliza el relato hacia la teoría de los dos demonios. El mecanismo retórico, aduce Bilbija, mezcla pornografía en la tortura, exhibicionismo en lo erótico y un cuerpo femenino ausentado de lo político; borra el compromiso ideológico “hasta transformarlo en un anhelante y ansioso recipiente del placer que sólo puede venir del hombre que aplica la tortura”. Las observaciones de la autora resultan una notable síntesis del encuadre ideológico proveniente del fascismo, donde prima “la trampa de la fantasía masculina y la lógica sexista del lenguaje patriarcal. Posse reescribe el mito de la mujer seducida en cautiverio a través de la guerrillera atea que encuentra en su torturador un redentor que, además de convencerla de sus ideales políticos autoritarios, la lleva a una espiritualización y conversión religiosa”.

El libro tampoco descarta la emergencia de esporádicos fragmentos de semejante perspectiva ideológica, aún en plumas mejor intencionadas que escritores y periodistas ligados al neoliberalismo hegemónico, escudados en “sucesos de la vida real”, presentan en forma grosera. Sin condescendencias, Ksenija Bilbija desenvuelve un corpus argumentativo profuso, sostenido en párrafos y tramas expuestos con amplitud. Un conjunto de capas superpuestas y articuladas entre sí mediante un tejido discursivo presentado en forma ágil; dotado de, para cada puntada, un nudo. Gordiano.

 

 

 

FICHA TÉCNICA

Ni perversas ni traidoras, ficciones de colaboración femenina en las dictaduras de Argentina y Chile.

Ksenija Bilbija

 

 

 

Santiago de Chile, 2022

172 páginas

 

 

 

 

--------------------------------

Para suscribirte con $ 1000/mes al Cohete hace click aquí

Para suscribirte con $ 2500/mes al Cohete hace click aquí

Para suscribirte con $ 5000/mes al Cohete hace click aquí