Basurero de la democracia

Crónica de la marcha por la liberación de Milagro Sala

 

Las bolsas de basura vuelan en una coreografía lenta, arrojadas por encima de la valla de Tribunales.

–¡Avancen compañeros, avancen! –grita Coco Garfagnini, referente de la Organización Barrial Tupac Amaru y organizador del Frente Milagro Sala por el Trabajo y la Dignidad, que convocó sobre la Corte Suprema.

Pasadas las dos de la tarde acontece el cénit de la movilización. Diez cuadras repletas de gente en una mano de la ancha avenida, desde Belgrano al Obelisco, y luego la curva hacia Tribunales. Las columnas prolijamente ordenadas, el paso festivo y pacífico, la ceremonia de batucadas y banderas en un sábado de enero caluroso bajo el cual se cantó por Milagro Sala.

–Vamos chicos, circulen. Hagamos espacio a los que llegan –enfatiza Coco.

La Corte Suprema como el basurero de la democracia. Ese es el lema por el que, una vez que llegan a Plaza Lavalle, los militantes se acercan a la valla y tiran una bolsita de naylon como rito simbólico.

 

Bolsas con basura, símbolo del presente de la Corte Suprema. Foto Frente Milagro Sala.

 

En el quinto aniversario de la detención de Milagro Sala hay pocos policías porteños. En una radio abierta, debajo de la única carpa de la plaza, se cuenta que en Jujuy está sucediendo lo contrario.

–Nos dicen compañeros y compañeras que (Gerardo) Morales, una vez más, armó un gigantesco operativo. Otra vez nos temen en la calle y buscan reprimirnos –dice un locutor, micrófono en mano.

No hay acto. No hay palco. No hay oradores. La palabra circula para quien quiera tomarla. La movilización empieza al mediodía, cuando las primeras franjas del Frente Milagro Sala se posicionan en el punto principal del Obelisco. Cada cuadra tiene un color –rojo, amarillo, naranja, blanco, negro–, un movimiento político, un sonido. Los organizadores calculan entre diez y quince mil personas, que durante cuatro horas se manifiestan y circulan a paso acompasado, como si el sopor estival aletargara los cuerpos.

–Es otra demostración de la organización del movimiento popular, que con el respeto por los protocolos sanitarios no se aglomera sino que se mueve por turnos y nodos –cuenta Lidia Rafael, del Movimiento Evita de Lanús.

Los trapos parecen infinitos. Basta una panorámica por el raid de diez cuadras para armar un croquis posible: “Agrupación Barrial Social”, “Frente Territorial”, “La Cámpora”, “CTD Aníbal Verón”, “CTA”, “Frente Trabajo y Dignidad Milagro Sala”, “Militancia Popular”, “Frente Ciudadano Somos Patria”, “Movimiento Popular Evita”, “Partido Piquetero”, “Confederación Nacional de Cooperativas de Trabajo”, “27 de octubre”, “Peronismo Militante”, “Frente Eva Perón”, “Nuevo Encuentro”, “Lealtad, Corriente Militante”, “Sindicato de Obreros Curtidores”, “Unidos y Organizados”, “Movimiento Kirchnerista”, “Agrupación Evar El Kadri”.

Suenan melodías de cancha adaptadas a la liturgia peronista, al son de trompetas y redoblantes. Una columna del “Frente Justicia Social, Nacional y Popular” se destaca en su sección rítmica de bronces: cuatro jóvenes inflan sus panzas sin descanso en la esquina de Perón y Cerrito. Hay quienes se sientan y abren sus tuppers con sanguchitos, pizzas y comidas más elaboradas, y otros compran en los puestos de patys y choripán. Se toma mucha agua, gaseosa. Casi nada de alcohol. La presencia de mujeres y familias con niños –también hay carritos con bebés– es notable.

 

Vamos Milagro no podemos caer, luchá con más fuerza

Que los compañeros estamos todos de pie haciendo la resistencia

Vamos Milagro no podemos caer…

 

“Vinimos a poner el cuerpo por la flaca y todos los presos políticos, algo que nos duele pero también nos une y fortalece”, dice un asistente alrededor de Tribunales. A su lado, una niña golpea un redoblante. Los tupaqueros se ubican en el centro de la Plaza Lavalle. Un banner gigante dice: “Milagro Sala, 5 años, presa política”. En la valla cuelga una bandera del Sindicato de Trabajadores Judiciales.

Proliferan las remeras y los trapos con la inscripción “Con presos políticos no hay democracia”. Algunas con la cara de Maradona, otras con Néstor y Cristina, y lemas como “La tierra es de quien la trabaja” y “La patria es el otro”. El clima es familiar, aunque no falta quien se persiga ante la prensa y pregunte al cronista cuando advierte que está tomando nota.

–Es que Larreta te vigila cerca en cada marcha. Ya nos pasó que meten tipos que te fichan y al rato te arman un acta por cualquier boludez –dice Guillermo Gamarra, de la “13 de abril”. Con sus compañeros salieron temprano en micro desde Florencio Varela, donde lidera una Escuela Social de Combate para pibes de la calle.

–El macrismo nos mató y tuvimos que convertir los centros culturales y deportivos en comedores o merenderos.

–¿Por qué viniste a la marcha?

–Porque Milagro Sala es una figura del campo popular, la metieron en cana por sacar pibes de la pobreza. Y a nosotros en los barrios nos puede pasar lo mismo. Te persiguen políticamente para que tu organización se desarme. Pero no han podido destruirnos en cuatro años. Ahora estamos luchando también contra el virus, bastante desprotegidos.

 

Ya de bebé

En mi casa había una foto de Perón en la cocina

 

Y ahora de grande

Unidos y Organizados junto a Néstor y Cristina

 

Yo voy a seguir

La doctrina peronista porque yo no tengo dudas

 

Yo voy a seguir

La bandera de Evita

De la cuna hasta la tumba

 

Cerca de las cuatro de la tarde las columnas desconcentran hacia los márgenes. Los vendedores de helados son el gran éxito de la jornada, con el bombón a 50 pesos. Hay selfies, fotos en grupo en la puerta de Tribunales con la V en alto, y el incesante sonido de las batucadas a pocos pasos de un Teatro Colón adormecido se apaga lentamente cuando en la radio abierta Garfagnini toma el micrófono y dialoga con algunos referentes. Una señora aprovecha un chorrito que sale de una manguera y moja a sus hijos, que parecen montar un improvisado carnaval. Entonces un joven, que poco antes había tirado un paño en la plaza con venta de remeras de Cristina y Néstor, pañuelos verdes y pines peronistas, mira la escena con cierta alarma.

Pequeños grupos caminan hacia una plaza aledaña para buscar un refugio bajo la sombra. Hay uno de bolivianos y peruanos que llegó desde La Colonia, Florencia Varela. Un hombre se seca la transpiración al lado de una Whipala y comenta que se concentraron a las nueve de la mañana para salir junto a sus compañeros, que también habían venido a la marcha anterior. “Y vendremos las veces que haga falta”, dice. La señora que está a su lado abre un paraguas para cubrirse del sol.

Nadie menciona la palabra indulto ni carga las tintas contra el Poder Ejecutivo. En las charlas sueltas de la plaza se comenta que después de Cristina no existe un liderazgo fuerte, que la AFI espió al Comité por la Libertad de Milagro Sala y pedirán que avance la causa, que Alberto ya se pronunció para pedir la libertad de Milagro pero hace falta un mensaje más enérgico, y que el movimiento popular está más fuerte que nunca.

–Nos siguen criminalizando, nos siguen judicializando, pero vencimos al macrismo y somos los que estamos parando la olla en la calle, como siempre –dice Sandra Amaya, referente del CTD Aníbal Verón de Etcheverría.

–Acá estamos, con una gran presencia en la protesta social. Ejerciendo nuestra libertad de expresión y dando una lección de cómo movilizarse hoy con el COVID-19. Nos cuidamos y respetamos. Los compañeros estamos hartos de la justicia, esta Corte se tiene que pronunciar por Milagro y declarar la nulidad de las causas –agrega Víctor Santos, del “Movimiento Kirchnerista”.

En la radio se lee el comunicado conjunto del Centro de Estudios Legales y Sociales (CELS), Amnistía Internacional y Abogados y abogadas del Noroeste argentino en Derechos Humanos y Estudios Sociales (ANDHES), que el viernes advirtieron que “la persecución continúa hasta hoy”.

Mientras el último espectáculo de la tarde son unas columnas que pasan por la calle interna de Tribunales tirando unas pocas bolsas de basura hacia las escalinatas, bajo el eco de unas bombas de estruendo, Coco Garfagnini se reserva las últimas palabras.

 

Garfagnini: «Vamos a seguir haciendo acciones contra la cúpula de la justicia». Foto Luis Angeletti.

 

“Fue una movilización muy grande, hay que tener en cuenta que es enero y en plena pandemia hay presencia de diputados, organizaciones sindicales, políticas y de derechos humanos. Cansados de la mesa judicial que persiguió a los líderes populares pero fortalecidos porque el macrismo no pudo derrotar a los movimientos en su resistencia. Vamos a seguir haciendo acciones contra la cúpula de la justicia, y frenar a la Corte, que es el brazo ejecutor del lawfare. La inocencia de Milagro ya está demostrada por los organismos internacionales pero esta Corte lo sigue desconociendo en su trato monárquico, al servicio de las empresas y las corporaciones políticas. Ya no se puede tolerar que Milagro siga detenida”.

El Sindicato de Camioneros se encarga de levantar las bolsas del suelo. Lo hacen raudamente, y en pocos minutos la calle luce como antes del mediodía.

–Para que vean que somos negros pero no roñosos –se ríe Coco, mientras sus compañeros levantan los trapos y se retiran tranquilamente de la plaza.