¿Bonadío o Morabito?

Es solo cuestión de elegir y afirmar o negar los principios de un Estado de Derecho

 

El pasado 7 de marzo apareció en Infobae una nota de Martín Angulo sobre dos cartas que un Juez de Catamarca escribió a tres víctimas, para contarles qué había pasado con sus denuncias y con el autor de los tres hechos. Se trata del Juez de Responsabilidad Penal Juvenil Rodrigo Morabito, quien tomó esa decisión al considerar que muchas víctimas son “un convidado de piedra en las causas”. “No les preguntamos qué quieren, qué es para ellos hacer justicia y no saben qué pasó con esa denuncia que presentaron por un hecho que les causó tanto dolor o un daño económico”. Pero el magistrado también explicó que su intención fue que las víctimas conocieran la difícil historia de vida de su victimario, un chico de 17 años. “Quería que sepan que los chicos son consecuencia de algo, que no nacen ladrones por elección”.

El joven fue detenido por tres delitos cometidos el año pasado: el primero ocurrió cuando en una moto le robó a Ximena Moya un bolso en el que tenía tres mil pesos; el segundo, cuando entró a la casa de Cecilia del Valle Tapia y se llevó su televisor y el último fue el más grave: le cortó la cara y el cuello a Sonia Risso con el pico de un botella para robarle una mochila.

Por los tres hechos su defensa llegó a un acuerdo de juicio abreviado con la Fiscalía, quedando entonces el juez en condiciones de resolver el caso. Así decidió que las víctimas y el joven merecían una explicación sencilla de lo que iba a resolver. Y lo hizo en dos cartas que quedaron en el expediente.

En la audiencia el magistrado le explicó al joven la decisión judicial que había tomado: declararlo penalmente responsable de los delitos de hurto calificado y robo doblemente calificado por el resultado de la lesión, disponiendo que continuara detenido en un instituto de rehabilitación para su adicción y que cuando cumpliera los 18 años la causa continuaría. A las víctimas les relató cómo transcurrió la causa y qué decisión se había tomado, también les contó la historia de vida del joven.

En la carta a las víctimas, entre otras cosas les dice: “Estimadas Ximena Soledad, Cecilia del Valle y Sonia Valeria; mi nombre es Rodrigo Morabito y trabajo de Juez de Responsabilidad Penal Juvenil en nuestra provincia”, informándoles que era quien intervino en sus respectivas denuncias juzgando al joven que cometió los delitos.

“Imagino por el difícil momento que debieron pasar. ...Quiero que sepan que entiendo su bronca, enojo e impotencia, pero también quiero contarles que el joven que las atacó fue detenido y se encuentra detenido en un instituto para personas menores de edad desde hace un tiempo y que acaba de ser responsabilizado por los delitos que cometió y que asumió personalmente”. También les cuenta que el joven en el juicio “dijo que no se acordaba de nada porque estaba muy drogado y que estaba arrepentido y que le dolía lo que había hecho”.

“Por supuesto que esto no quita para nada lo ocurrido y claro que entiendo muy bien si continúan enojadas y desean continuar así por el resto de su vida, pues solo ustedes saben por el pánico y trauma que se pasa en esos momentos. Pero tampoco sería justo (al menos así lo entiendo) si no les hiciera saber la historia de vida de VJA a quien ustedes quizás repudien con razón”.

“Quiero pedirles (si así lo desean y pueden), se tomen un tiempo para leer este conjunto de papeles que se llama sentencia y que quienes trabajamos de jueces penales, en la mayoría de los casos elaboramos para plasmar la sanción que les corresponde a las personas que lastiman a otras o se apropian de lo que no es suyo. Les aclaro que no hay ninguna intención en todo esto de comprensión o perdón de su parte hacia VJA por lo que les hizo, sino tan solo hacerles conocer que el consumo de drogas, la falta de límites, de amor y contención en una familia puede llevar a los más jóvenes a cometer delitos y equivocarse en la vida y con ello lastimar a personas como ustedes y que sin dudas merecen un castigo, pero también, una oportunidad de arrepentirse y volver a comenzar de nuevo luego de cumplir con ese castigo que se les impuso como en este caso”.

También les informa que el joven fue responsabilizado por los delitos que cometió y que a fin de año, cuando cumpla su mayoría de edad, comparecerá nuevamente ante el tribunal para enfrentarse a una posible pena definitiva, estando todo este tiempo hasta que ello ocurra en una institución para rehabilitación de adicción a las drogas, informándoles que  “cuando llegue el momento de discutir una vez más la situación se los haré saber por ser su derecho y por ser nuestra obligación como funcionarios públicos, como así también, cualquier otra duda que consideren que debemos aclararles, pues son parte fundamental en este proceso. No sé si esto les traerá más calma o si consideran que se hizo justicia, pero sí espero que puedan llegar a comprender a partir de su lamentable experiencia que detrás de cada delito hay una traumática experiencia o historia de vida de quien lo comete”.

En la carta al imputado el Juez le dice: “Nos conocemos desde hace mucho tiempo, eso ya lo sabés porque nos vimos en reiteradas oportunidades desde que tenías 11 años, con la diferencia que en aquel entonces y hasta que cumpliste los 16 años en diciembre del año pasado, la misma ley penal no permitía que fueras responsabilizado pero luego de esa edad quiero contarte que sí podés serlo y lamento mucho que así haya sido. Pero también deseo que sepas que cuando alguien se equivoca en la vida hay que asumir las consecuencias de esos errores y en tu caso fueron muchos y en estos últimos delitos que cometiste una persona salió seriamente lastimada”.

“Sé muy bien de tu problema de adicción grave a las drogas y que estuviste en reiteradas ocasiones internado en el hospital por lo que tomaste, como también que en una ocasión te prendiste fuego y terminaste lastimado debido a estar drogándote, además conozco muy bien a tu familia y por todo lo que pasaste y pasás con ella, tus enojos, tu rebeldía, tus tristezas, tus miedos y tus necesidades. Sé que te drogabas para soñar con los juguetes que no podías tener. Lo sé muy bien porque intervine en esos delitos en los que robabas cosas del supermercado o los peluches en la terminal de ómnibus. Recuerdo del niño que fue a visitarte al hospital y que quería donarte sus juguetes”.

“Es muy difícil para nosotros desde el juzgado no conmoverse con tu historia de vida, como la de muchos otros chicos igual que vos. Pero también es nuestra obligación darle una respuesta a las personas a quienes lastimaste porque terminaron muy asustadas y lastimadas. Por supuesto que ahora es otra etapa en la que tendremos que ser más estrictos contigo, pues a pesar de ello, aun creemos que no está todo perdido, que el Estado puede ayudarte a salir de esta difícil y triste situación por la que pasás desde hace muchos años, pero debés comprometerte vos mismo y dejarte ayudar. Vos ya sabés cuál es tu situación actual porque te lo expliqué en la audiencia de juicio abreviado, en el que asumiste tu responsabilidad y arrepentimiento por lo que hiciste. Eso fue muy valiente de tu parte y valorable para todos quienes intervenimos en este proceso. Tendré nuevamente en cuenta tu petición de recuperarte de tu adicción a las drogas y te enviaré a un lugar a donde se ocuparán de vos y de tu salud y también haré que el Estado se ocupe de ayudar económicamente a tu familia para que pueda visitarte bastante seguido y no te sientas solo, porque también es tu derecho”.

“Durante todo este tiempo estaré pendiente de lo que pase y seguiré tu tratamiento informándome del mismo y también escucharé tus inquietudes y necesidades y se las contaré a quienes corresponda para que asuman sus responsabilidades, porque ese también es tu derecho. Pero también quiero que sepas que vas a tener obligaciones y que la principal obligación será asumir la responsabilidad que aquí te voy a declarar y sus consecuencias. Te cuento que a fin de año deberemos vernos nuevamente para resolver definitivamente tu situación ante la ley y depende mucho de vos y tu comportamiento hasta ese entonces para que las consecuencias de tus errores repercutan en mayor o menor medida en esa situación”.

“Quiero que sepas que no hemos perdido las esperanzas en vos y tampoco queremos que las pierdas vos mismo, porque hay una vida más allá del delito, las drogas y el encierro que puede cambiar para bien en tu caso una vez que cumplas con tus errores y decidas dejarte ayudar con tu adicción a las drogas”.

El Juez dijo: “A esta altura de mi experiencia por la justicia penal, no tengo dudas que en un proceso sea por el delito que sea (con mayor razón si el imputado y responsabilizado es un menor de edad) tanto víctimas como victimarios siempre tienen algo para perder y que han perdido, nada vuelve a ser igual después del delito y del juicio por ese delito”.

“No tengo ninguna duda que los jóvenes que hoy ingresan al sistema penal juvenil se encuentran en situaciones desesperantes, con serios problemas de salud debido al consumo desmedido de sustancias estupefacientes, carentes de afecto y contención, violentados por un sistema que los discrimina y excluye a diario y naturalizados en la peor de todas las violencias existentes: la pobreza”.

“La cárcel para esos jóvenes pobres con todas las necesidades antes expuestas y que, a su vez, cometen transgresiones a la ley penal lastimando a otros ciudadanos, no puede ser la única opción por parte de un Estado si lo que realmente quiere es disminuir el delito”.

Cuando le hicieron la nota que comento, el Juez dijo: “No es la primera vez que me dirijo en un lenguaje sencillo y claro a los acusados. Pero sí la primera vez que lo hago con las víctimas. No sé si hay otros antecedentes en la Justicia. Y lo voy a seguir haciendo”.

Quienes trabajamos y luchamos por la Justicia y que solemos señalar las deficiencias en el sistema judicial que afectan la concreción del Estado de Derecho, tenemos también que destacar los casos que nos acercan a esa concreción. Por eso me parece importante y digno de destacar lo actuado por este Juez catamarqueño que pareciera estar dándole clases a muchos de los que tienen su despacho en Comodoro Py.

Porque si queremos seguridad en democracia tenemos que elegir qué política criminal queremos y que jueces nos representan. Es por eso que tenemos que reflexionar y preguntarnos ¿Bonadío o Morabito?

Es solo cuestión de elegir y afirmar o negar los principios de un Estado de Derecho.

 

 

 

 

 

 

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