El diario del lunes

Causa Traficante. Episodio 7. Bidone parece haber elegido vestuario especial. Habla de Bullrich, un llamado y D'Alessio.

 

El doctor Bidone viste un saco marrón clarito, camisa celeste y corbata roja. Al igual que Claudio Álvarez —que desde hace unas tres semanas lleva una prolija polera color negro—, parece haber elegido un vestuario especial para enfrentar las audiencias. Detrás del doctor se percibe una pared blanca con una moldura decorativa de yeso a media altura; un gran cuadro y el respaldo de una silla de oficina. La “audiencia por Zoom”, como la presenta el secretario, consta de la ya clásica grilla con una veintena de cuadraditos en la que se encuentran los mismos de siempre. Al igual que las cámaras abiertas en los hogares, la exposición de estos datos en el Zoom, a pantalla, abre una brecha hacia la vida cotidiana de sus participantes. Mientras el presidente habla, se escuchan ladridos de un perro y voces familiares. El señor presidente da pie a la ampliación de declaración indagatoria del doctor Bidone. La fórmula con la que le cede la palabra dejará huella en el futuro para saber en qué año estamos: “Puede desmutearse y comenzar su declaración”.

Bidone muestra una gran predisposición para hablar. Tiene un tono cansino pero amable. Durante la primera parte de su declaración, muestra planillas con llamados telefónicos de su celular y de Marcelo D’Alessio para demostrar que durante todo el mes de noviembre de 2016, mes de los encuentros entre D’Alessio y Traficante, no se cruzó o no estuvo con Marcelo D’Alessio. “Ni mucho menos con Traficante, ni con Garcés ni con Morilla ni con Di Pierro, que (…) no me conocen ni nunca me vieron ni jamás escucharon nunca de mí”. La exposición es sólida y detallada; Bidone se toma el tiempo necesario para explicar a quién corresponda cada uno de los números que aparecen en su listado (muchas llamadas de su madre, un amigo, un médico, un ministro de Seguridad) y hacer hincapié en el lugar geográfico de la antena para probar la no correlación con la ubicación de D’Alessio en igual día y hora.

Luego hace un repaso por los archivos y carpetas de su computadora laboral, que forman parte del expediente. (Es tentador asomarse a los nombres de algunas carpetas con nombres menos ortodoxos, como “SIN MANOSEAR”, “maquina ultra secret”, “los sospechosos de siempre”, “Para buscar a Max”, y sentirse representado e interpelado: ¿tendré carpetas de mi PC con nombres excéntricos? Seguramente sí.)

Bidone remarca su obsesión con el caso del Triple Crimen, caso que parece haber sido su Moby Dick. Pero lo que más le interesa remarcar es que el nombre de Gabriel Traficante era apenas uno más en su línea de investigación. “De los 7.700 listados telefónicos (que tengo), Traficante es uno más (…). Imagínese, doctor, que yo no voy a estar guardando todos estos documentos en mi computadora si conozco que estoy participando de una maniobra extorsiva o estoy participando en una negociación o vínculo o sea lo que sea que tuviera D’Alessio con Traficante (…). Esos documentos (sobre Traficante) los escribí yo con posterioridad al informe que me trajo (Claudio) Álvarez. Y pasado algún tiempo se lo envío a D’Alessio, lo cual, la conclusión a la que arriba el juzgado federal de Dolores, donde había sido D’Alessio el que preparó ese documento para que luego me lo arrimara Álvarez, es totalmente incierta y falsa. Estos documentos son anteriores”.

El informe de Claudio Álvarez al que refiere Bidone es la escena digna de Fellini que Álvarez describió en su declaración, un par de semanas atrás. “D’Alessio abusó y utilizó (ese informe) para fines totalmente distintos”.

En lo que parece una nota de color, Bidone hace una pausa para mostrar la transcripción de un audio que Claudio Álvarez le enviara a otra persona cuando detuvieron a D’Alessio. El doctor Bidone lee en voz alta y clara el mensaje de Álvarez: “Si se engañó al boludo ese del fiscal, yo pensé que este tarado estaba en la misma. A parte, ¿sabes qué?, los contactos que tiene con la Carrió… con el otro con el otro”. Bidone intenta demostrar que están todos del mismo lado; que todos han sido usados y abusados por D’Alessio.

Bidone llega al final de su declaración. Sabe que en breve llegará el turno de las preguntas. Ensaya una síntesis: “Yo pertenezco al Poder Judicial. No pertenezco ni nunca pertenecí a ningún servicio de inteligencia, no entiendo por qué se me quiere poner en pie de igualdad cuando pertenecemos a órbitas completamente diferentes (…). Yo no sabía lo que él (D’Alessio) estaba haciendo. Yo entendí —no que ‘creí’—, yo entendí que (él) estaba investigando. Gabriel Traficante no es la línea número 1 en la investigación, era una línea más como un montón de personas más que pudieron estar siendo objeto de investigación (…). No tenía conocimientos de que el señor Traficante estaba siendo extorsionado”.

 

 

Una TV en el centro del mundo

Con las preguntas del fiscal Luciani, Bidone narra que conoció a Barreiro, el ex agente de la AFI, en un restaurant en Puerto Madero. Barreiro se presentó espontáneamente a través de un conocido en común.

“Después, con el diario del lunes, me doy cuenta de que su principal intervención tenía que ver con presentarme a D’Alessio, quien tenía más conocimiento sobre el Triple Crimen del que él mismo tenía”. ¿Por qué a Bidone no le llamó la atención esa presentación? “Esta colaboración (la de Barreiro), yo entendí que derivaba de una reunión que antes tuve con Majdalani y con Arribas en la sede de la AFI. Con posterioridad a la nota en la que yo le pido formalmente a la AFI (…) colaboración (para encontrar a Pérez Corradi). El gran comentario o el ruido mediático en ese momento era que a partir de los dichos de Martín Lanatta en un programa televisivo era que a Pérez Corradi no se lo estaba buscando, por el riesgo de lo que podía venir a decir justamente de determinado funcionario político”.

Todo nace de un programa televisivo. La televisión, a estas alturas de las audiencias, parece ser el eje central de la causa, mucho más que el tráfico de efedrina. La televisión aparece como un orden superior, que ordena las investigaciones y mueve los hilos judiciales.

“A fines de enero (2016) además de una reunión con la doctora Bullrich, con motivo de la reaparición de los prófugos y de la búsqueda de Pérez Corradi (…) después voy a la reunión en la AFI. La AFI envió a dos personas que no tuvieron la utilidad que yo había esperado. Barreiro se acercó a la fiscalía en mayo o junio de 2016. Nunca me dijo que había dejado de pertenecer a la AFI (…). D’Alessio nunca fue integrante de la AFI pero yo lo conocí y le di bola por la relación que decía tener con personal de la AFI: creo que después de todo este derrotero de 2019 a esta parte no quedan muchas dudas de que D’Alessio era lo que se conoce como un inorgánico de la SIDE”.

¿Cómo le consta? —pregunta Luciani.

—Por la cantidad de personas que conocía y por la información que manejaba ­­—dice Bidone.

“D’Alessio dijo que era una persona vinculada a la embajada de USA, a la DEA; que había hecho informes con causas vinculadas al narcotráfico (…), él se presentaba como el doctor D’Alessio; por supuesto, nunca le pregunté dónde había estudiado (…). Como dije desde el principio de esta causa, debí tomar los recaudos formales para corroborar (las credenciales de D’Alessio). Las personas que él decía conocer me daban esa solvencia, pero formalmente nunca lo corroboré”.

Le preguntan a qué personas “él decía conocer”. El doctor Bidone hace una pausa dramática. Toma un sorbo de agua. Retoma su testimonio desde donde lo había dejado: “Las personas que él decía conocer, y que efectivamente conocía, como fue el caso de Patricia Bullrich, donde él me decía que tenía reuniones periódicas y ahora vemos que sí, que efectivamente las tenía y él mismo fue en una ocasión donde yo tenía que hablar con Patricia Bullrich y recuerdo haberle hecho el comentario de que no tenía el celular de ella y él me dijo ‘yo te lo paso’, y efectivamente me lo pasó y hablé con la doctora Bullrich”.

“Con D’Alessio me (reunía) en una zona intermedia o en la fiscalía de Mercedes. Creo que él tiene algunas fotografías —yo no sabía que él las tenía— desde mi despacho hacia la vereda. Él, propio mas de su personalidad, en más de una ocasión me decía que le sorprendía. (…) Él, como herramienta de seducción, me decía que era su amigo”.

—En octubre 2018 le preguntan si estaba imputado D’Alessio en su investigación. ¿Por qué no le hizo saber que D’Alessio colaboraba con usted en la investigación?

—Yo lo confronte a D’Alessio, él me respondió que era una guerra entre espías. Que le habían hecho una denuncia injustificada.

—Después de esta denuncia, ¿siguió pidiendo la colaboración al señor D’Alessio?

—En una o dos ocasiones, llegando a fin de año. En el marco de esta relación de confianza no consideré que él podía estar vinculado a algún delito.

—¿Por qué nunca formalizó sus encuentros con agentes de la AFI?

—Ignoraba la disposición de la ley de inteligencia; (sé que) no puedo excusarme, como abogado, pero la ignoraba. Ignoraba que yo tenía que pedirla formalmente. Que era más propia de la AFI que mía —responde Bidone.

Bidone responde con cierta vergüenza, se lee, entrelíneas, la melodía del tango lo que más bronca me da es haber sido tan gil. Hacia el final, agotado tras casi cinco horas de exposición, y respondiendo a las preguntas de los abogados, Bidone cuenta que hizo algunas visitas a la embajada de Estados Unidos, que se reunió con Patricia Bullrich solo una vez cuando ocurrió lo de la Triple Fuga (la segunda vez la llamó por teléfono gracias al contacto que le pasó D’Alessio), y que visitó al senador Espínola en el Congreso para exponer sobre narcotráfico, invitado por D’Alessio.

“Nunca había ido al Congreso. Soy una persona de campo”. Parece explicar, entre líneas, el impulso que lo llevó a cometer algunos errores o desprolijidades. Algo que resonó en muchas de sus respuestas: la idea de un hombre, como él dice, “confianzudo, venido de La Pampa”, que ha volado, como Ícaro, muy cerca del sol.

“Él quería demostrar sus vínculos con personas de importancia”, dice Bidone refiriéndose a D’Alessio y también, sin proponérselo del todo, un poco a sí mismo.

 

 

 

Anteriores:
D´Alessio descascarado. Causa Traficante. Episodio 1
D´Alessio: esperando conexión. Causa Traficante. Episodio 2.
D´Alessio, el cazador. Causa Traficante. Episodio 3.
D´Alessio de ronda. Causa Traficante. Episodio 4.
Perdigonada al aire. Causa Traficante. Episodio 5.
D’Alessio super show. Causa Traficante. Episodio 6.

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