GRACIAS, BOLSONARO

El enviado de Biden en Buenos Aires, con Alberto, Massa y Taiana

 

Las tres entrevistas con dirigentes políticos que mantuvo en Buenos Aires el asesor en seguridad nacional del gobierno estadounidense, Jake Sullivan, compartieron un rasgo. El joven colaborador del Presidente Joe Biden, de 44 años, dos menos de los que tenía Henry Kissinger cuando lo precedió en ese cargo decisivo con el Presidente Richard Nixon, quería formarse una idea de primera mano respecto del gobierno argentino y su rol en la región, y adelantar un par de obsesiones del propio: la presencia de China en la región y el cambio climático. Lo acompañaron Juan González, quien nació en Colombia y es su subsecretario para la región, y Ricardo Zúñiga, quien nació en Honduras y está a cargo de Subamérica en el ministerio de Relaciones Exteriores o, como dicen ellos, del Hemisferio Occidental en el Departamento de Estado.

El Presidente argentino salió beneficiado en el cotejo de Sullivan con su par brasileño. Jair Bolsonaro no tuvo mejor idea que decirle que a Donald Trump le robaron la elección presidencial y que teme que le hagan lo mismo a él en 2022. También defendió la deforestación del Amazonas para la cría de ganado, porque “prefiero proteínas a troncos”.

El principal interés del argentino fue obtener el apoyo estadounidense en la negociación de la impagable deuda con el FMI contraída durante la presidencia fallida de Maurizio Macrì. Fernández cree que Sullivan comprendió sus planteos y que le transmitirá a Biden la conveniencia de apoyar una solución política para un problema económico que se originó en otra decisión política, de signo contrario.

Los tres visitantes cumplieron un rol destacado en la normalización de relaciones con Cuba durante la presidencia de Barack Obama. Quien apoyó ese proceso fue Frank Mora, nacido en Miami de padres cubanos, a quien Biden acaba de designar embajador en la OEA. Sullivan, además, tuvo una participación fundamental en la elaboración del acuerdo nuclear con Irán conocido como 5+1. La mayor influencia intelectual de Sullivan no es una doctrina política, sino el deconstructivismo del arquitecto Frank Gehry, hoy de 92 años, quien plasmó en obras bellísimas como el Museo Guggenheim de Bilbao una visión del mundo y de un orden en mutación.

Lo que los cuatro funcionarios estadounidenses tienen en común, y es clave en la concepción de Gehry, es que no pretenden simplificar problemas complejos. Tampoco están inclinados a las soluciones de fuerza para hechos políticos. Cuando le preguntaron si su arquitectura no era ostentosa, Gehry respondió alzando el dedo medio y dijo que el 98% de lo que se construye en el mundo es una mierda.

 

El Guggenheim de Bilbao y el arquitecto Frank Gehry: no hay respuestas simples para problemas complejos.

 

 

 

 

De Trump a Biden

Alberto Fernández le dijo a Sullivan que nadie más que él había deseado el triunfo de Biden en las elecciones de noviembre pasado, dada la absoluta falta de afinidad con Donald Trump y su política económica y social. El gobierno argentino celebra que Biden se proponga continuar las políticas keynesianas de los Presidentes demócratas Franklin Delano Roosevelt y Lyndon Johnson, confiando en el rol del Estado para organizar los mercados.

Cuando se tocó la situación de Venezuela, Fernández cuestionó el rol de la OEA y el BID, donde Trump dejó al halcón cubano Mauricio Claver-Carone. Sullivan hizo un gesto de asentimiento, pero sin palabras. Preguntó si la Argentina participaría en la mesa de negociaciones. Alberto respondió que ese mecanismo se creó a propuesta de la Argentina en el Grupo de Contacto, y admitió que los acuerdos son difíciles dados los problemas entre el gobierno y la oposición.

El tema reapareció respecto de Nicaragua.

—Si han dicho que están de acuerdo en que allí hay un problema de derechos humanos, ¿por qué no acompañaron nuestra resolución en la OEA? —inquirió Sullivan.

—Porque la OEA no es un interlocutor válido, mientas siga Luis Almagro. Y el artículo 1° de la resolución insta a adecuar el sistema electoral a los estándares internacionales. Con ese criterio, le pido a Estados Unidos que adecue su sistema electoral, porque Hillary Clinton sacó 3 millones más de votos que Trump y perdió. Tampoco me gusta la ley uruguaya de Lemas, ni que en Chile haya que inscribirse antes y no vote más del 15%. Pero no son problemas míos. Si se trata de garantizar que no encarcelen a los opositores, estamos de acuerdo. Pero no nos metamos en asuntos internos como el sistema electoral —respondió el Presidente.

—Tiene razón con lo de Hillary, lo padecí yo más que ustedes —concedió Sullivan, quien fue parte del equipo de campaña de Rodham Clinton.

Cuando Sullivan dijo que la Argentina podía tener un rol de liderazgo en América Latina, central para la consolidación democrática de la región, Alberto dijo que más importante es la posición de Estados Unidos.

¿Qué le parece que deberíamos hacer? —se interesó Sullivan.

—Podrían ayudar si no hacen nada —especificó Fernández, quien no se privó de contar el viejo chiste acerca de por qué en Estados Unidos no hay golpes de Estado.

Sullivan sonrió, pero lo tomó en serio:

—Los Estados Unidos estuvieron a punto de sufrir un golpe hace muy poco. Hemos aprendido los riesgos de perder la democracia.

El tema central para Sullivan fue la actividad china en la región, con una referencia directa a la base de apoyo antártico en Ushuaia.

—Los chinos invierten en alimentos y energía, represas, parques solares, granjas porcinas, laboratorios farmacéuticos y les ganan a ustedes en financiamiento. Pero nunca me pidieron nada sobre Ushuaia —expuso Fernández.

Empiezan así para condicionar a los países, como hicieron en Nueva Guinea —repuso Sullivan.

—No sé lo que ocurre allí  [Papúa Nueva Guinea es una monarquía asentada en una isla, que se independizó de Australia el año del regreso de Perón al gobierno, cuyo territorio es seis veces menor que el argentino y su población ocho veces más pequeña] pero no tengo indicios de que vaya a ocurrir algo así en nuestro país. No es cierto que China nos dé todo. Me exige más que nadie que arregle con el Fondo —objetó Fernández.

La principal preocupación que expresó Sullivan fue por la posible adopción de Huawei como proveedor de la tecnología 5G. Fernández explicó que había invitado a la telefónica finlandesa Nokia y a la sueca Eriksson, pero sus costos son más altos. Los Presidentes de Francia, Emmanuel Macron, y de España, Pedro Sánchez, le dijeron que la tecnología de Huawei es mejor y más barata. Fernández ya había analizado el tema con Elliot Abrams durante su viaje a México, antes de asumir. La preocupación que expresó Abrams es que China podría acceder a los datos de todos los argentinos. Si fueran ustedes, esos datos los manejarían empresas estadounidenses, dijo Fernández, quien no ve mayor diferencia. (La cuestión de los datos es decisiva para el desarrollo de la Inteligencia Artificial. Cuanto mayor es la alimentación, mejor funcionan los algoritmos. Es tal vez el más claro ejemplo de que el tamaño importa, y la Argentina es el 32° territorio más poblado del mundo, entre dos centenares y medio, por más que los liberales argentos vivan menospreciando ese tesoro.)

Cuando por fin se planteó la cuestión de la deuda externa, Alberto atribuyó el destrato del Tesoro estadounidense a la Argentina, al rol prominente que tiene allí David Lipton, que como número 2 del FMI fue uno de los responsables del crédito de 57.000 millones de dólares otorgados a un país que ya estaba en default, como la Argentina de Macrì, y ahora como asesor de Janet Yellen para organismos internacionales debe pronunciarse acerca del Acuerdo de Facilidades Extendidas que tramita el actual gobierno con el propósito de aflojar ese yugo. Sullivan dijo que le transmitiría a Biden la necesidad de un tratamiento político para el tema.

 

 

A la pesca

El encuentro de los enviados con Sergio Massa fue fluido, porque el presidente de la Cámara de Diputados mantiene una relación amistosa iniciada cuando Zúñiga y González eran funcionarios junior en el Departamento de Estado y el Consejo de Seguridad Nacional de Washington. Dentro de la diversidad de roles en el gobierno argentino, a Massa le corresponde el de amigo de Estados Unidos. En el encuentro con el Presidente, los enviados plantearon el tema de la pesca ilegal por parte de China. Fernández lo confirmó pero agregó que no es sólo China, sino también Japón, Taiwan, Corea y España. Massa agregó que esa depredación le cuesta a la Argentina uno o dos puntos del PIB, sin generar ni un puesto de trabajo y mencionó el proyecto de los diputados Graciela Camaño y Máximo Kirchner de defensa de la soberanía marítima en el denominado Agujero Azul. Los visitantes destacaron que la flota china opera desde Nueva Guinea, con protección militar.

Sobre las obras de infraestructura que China realiza en el país no hubo reclamos, pero sí acerca de la ciberseguridad, el 5G y el control de los datos de los ciudadanos. Tal como había convenido con el Presidente, Massa respondió que Estados Unidos había perdido esa carrera tecnológica, que estaba no menos de un año y medio atrás de los chinos.

No les digo que compren nuestro proyecto, armen uno ustedes —lo sorprendió Sullivan.

—Sin inversión, no se puede —argumentó Massa.

La respuesta fue que podría haber financiamiento para proyectos de 5G con tecnologías sueca, finlandesa y estadounidense, ensambladas en Arsat. No queda claro si la reinversión constante que se requiere está en escala con la dimensión del mercado argentino. Sullivan mencionó que su país estaba trabajando en una tecnología superadora, pero no entró en detalles.

También aludió al rol regional que puede desempeñar la Argentina ante la inestabilidad general. Massa sostuvo que esa valoración debía expresarse en el rol del país en el G20 y el de Alberto en la cumbre de las Américas que se realizará en febrero. Zúñiga espera que la OEA se desacople de la dinámica injerencista que le imprimió Almagro durante la presidencia de Trump y se ajuste a la nueva realidad en favor del desarrollo.

 

 

 

Autonomía y no seguidismo

Después del almuerzo, también en la embajada, los enviados se reunieron durante una hora y media con los integrantes de las comisiones de relaciones exteriores de las dos cámaras del Congreso y luego pidieron un diálogo a solas con quien hasta ese momento presidía la del Senado, el ex canciller y ahora Ministro de Defensa, Jorge Taiana. La diputada del PRO Silvia Lospenato les asestó una arenga electoral, sobre presuntos avances oficiales sobre los jueces, que no mereció ningún comentario. Más discreta fue la radical Karina Banfi. La populista neuquina Lucila Crexell explicó que el centro espacial que la República Popular China construyó en su provincia es un centro de investigación que funciona en un terreno cedido en comodato. No es territorio extranjero, y la Comisión Nacional de Asuntos Espaciales, CONAE, lo utiliza para sus propias investigaciones una parte del tiempo. Taiana agregó que el esquema es similar al que rige en el centro espacial de la Unión Europea en Malargüe. “Ustedes dicen que el centro chino depende de la defensa y el europeo no.  Pero es difícil pensar que la agencia espacial europea no tiene que ver con la defensa, aunque no haya dependencia orgánica. No hay gran diferencia”. Eduardo Valdés hizo una pregunta sobre Cuba que Zúñiga respondió con entusiasmo, dado su rol en la normalización de relaciones.

 

El centro de rastreo satelital en Neuquén.

 

 

Sobre el Medio Ambiente, Taiana dijo que como octavo país del mundo en dimensión geográfica, “nos importa el acuerdo de París y lamentamos que no se cumpliera el protocolo de Kyoto”, sobre la reducción de las emisiones de gas de efecto invernadero, uno de cuyos redactores fue el diplomático argentino Raúl Estrada Oyuela.

También en este encuentro los argentinos plantearon su preocupación por el debilitamiento de la democracia en la región y el estado de derecho y los estadounidenses reconocieron que el 6 de enero conocieron ese problema en carne propia. Taiana destacó que el Atlántico Sur es desde 1986 una zona de paz, sin armas químicas ni nucleares y el rol del diplomático argentino Rafael Grossi como director desde diciembre del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA). Pero añadió que parte del territorio de esa zona de paz “está ocupado por una potencia extranjera, aliada de ustedes”. Reconoció que en 2010, la entonces ministra de Relaciones Exteriores Hillary Clinton sugirió un acercamiento de las partes. Sullivan se iluminó con esa mención:

Sí. Yo estaba en la delegación —dijo.

Ese tratado, que la Argentina, Brasil y Uruguay comparten con 21 naciones africanas, era una especie de OTAN del Sur, pero sin Estados Unidos ni Gran Bretaña. “No nos gustaba mucho, pero cambiamos de posición y votamos a favor en el Consejo de Seguridad”, acotó Sullivan.

En cambio, no hizo comentarios cuando Taiana dijo que Luis Almagro “tiene que irse de la OEA, está destruyendo el organismo, no cumple ningún papel positivo. No resuelve, sino que crea conflictos”. Pero hizo un gesto de asentimiento cuando el argentino agregó que la designación en la OEA de Frank Mora podía implicar un cambio positivo. El ahora ministro de Defensa concluyó con una referencia histórica a la autonomía argentina, tal como se manifestó en el primer encuentro interamericano de Washington de 1889. Presidió la delegación Roque Sáenz Peña, quien casi un cuarto de siglo después promulgaría como Presidente el voto obligatorio, secreto y universal (para los varones) y lo secundó Manuel Quintana, quien también llegaría a la presidencia. “No eran cercanos al peronismo”, ironizó Taiana. Esa delegación se opuso a la propuesta de unión monetaria presentada por Estados Unidos que, una década antes de la guerra con España en la que le arrebataría Puerto Rico, Filipinas, Guam y parte de Cuba, intentó revitalizar la Doctrina Monroe. Sáenz Peña replicó con una frase histórica: “América para la Humanidad”.

 

Sullivan con Beliz en la Casa de Gobierno: el peronismo no es el mal tipo del barrio.

 

 

En el breve aparte posterior, Taiana insistió en el pensamiento autónomo de la Argentina y el mal resultado de cada intento de seguidismo. “No funciona, y no es de ahora”. Agradeció a Bolsonaro por haber permitido que se viera que el peronismo no es bad guy del barrio, y que por el contrario ha traído estabilidad a la Argentina.

—Quien mejor nos entendió fue Tom Shannon, ex subsecretario de Estado para la región y embajador en Brasil —concluyó Taiana.

Es nuestro hombre sabio, coincidió Sullivan.

 

 

--------------------------------

Para suscribirte con $ 250/mes al Cohete hace click aquí

Para suscribirte con $ 500/mes al Cohete hace click aquí

Para suscribirte con $ 1000/mes al Cohete hace click aquí