Desde el siglo XIX hasta hoy, la historia argentina estuvo marcada por la renta concentrada, el endeudamiento y la fuga de capitales que beneficia al mismo sector privilegiado y parasitario.
La burguesía local trata de terminar con una gestión que impulsó, pero el capital financiero de Manhattan no está dispuesto a ceder un Presidente tan servil a sus intereses.
Un nuevo reordenamiento geopolítico internacional pone en cuestión el multilateralismo, la vigencia de acuerdos básicos y el concepto mismo de Derechos Humanos.