LUCES Y SOMBRAS EN UN AÑO NUEVO

Tanto en el centro como en la periferia se escucha el sonido y la furia de un fascismo agiornado

 

Desde tiempos inmemoriales la humanidad honró los cambios que ocurrían periódicamente en el mundo circundante, con ceremonias asociadas a la evolución de los cultivos y a las grandes inundaciones de los ríos. Las mismas incluían ritos que, entretejiendo relatos mitológicos y religiosos, intentaban explicar el presente, despedir al pasado y apaciguar a un futuro misterioso e incontrolable.

Desde un inicio pues, las diversas culturas han estado impregnadas por el miedo a la muerte y a un mundo natural que periódicamente se extinguía para volver a recrearse. Hoy estos miedos yacen oxidados y naturalizados en los recovecos de una civilización en crisis, donde la vida se está transformando en una mercancía y todo es pasible de ser descartado. Cuando el calendario lo indica, sin embargo, los miedos atávicos irrumpen subrepticiamente e impregnan las orgias que buscan ahogar las penas y glorias individuales ante el futuro incierto que se avecina.

Por estos días la pandemia y la crisis global económica han abierto una fisura en el muro de las creencias. Al hacer trastabillar las certezas y los olvidos inducen a abandonar el refugio individual y a enfocar el momento que vivimos desde la perspectiva de un mundo y de una vida humana cada vez mas frágiles y amenazados de extinción. Este es, tal vez, un rasgo distintivo del nuevo año. Sin embargo, no es el único.

En las ceremonias de la Antigüedad, la conmemoración del año nuevo también incluía ritos que buscaban agraciar a las autoridades político/religiosas con la voluntad de los dioses. Esta necesidad de legitimar socialmente al poder de turno ha variado a lo largo del tiempo, de las culturas, de las formas de organización económica y social y del grado de conflictividad que las mismas han engendrado. En todos los casos, sin embargo, la legitimidad ha operado como una resina que ha neutralizado la violencia inherente a los conflictos, asegurando así la reproducción de la vida en sociedad. Hoy, sin embargo, en un mundo donde la búsqueda del consenso ha sido sustituida por la imposición violenta de los unos sobre los otros, esta legitimidad está seriamente erosionada. Los coletazos de la pandemia y de la crisis desnudan las grietas institucionales por las que se cuelan conflictos ancestrales en torno a diferencias sexuales, raciales, sociales y económicas. Desde la profundidad del abismo resuenan las voces de los excluidos mientras los mecanismos que perpetúan los despojos proyectan sus sombras hacia el universo.

El año que empieza es pues, terrible y al mismo tiempo esperanzador. Las emergencias que hemos vivido en los meses pasados han contribuido a visibilizar las causas de los problemas que nos aquejan. El Minotauro yace desnudo en su laberinto, rodeado por el espeso manto oscuro del terror. Sin embargo, su desnudez hace posible el estallido luminoso de una reflexión que permita, como en el mito griego, adentrarse en el laberinto, matar a la bestia y escapar del encierro.[1] Esto no es poca cosa.

 

 

 

Terror y Reflexión

La contradicción entre el terror primordial ante lo imponderable y la reflexión sobre sus causas ha recorrido un largo camino desde los orígenes de la humanidad. Mientras la luminosidad del pensamiento critico abonó todos los grandes descubrimientos y desarrollos que se han hecho a lo largo de la historia, la manipulación humana del terror colectivo, marcó los periodos mas oscuros y sangrientos de la vida en el planeta.

Desde mediados del siglo pasado, el desarrollo de un capitalismo global monopólico que maximiza ganancias en todos los ámbitos de la vida social, ha dado lugar a una brutal concentración del poder en el mundo, a una lógica de acumulación mundial de índole canibalística y a una crisis de legitimidad de las instituciones democráticas. Esto ha tendido a balcanizar a los estados nacionales consolidando al mismo tiempo el desarrollo de una nueva fase del capitalismo liderada por un grupo de monopolios que, controlando los medios de comunicación y las redes sociales, impone un relato que maximiza ganancias generando un deseo insaciable que multiplica el consumo según modas cada vez mas efímeras. En paralelo, este relato divide a los miembros de la sociedad, aísla a los unos de los otros, e induce el miedo a ese otro que amenaza con engullir los afectos, el territorio y los bienes propios. El miedo, sin embargo, no viene solo. A el se adosa, como la otra cara de una misma moneda, el odio al que amenaza.

Todas estas miserias inducen comportamiento de rebaño y adicción al consumo, destruyendo así la capacidad crítica y potenciando al fanatismo con el objetivo de reproducir al status quo. En este tumulto pegajoso desaparecen las causas de los problemas que nos abruman y se dificulta la posibilidad de articular relaciones solidarias basadas en intereses colectivos. Así, tanto en el centro como en la periferia de la estructura de poder mundial, se escucha con fuerza el sonido y la furia de un fascismo agiornado.

El año que termina ha expuesto tanto los horrores del mundo que vivimos como la posibilidad de superarlos. Las causas de los problemas que nos aquejan están expuestas a la luz del día y desnudan los intereses que subyacen al relato oficial.

Bajo la premisa de que en todos los tiempos “las tácticas sin estrategia constituyen el ruido de la derrota” (Sun Tzu, 496 a.c.) la esperanza de un cambio anida en la conformación de nuevas formas de organización y en la reestructuración de las existentes. Así, la transparencia de las palabras y de las propuestas, la descentralización de las decisiones y la organización “desde abajo hacia arriba” en todos los ámbitos de la vida social constituyen algunos de los ejes que permiten producir cambios en las relaciones de fuerza y avanzar hacia la construcción de un mundo mas racional, basado en la solidaridad social y en el respeto hacia la naturaleza.

 

 

 

Tecnología y poder en el centro del mundo

Las grandes corporaciones norteamericanas que controlan la producción de software avanzan en un proceso de profunda integración vertical absorbiendo a las empresas que controlan la producción de equipos (hardware) y a las que disputan sus mercados. Su poder se agiganta tanto por la escala que adquieren como por su capacidad de controlar mercados e impedir la competencia (www. judiciary.house.gov, investigation of competition in digital markets, 2020). Esto ocurre en un contexto donde la “internet de las cosas”, (internet of things IOT), penetra en todos los ámbitos de la vida,  expandiendo la conectividad entre el mundo digital y el físico e incrementando el impacto de la tecnología sobre la interacción humana. Esto genera una enorme matriz de conectividad que solo unos pocos controlan. El ritmo con que esta se desarrolla está en buena parte dictado por la voracidad de una tecnología militar que revoluciona territorios y busca crear “super soldados” con poderes biónicos (wsj.com 3 12 2020; bbc.com 10 12 2020).

Estos monopolios tecnológicos avanzan en el control de la vida política. Han sido los principales financistas del partido demócrata. Protegen a Joe Biden de las esquirlas provocadas por su posible vinculación con gravísimos casos de corrupción y lavado de dinero de empresas de su familia en Ucrania cuando era Vicepresidente y tenía injerencia directa sobre este país. (Matt Taibbi substack.com 11 12 2020) Asimismo, censuran explícitamente toda información vinculada al resultado electoral, a la transición de gobierno, y a la evidencia presentada en los numerosos juicios iniciados por fraude electoral en distintas cortes del país. Esta semana, un Comité del Senado presidido por un republicano ha ventilado por primera vez la existencia de numerosas pruebas sobre el posible fraude, incluidos los análisis forenses de las maquinas utilizadas para el recuento y adjudicación de votos (zerohedge.com29. 11/1, 14,16,18/ 12 2020).

Estos episodios contribuyen a que mas del 70% de los votantes republicanos crean que los demócratas robaron la elección.(zerohede.com 11 12 2020) Luego del voto en el Colegio Electoral que otorgó la Presidencia a Biden, varios legisladores republicanos han aceptando la derrota, reconocen la validez de las denuncias de fraude y proponen conformar mecanismos institucionales para impedir algo semejante en el futuro. (zerohedge.com 16, 17 12 2020

Todo esto contribuye a alimentar una crisis política que no solo tiene en su epicentro a los más de 70 millones que votaron por Trump, sino también al sector progresista del partido demócrata, que ahora exige un cambio en la estructura de poder del partido a la que responsabiliza por el fracaso de las políticas aplicadas en las últimas décadas.

 

 

Pobreza, monopolios y soberanía

A un año de gobierno del FdT el país es rehén de la trampa montada por la gestión de Macri y del FMI con el objetivo de poner un chaleco de fuerza a los conflictos sociales y destruir al populismo peronista. La pandemia ha sido una “catástrofe que cayó del cielo” y potenció los problemas existentes. El gobierno la enfrentó e impidió que los sistemas sanitarios y económicos colapsaran totalmente. Si bien aún no ha sido contenida, la pandemia no es el principal problema que obstruye la reactivación económica y el cumplimiento de las promesas electorales. Este obstáculo reside en el enorme poder que tienen ciertos grupos económicos para perpetuar la trampa dejada por la yunta FMI/Macri: una economía que tiene una histórica dependencia tecnológica ha sido totalmente colapsada por un vertiginoso proceso de dolarización acompañado de un endeudamiento con vencimientos a corto plazo.

Esta situación insostenible se ha agravado con la perdida de reservas internacionales del BCRA en los últimos meses, asociada a corridas cambiarias. En las mismas participaron distintos sectores, incluidos fondos de inversión extranjeros, pero aquellos que tienen control sobre los dólares que el país produce: los grandes exportadores e importadores, tuvieron una responsabilidad primaria. Así, la dolarización, el endeudamiento ilimitado, y el poder irrestricto de estos sectores condicionan cualquier reactivación económica futura.

Sin embargo, no son los únicos que deciden el futuro del país. A ellos se suman los grupos que, controlando monopólicamente sectores claves de la economía, forman precios y los dolarizan desatando una inflación incontenible que solo podrá ser controlada monitoreando la formación de precios, en todas las cadenas de valor, y en forma organizada: “desde abajo hacia arriba” y desde la producción hasta el consumo. Otras consecuencias de la monopolización de la economía son la evasión impositiva, la fuga de capitales y la constante presión sobre el gobierno para obtener subsidios de todo tipo. Este capitalismo prebendario y dependiente tecnológicamente, potencia la puja entre sectores por la repartija del excedente, las rentas y las ganancias, acorrala a los asalariados en la miseria, multiplica la pobreza estructural y balcaniza al estado nacional.

Todo esto ocurre en el contexto de una negociación con el FMI. Como parte de la misma, el gobierno ha restringido el gasto fiscal y la emisión monetaria. Más allá de las buenas intenciones que sin duda tiene, esto tendrá consecuencias inevitables sobre el gasto social (IFE, jubilados, salarios) y sobre la futura reactivación del mercado interno a partir de la demanda. En el contexto de esta negociación, el gobierno busca cerrar rápidamente un Plan de Facilidades Extendidas con “contenidos inéditos” pero con obligaciones fiscales, cambiarias, monetarias y financieras y un monitoreo constante del FMI sobre su evolución. El gobierno ha entrado en esta negociación en una posición de debilidad casi absoluta: reservas al borde de la extinción y sin ninguna garantía de liquidación de los dólares de la próxima cosecha. En este contexto no puede brindar al FMI el rol de auditor de nuestra futura reactivación.

Existe, sin embargo, la posibilidad de aumentar el poder de negociación del gobierno. El Presidente y un grupo destacado de senadores, han señalado en diversas oportunidades la complicidad del FMI con el gobierno de Macri al desembolsar un crédito destinado a financiar su campaña electoral. El crédito terminó en fuga masiva de capitales, contraviniendo así las regulaciones del FMI. El BCRA tiene el listado completo de los que fugaron esos dólares que entraron por la ventanilla del FMI. ¿Por qué, entonces, no se exige al FMI “facilidades extendidas” para hacer que los responsables de los dólares fugados paguen al FMI los dólares que este les facilitó? ¿Por qué no exigir décadas de plazos sin interés para que estos pagos se concreten? La compleja crisis global financiera y económica, brinda una oportunidad única para este tipo de negociación. La misma daría además aire al gobierno para enfrentar al grupete que ha atado de pies y manos al país a su voracidad sin límites para maximizar ganancias y evitar todo tipo de gasto incluido el costo de una emergencia nacional desatada por la pandemia.

 

 

 

 

 

 

[1] MPR Realidad Economica 2017

4 Comentarios
  1. Roberto Pintos dice

    Mónica como todos los domingos al iniciarse la madrugada, nos brinda artículos impecables e implacables. Hace años que me vengo preguntando si no sería posible en algún momento decirle al FMI: «señores si quieren cobrar, deberían incautar todos los depósitos en paraísos fiscales de los Macri, los Magnetto, los Rocca, etc…» . Ustedes disponen de la mejor tecnología para ubicar a cada evasor de impuestos de todo el planeta puesto que los han fomentado. Los paraísos fiscales podrían desaparecer de la noche a la mañana, para lo cual solo bastaría una decisión política, a la que algún día se verá obligada la burguesía mundial. Me encanta Mónica la propuesta que aquí describres consistente en «descentralizar decisiones y organizarlas de abajo hacia arriba». La vieja consigna ya centenaria retumba en el inconsciente colectivo: ¡¡Todo el poder a los Soviets!!

  2. HERNÁN DE ROSARIO dice

    En su artículo la doctora Peralta Ramos expresa:

    “La contradicción entre el terror primordial ante lo imponderable y la reflexión sobre sus causas ha recorrido un largo camino desde los orígenes de la humanidad. Mientras la luminosidad del pensamiento crítico abonó todos los grandes descubrimientos y desarrollos que se han hecho a lo largo de la historia, la manipulación humana del terror colectivo, marcó los periodos más oscuros y sangrientos de la vida en el planeta.
    Desde mediados del siglo pasado, el desarrollo de un capitalismo global monopólico que maximiza ganancias en todos los ámbitos de la vida social, ha dado lugar a una brutal concentración del poder en el mundo, a una lógica de acumulación mundial de índole canibalística y a una crisis de legitimidad de las instituciones democráticas (…) El miedo, sin embargo, no viene solo. A el se adosa, como la otra cara de una misma moneda, el odio al que amenaza.
    Todas estas miserias inducen comportamiento de rebaño y adicción al consumo, destruyendo así la capacidad crítica y potenciando al fanatismo con el objetivo de reproducir al status quo. En este tumulto pegajoso desaparecen las causas de los problemas que nos abruman y se dificulta la posibilidad de articular relaciones solidarias basadas en intereses colectivos. Así, tanto en el centro como en la periferia de la estructura de poder mundial, se escucha con fuerza el sonido y la furia de un fascismo agiornado”.

    El miedo siempre fue manipulado por el poder para maniatar a los pueblos, para sojuzgarlos, dominarlos. Cada vez que leo reflexiones como la de la doctora Peralta Ramos me viene a la memoria uno de los libros más notables de Erich Fromm “El miedo a la libertad”. El miedo de los alemanes hizo posible que un demente como Hitler se adueñara del país y amenazara la paz mundial con sus delirios de conquista mundial.

    A continuación me tomo el atrevimiento de transcribir parte de un muy interesante ensayo de Robinson Salazar Pérez titulado “Los miedos ocultos en la sociedad del siglo XXI” (Theomai, número 23, 2011, Red internacional de Estudios sobre Sociedad, Naturaleza y Desarrollo, Buenos Aires)

    Miedo en el Siglo XXI

    La distancia temporal de hoy con los mecanismos de miedo y terror instrumentalizados en la década de los setenta y ochenta del siglo XX es nula, dado que pareciera una continuidad de los sucesos de la dictadura al hoy Estado policial en actual construcción en América latina. Hoy como prolongación del ayer, los miedos y el terror devienen del Estado, ente que atraviesa por una gesta paradójica, dado que se autodenomina liberal y garante de ciudadanías individuales y a contrapelo legisla en contra del reloj para acoplar los ordenamientos jurídicos con estándares internacionales y exigencias de organismos supranacionales quienes desnudan las garantías ciudadanas y ponen entre paréntesis a los pactos internacionales de derechos humanos. De ahí las modificaciones para perseguir terroristas, crimen organizado, criminales cibernéticos, entre otros quienes acotan los derechos y reducen al ciudadano hasta llevarlo a la desciudadanizacion absoluta. Vivimos un Estado esquizoide, desarraigado de la sociedad, sin lazo social, sus discursos no tienen resonancia social, no describen los asuntos torales de la sociedad, tampoco dibuja la representación política en el imaginario del ciudadano; sus tramas están ligadas a situaciones caóticas o certezas lejanas, no deposita cemento social entre Estado y sociedad , exige obediencia pero desobedece el mandato de las normas morales instauradas y válidas, en fin, es un ente administrativo sin presencia en la subjetividad colectiva y percibido como nocivo para el futuro de la gran mayoría. Sin representación política ni garante de sus derechos, la sociedad contemporánea se desliza entre miedos y terrores, incertidumbre y nostalgia, silencios ocultos y confinamiento privado y evade todo aquello que lo coloca cerca del peligro, de ahí la elección de espacios menos institucionalizados, y la preferencia a actuar la mayor parte de su vida en la cotidianidad, los debates públicos no son círculos llamativos para ordenar nuevas ideas y prefieren permitir que la televisión o radio le forje la opinión publica y eso le basta para tejer tema de conversación con otros. El miedo reside en la persona y ella tiene como refugio el espacio privado, ahí se esconde, rumia, duerme con esa pesadilla que lo encierra en sí mismo, pero si colapsa el espacio privado y la frontera porosa entre lo público y privado es diluida, el terror hace presa a la persona, la visibiliza ante los ojos escrutadores de la autoridad pública, es controlada en todos los desplazamientos y ahí llega a un estado de ostracismo enfermizo hasta la autodestrucción. Existen otras derivaciones de miedo que salen del grifo de la política, caso tal de la traición como algo extraño y peligroso que vulnera las fibras sensibles de todo andamiaje institucional; el terrorista una figura creada por el Estado para aplicarla a todos los que estén en contra de las políticas y leyes impuestas aun cuando no gocen de legitimidad, en busca ante todo de destruir la opción de la acción directa como recurso de la oposición para deponer un gobernante alejado de la confianza ciudadana.

    Miedos de hoy

    El amanecer del Siglo XXI trajo el imaginario del miedo a la subjetividad colectiva como espejo de un mundo exterior conflictivo, riesgoso, incierto y cargado de pesimismo, cuya presencia de inseguridad perpetuaría en la imaginación de los ciudadanos, inmovilizándoles y además desnudar su carencia de recursos. Muchas interrogantes fueron planteadas al inicio de este fenómeno: ¿de dónde deviene el miedo?, ¿en dónde aparece y quiénes lo provocan?, ¿es parte de nuestra sociedad o de una instancia desconocida?, ¿por qué nos priva de la libertad y ejercicio pleno de nuestra voluntad para desplazarnos por donde queramos sin tabicamiento alguno? No hubo respuestas contundentes, por el contrario aparecieron más preguntas orientadas hacia la complejidad del miedo y en algunas de las veces confundiéndolo con el temor, terror, inseguridad, angustia o alarma, cuando cada uno de estos conceptos guarda un argumento para definir y diferenciar sus características, que si bien se encuentran y conectan en una vida cargada de miedos, según los especialistas del tema también son distintos los niveles de riesgo en el individuo. Desde las postrimerías del Siglo XX la guerra de Irak, la estrategia afinada por los Halcones del Pentágono de militarizar el mundo para garantizar la perdurabilidad del capitalismo financiero y mantener el neocolonialismo en los países latinoamericanos, la guerra preventiva y la instauración del Estado policial en varios países del mundo, el miedo obtuvo el espacio privilegiado en la política y como nube de ambientación se cargo de suficientes dispositivos de poder y se posesionó de las subjetividades colectivas de la gran mayoría de los ciudadanos subordinados. Sin embargo, al alud de guerra y confrontaciones se agregaron los nubarrones que nos traen los vientos de las nuevas amenazas además del terrorismo, súmanse las limpiezas étnicas, la discriminación al carenciado, la xenofobia, crisis energética, escasez de recursos hídricos potables, contaminación, calentamiento de la tierra, afectaciones cancerígenas de los transgénicos, crisis financiera, violencia urbana, bioterrorismo, sistemas de vigilancias similar al gran hermano, manipulación de los medios de comunicación e imposición del lenguaje del terror que inculpa, censura, miente e invisibiliza todo que le desfavorece, persecución homofóbica; en fin, la pirámide de amenazas es superior a la capacidad reactiva de los Estados y del ciudadano, y provoca el miedo inmovilizador y el derrumbe de la utopía de un mundo mejor.

    El atrio de la sociedad futura está cubierto de velos, algunos se han atrevido a imaginar que estamos en la próxima Edad Media (Sacristán de Lama, 2008) cuyas argumentaciones no son descabelladas pero los datos enfrían las venas al descubrir la tendencia de la humanidad, afirma en un apartado que se ha calculado que hacia 1.500, cuando iniciaba la Edad Moderna había en la Tierra unas 600.000 entidades políticas autónomas (parecen excesivas pero así están registradas). En nuestros días quedan menos de 200, una reducción alarmante. A este paso, opina Roberto Wright, el planeta tendrá un solo gobierno y administrarlo no será tan fácil, porque la multiculturalidad, los Estados y sociedades plurinacionales, las fronteras, los idiomas, las costumbres, tradiciones y mitos no pueden ser depositadas en una sola alforja institucional y la diferencia persistiría como fuente de conflicto. Pero también existe miedo al conflicto, al robo y a la inseguridad porque ahí se aloja la muerte y mientras pretendamos medir las actividades y los comportamientos de otros con la misma regla que medimos nuestros actos, sembramos y también desatamos los nudos de la violencia con la invitación al terror para adueñarse de la mediación dialógica y la remplace por la muerte, persecución o eliminación del distinto. Entonces vivimos en un mundo que promueve el miedo, la codicia, el despojo, y la muerte, el Estado es un agente proactivo que se traslada en la nave del miedo, los discursos son incriminatorios, los errores pertenecen a la oposición, quien piensa distinto atenta contra la estabilidad institucional, aplica el imperio de la ley y ajusta sus leyes con estándares internacionales para defender el gran capital financiero. Miedo a todo opositor es incriminar al otro y opacar la diferencia, también intenta desterrar el pluralismo y llevar al desuso la tolerancia cívica. Bajo este paraguas se abre la vereda del pensamiento único e intolerante, las inexistencias de otras vías de desarrollo dado que la única es la impuesta por el gran capital especulativo y financiero. El despojo de nuestras riquezas naturales estratégicas, la inversión extranjera depredadora, esquilmar los salarios, incrementar impuestos y precios a productos de consumo humano, no aplicar lo recursos públicos en programas sociales son factores de reclamo en toda sociedad carenciada y reclamar lo que es nuestro, exigir derechos y salir a la calle para sembrar la protesta es terrorismo y merece ser reprimido para que el miedo impida acciones futuras.

    En fin, existen muchos miedos y desalojarlos no es asunto de otros, es nuestro y cada intento de poner la lucha en la calle, revelarla ante los ojos de los demás, vincularla con otros actores afectados, invitar a autoconvocados, asumir la rebeldía como un objetivo prioritario del sujeto es la plataforma para que los miedos vuelen y salgan del subconsciente colectivo y justo ese episodio le temen los grandes potentados del mundo, se atemorizan y cargan de miedo cuando los de abajo digan ya basta. Los miedos no están fuera de nosotros, y es la limitante que cada uno tenemos para afrontar el mundo, si permitimos a otros ser quienes resuelvan el asunto del miedo colectivo puede pasarnos lo acontecido en la fabula El rey de las ranas: ”Una día las ranas fueron a ver a Zeus y le dijeron que se sentían menospreciadas pues en la selva había un rey, el león, y en los mares también, la ballena, pero el creador de todos los animales no había considerado a su charca suficientemente digna como para darle un rey. Zeus sintió simpatía por las ranas, les pidió amablemente disculpas y al día siguiente clavó un palo en medio de la charca y puso sobre el palo una bella corona. Las ranas eligieron un rey y estuvieron contentas por un tiempo, pero al cabo volvieron a ver va Zeus y le dijeron que estaban insatisfechas porque el monarca había resultado ser un inservible: no lograba evitar que disputaran entre sí, no las defendía de lo pájaros ni impedía que ranas de otras carcas las invadieran. La vida era un caos. Zeus les preguntó entonces qué querían y ellas contestaron que deseaban un verdadero rey, alguien que impusiera orden, que ejerciera poder y autoridad. Zeus les concedió el deseo y les envío una culebra, que mató a casi todas las ranas”. (O´Donnell, 2009) Lo anterior es aleccionador y nos pone en sobre aviso que no debemos buscar en otro lo que podemos hacer por nuestra propia voluntad y conciencia, desalojar los miedos es asunto de política, de acción de confrontación y de lucha de clases en el mundo contemporáneo.

  3. Jorge dice

    Gracias Mónica!

    Tu mirada es el faro que mantiene aún hoy, este cohete volando.!

    Saludos
    Jorge

  4. FAM dice

    Es correcta su lectura, de la realidad mundial y nacional que esta atravesando la humanidad, con niveles de concentración y desigualdad, que en mi opinión son los que llevan al resurgimiento de nuevos nacionalismos y fascismo, hay sectores postergados que no ven otra defensa en contra del financerismo y acumulación desmedida de un pequeño grupo de corporaciones cada vez mas poderosa, lo que invariablemente nos enfrenta a una nueva era de desintegración de los estado/nación concebidos en el siglo XX, con una tendencia a la desaparición de las clases medias, con reales pronósticos de segregación y violencia ( véase Fuente: «La guerra civil se hace inevitable en ‎Estados Unidos ‎», por Thierry Meyssan, Red Voltaire , 15 de diciembre de 2020, http://www.voltairenet.org/article211852.html), en el mismo orden, que Ud. estructura su nota, el poder de las nuevas tecnologías, deviene en un desafío cuasi inalcanzable, en principio, sin posibilidad de defensa alguna para las naciones periféricas, ante el avance descomunal y desmedido del desarrollo tecnológico alcanzado por las corporaciones tanto, en relación al consumo, destrucción del derecho a la privacidad, ésta manipulación de la información fríamente elaboradas, deviene en una casi absoluta colonización de las mentes, a utilizarse sobre los indefensos ciudadanos/ consumidores, en relación a sus hábitos y costumbres, un control casi absoluto sobre la mayor parte de la humanidad, (vease Fuente: «Alianza de Londres con Facebook, ‎Twitter, Google/YouTube y Reuters», Red Voltaire , 27 de noviembre de 2020, http://www.voltairenet.org/article211789.html), lograr, aun sea una mediana equiparación con las potencias centrales, ya sea desde la perspectiva de lograr una calidad de vida, medianamente digna de la población, como la organización de una resistencia a ésta nueva colonización más sutil, no por ello menos cruel al otrora dominio industrial, mercantilista y armamentístico convencional.- Va a ser un desafío para la subsistencia de las clases medias que están en franca extinción, ésta en nosotros, los excluidos, lograr organizar una resistencia a ésta nueva realidad, siempre a una acción deviene una reacción,-

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