Rappiditos para el despido

La comisión directiva reclamaba un ingreso fijo y la cobertura de riesgos por accidentes

 

El viernes pasado los trabajadores de la asociación de personal de plataformas (APP)  se movilizaron a las oficinas de la empresa Rappi. Se concentraron en la calle Castillo junto a cientos de trabajadores de la economía popular que se acercaron para respaldar y apoyar el reclamo por las condiciones de trabajo de los repartidores. En esta ocasión, el objetivo fue que las autoridades de la empresa Rappi recibiesen a los trabajadores y estableciesen una instancia de diálogo para acordar un ingreso fijo y la cobertura de riesgos de trabajo por accidentes. Luego de que la empresa conversara con la policía, permitieron ingresar al establecimiento al secretario general de APP, Roger Rojas, y su asesor legal. Sin sorpresas, los directivos de la empresa se escondieron en el último piso de las oficinas y dejaron a empleados administrativos sin poder de decisión a cargo de la reunión. En el mismo día, tres integrantes de la Comisión Directiva de APP fueron despedidos (bloqueados) como consecuencia directa de la legítima protesta con la que cuentan las organizaciones sindicales para ejercer su derecho a organizarse y peticionar.

 

 

Una vez dentro de la empresa, los integrantes de la parte sindical se encontraron con que no sólo les esperaba un diálogo con miembros de Rappi sino también con seis efectivos de la Policía de la Ciudad, que custodiaban y participaban de la reunión. Los uniformados se ubicaron alrededor de la mesa y durante la cita tomaron fotografías y grabaron la reunión. De un lado del mostrador estaba Natalia Russo, encargada de comunicación institucional de la empresa, junto con al ex Mercado Libre Gonzalo Heguille, responsable de restaurantes. A su lado se encontraba el jefe de seguridad. Russo, que asimismo se define como líder de relaciones públicas y asociaciones estratégicas, es la misma que hace unas semanas, cuando el periodista Gonzalo Rodríguez ingresó a la empresa para consultar a las autoridades si consideraban empleados a los repartidores, expresó, bastante nerviosa: “Salgan de mi oficina, esto es propiedad privada, apaguen las cámaras”. Por la asociación de plataformas, permitieron el ingreso del secretario general, Roger Rojas, y su asesor letrado Juan Manuel Ottaviano. Además acompañó la reunión el titular de la Confederación de Trabajadores de la Economía Popular de capital, Rafael Klejzer. Un encuentro con empleados administrativos que desde el comienzo alegaron no tener poder de decisión en nada y con la intransigencia de los directivos, no podía resultar fructífero. Así fue como APP se retiró de la sede.

Cerca de las 14,30 los trabajadores volvieron a subir a sus bicicletas y motos para continuar trabajando. Pero cuando la jornada parecía continuar normalmente, los bloqueos empezaron a llegar en forma de mensaje a los celulares de los miembros de la Comisión Directiva de APP. Incluso inhabilitaron a Roger Rojas, que había participado en la reunión matutina en las oficinas de Rappi. La desactivación de la aplicación, utilizada habitualmente como sanción hacia los trabajadores, es una expulsión concreta y un tradicional despido laboral arbitrario disfrazado de futuro del trabajo. Uno de los trabajadores bloqueados contó que primero le indicaron que se comunique con el centro de conexiones, pero nunca recibió respuestas. Entonces se dirigió nuevamente a Castillo 1220 y en la administración le indicaron que en cinco minutos intentarían resolver el problema. Justo en ese momento, el personal de seguridad recibió una llamada del jefe de operaciones de Rappi y responsable de la empresa en Argentina, Umberto Negro, y se dirigió hacia la mesa de entradas donde se encontraban los empleados para mostrarles el mensaje que había enviado el jefe. “Estás en la lista que mandó Umberto”, le dijo uno de los administrativos al trabajador y negó poder resolver el bloqueo. “¿Es por la protesta?”, consultó el mensajero cesanteado, pero el silencio dio por sí solo la respuesta.

 

 

“Los bloqueos nos generan indignación y bronca, pero al mismo tiempo nos dan fuerzas para seguir porque sabemos que es una prueba más para demostrar que nosotros no somos independientes, no somos microempresarios. Estamos totalmente subordinados a estas plataformas y con esto queda más en evidencia. No vamos a bajar los brazos, no vamos a quedarnos callados, vamos a seguir movilizándonos y sabemos que la pelea es larga, pero vamos a continuar porque creemos que la vamos a ganar”, dijo María, una de las primeras trabajadoras que fue bloqueada hace tres meses por oponerse a los maltratos de la empresa. “Los bloqueos implican para nosotros seguir en pie de lucha, ellos piensan que bloqueando a la junta directiva provisoria van a disminuirnos. Al contrario: esto nos da más fuerza para seguir luchando por todos los derechos de los trabajadores y en contra de las injusticias que la transnacional Rappi está cometiendo. Hacemos un llamado a la Secretaria de Trabajo y a la AFIP para que de una vez por todas revisen a esta compañía”, agregó otro de los miembros bloqueados de la Comisión Directiva.

En la declaración de labor del Labour 20, en el marco de los debates previos a la reunión del G20 a realizarse en los próximos días en Buenos Aires, uno de los puntos centrales consiste en hacer respetar los derechos laborales y la legislación laboral nacional. Como a su vez, permitir a todos los trabajadores de plataformas organizarse y tomar parte en el diálogo social y en la negociación colectiva, revisando las leyes de competencia y definiendo las responsabilidades de los proveedores de plataformas, así como las relaciones de empleo. Desde APP afirman que ya se iniciaron las gestiones para solicitar judicialmente la reincorporación inmediata de los trabajadores sindicalizados despedidos, en violación a los principios de la libertad sindical que rigen en el país. “Van a usar toda la violencia contra la organización de los repartidores, pero nosotros no vamos a irnos callados a casa. No tenemos nada que perder. Quieren cortar rápidamente la primera organización de plataformas, pero nosotros contamos con la solidaridad de muchos, aquí y en todas partes”, manifestó Roger Rojas. “Desconocen toda ley laboral. ¿Cómo no van a violar la libertad sindical? Permitir la organización de los trabajadores de plataforma es un compromiso de las principales potencias del mundo”, agregó.

 

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