Twittero a la luna

El Tano Gentili, otro posible tripulante de la nave que quiso lanzar Macri

 

Hasta febrero de 1995, cuando se inició en la producción de un ciclo dominical en la desaparecida Radio América bajo las órdenes de Ignacio Riverol, había trabajado en la cocina y en la barra de un bar y como doblador de chapas en la metalúrgica Volca, propiedad de su padre. Ahí hacía lo suyo escuchando radio con auriculares. Entre golpe y golpe de la máquina dobladora, fantaseaba formas de agradecimiento para cuando ganara el primer Martín Fierro. Entre aquella ensoñación y la noche que le tocó compartir ese reconocimiento por el programa El Ventilador pasaron cuatro años.

“No fue tanto. En la fábrica trataba de demorar el aprendizaje, porque la idea era que si sabía todo me iba a tener que quedar para siempre”, dice quien ahora tiene un cargo en El Destape Radio, emisora que vio crecer desde cero. Allí coordina la primera mañana (un equipo conducido por Ari Lijalad), la segunda, cuando quien se pone al frente de otro grupo es Roberto Navarro y de 19 a 21 coproduce el segmento Big Bang a cargo de Marcelo Figueras. Asimismo, en la FM La Patriada asiste a los salmones radiales de Andrés Calamaro y acompaña a Eva Rey y Gonzalo Navarro en el espacio Aburridos Peligrosos. En ya casi 25 años de carrera trabajó –pedazo de privilegios— con figuras como Adolfo Castelo, Jorge Guinzburg, Juan Castro, Reinaldo Sietecase, Jorge Halperín, Dady Brieva, Liliana López Foresi y con íconos de otros barrios culturales como Pablo Ramos, Andrés Calamaro y el Indio Solari.

 

 

Con su hija Catalina, autora del retrato de papá que abre esta nota.

 

 

En esa travesía –que le exigió fichar en todos los horarios, de la mañana a la madrugada– vivió crisis diversas, fue despedido un par de veces sin recibir indemnización (anomalía que aun imagina poder reparar) y fue testigo del triste enmudecimiento definitivo de frecuencias como las de América y Kabul, y temporario como Del Plata. “Dentro de una radio soy feliz”, explica. Y de inmediato revela cuatro momentos de dicha y también de intensidad. “El Ventilador, en 1997, fue el lugar donde me formé, ahí aprendí todo; Mirá lo que te digo, con Castelo como profesor, preceptor y guía. Su programa estaba en el aire (por Radio Mitre) cuando nos anunciaron que acababa de fallecer. Hay quince minutos de esa tarde que los tengo borrados; Dady Brieva es mi antes y después: si soy un poco menos boludo es gracias a él. Y lo último, mis trabajos en La Patriada y en El Destape. Entre otras, le tocó integrar equipo en una radio gestionada (es un decir) por el infamemente célebre Sergio Szpolski. “De esa gestión no quedó nada porque él no quiso que hubiera algo perdurable. Cuando a la historia de la radio le toque hablar de él, las páginas estarán en blanco: su multimedio (otro modo de decir) se desarmó en una noche y con la ayuda de un destornillador. Tuvo mucho entre manos y no fue capaz de generar un solo medio exitoso”.

 

 

Twits de madrugada

Fingiendo inocencia, riéndose, el Tano piensa que el organizador de la excursión (más lunática que lunar) “difícilmente se hubiera fijado en mí. Como mucho se preguntaría quién es ese rompe bolas que twittea desde las seis de la mañana. A otros compañeros los hubieran querido mandar con ganas lo más lejos posible. A mí con cortarme Internet era suficiente”. Aceptando que el viaje hubiera sido real, en su mente recrea un despegue, sentado en fila de seis, junto a Ari Lijalad, Roberto Navarro, Marcelo Figueras, Dady Brieva y el Indio Solari. Con las siguientes salvedades: “Antes de la partida, entre todos, hubiéramos buscado el modo de no subir; si finalmente subíamos planearíamos de inmediato el regreso o veríamos la posibilidad de apretar al piloto para que nos transportara a un sitio un poco más estimulante que la luna. Y para no aburrirnos nos pondríamos a investigar si en ese cohete no hubo sobreventa de pasajes, irregularidades, hechos de corrupción”. Gentili alude a que, si bien el número de compatriotas irrecuperables contabilizados por Macri llegaba a 562, los firmantes de una solicitada de apoyo al Frente de Todos, publicada en este medio y en otros a principios de agosto de este año, eran 644, incluido el propio Tano. “Ese viaje nunca se hizo, por suerte. Pero es una de tantas cosas que ellos hicieron mal: nos obligaron a crear 50 medios nuevos y a volvernos cada vez más irrecuperables”.

 

 

Con su padre y con su hijo.

 

Como si se tratara de un lugar sagrado, Gentili habla de sus muy seguidas y celebradas intervenciones twitteras. “Es el lugar en el que no tengo ni patrones ni editores. Es mi medio de comunicación más personal y directo”, asegura quien desde muy temprano cada mañana comienza a disparar flechas con propósitos de interrogación que siempre le vuelven en la dirección correcta: ¿Están ahí?; ¿Dónde?; ¿Haciendo qué?; ¿Hay fotos?

En estos cuatro años, mientras él y su entorno inmediato y no tanto sufrían las consecuencias del macrismo explícito, encontró en el twitteo un efecto reparador. Desde @tanoproductor acompañaba y humanizaba con su frase preferida: “Lo mejor está por venir”; desde @hijoproductor sus seguidores pescaron con red muchos datos personales. Los trolls nunca fueron su obsesión. “¿Qué es lo que más busca un troll? Que te enojes, que te enganches. Te puedo asegurar que el que primero los trolea soy yo. También procuran desprestigiar a los prestigiosos, que no es mi caso. Agarrársela conmigo sería gastar guita al pedo”, entiende. Quienes, en una ocasión, sí quisieron tener una atención con él fueron los del equipo de comunicación de la embajada de los Estados Unidos. ‘Vimos que hiciste algunos comentarios sobre nuestros posteos’, fue el mensaje junto con la invitación a compartir un café, hasta el momento no concretado. Era obvio que el cordial convite tapaba una advertencia: ‘Te estamos leyendo’. La prueba de que todo twitter es político.

 

 

Periodismo, aquí y ahora

Gentili ve en el periodismo actual, y especialmente en la radio, “una alarmante reiteración de formatos de los que, a todos, sin excepción, nos cuesta salir”. Según su parecer, lo más grave es “la estética del ahorro a ultranza en los medios, una actitud que desprecia la inversión. La desaparición casi total del concepto de mantenimiento ataca directamente a la calidad. El no hay, no tenemos, no se puede oscurece cualquier clase de iniciativa luminosa”. El tan argentino lo atamo con alambre viene a su cabeza: “Puede ser una salida práctica frente a una eventualidad. Pero cuando todo termina atado con alambre es terrible. Es la macrisis, que venció voluntades, hizo bajar brazos, arrumbó gente valiosa”.

 

Con Marcelo Figueras en FM La Patriada.

 

Guarda agradecimiento y palabras de elogio para FM La Patriada y para El Destape. “Aunque sean proyectos distintos, tienen en común que sienten orgullo de hacer cosas de calidad, que están convencidos de la necesidad de resistencia sin demagogia y que están en camino de cambiar muchas reglas de la comunicación”. Respecto a la primera explica: “Es una organización política, que a través del Proyecto Comunidad crea cooperativas de trabajo. Una de esas cooperativas es la radio, donde di una mano en la primera etapa. Con la gente de Diego Murrone aprendí mucho”. Y añade: “En medio del peor momento de guerra con el macrismo, crearon un espacio de libertad de expresión que llamó la atención de (Carlos) Barragán, (Lucho) Galende, Juan Amorín y muchos más. Ellos armaron un colectivo con el que podés ir a cualquier lado”. Sobre El Destape aprecia mucho haber sido parte “desde cero y con otras grandes ventajas. Mi director es un periodista, algo inédito, porque siempre tuve gerentes que a veces ni siquiera sabían por qué estaban en ese lugar; empleados en blanco, sueldos que se pagan con puntualidad. El hecho de ser una radio financiada, en buena parte, por sus suscriptores (aunque la pauta oficial o privada siempre es bienvenida) es algo que te llena de responsabilidad. Fue algo tan diferente que hasta pude opinar sobre los fierros”. Con un estilo de trabajo muy presente e interventor, su gran chiche técnico es un intercomunicador (al que denomina multi talk back) por el que puede hablarle al oído de cada integrante de la mesa. Pero más allá de tecnología, entiende, “siempre el gran secreto será encontrar gente que sepa y quiera jugar en equipo. Lo primero que quiero saber de alguien es si es buena persona: pasamos muchas horas en compañía, a veces más que con nuestras familias”. Aunque no desdeña la posibilidad, nunca hizo aire. “Elección personal. El productor, produce, pero solo habla a través de las cosas que produce”, sentencia.

 

 

Con Ezequiel Leone y el Chapu Lapovsky, productores en El Destape.

 

A meses de que la radio argentina cumpla 100 años, Gentili piensa que la oferta radial futura –se canalice desde AM, FM, portal de Internet o podcast– será satisfecha a través del sistema On Demand. “No creo que un joven se pase tres horas escuchando”, dice quien tiene en Twitter a su principal fuente informativa. Consultado acerca de si tiene que haber una ley de medios, responde que sí. “Es muy necesaria, porque con Clarín así como está, tarde o temprano te terminan ganando. Sobre el momento de las radios públicas sostiene que “el Estado tiene la obligación de la excelencia. Sin tirar a los viejos por la ventana (gracias, Tano), porque la experiencia siempre es buena, si me tocara decidir buscaría a un joven. Pensando en la ejemplar gestión que el equipo de Federico Vázquez hizo hasta fines del 2015 en Nacional Rock. Fue tan impecable ese trabajo que (Hernán) Lombardi tuvo que despedirlos a todos”.

 

 

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1 comentario
  1. Lelia Gonzalez Sieira dice

    Excelente !!!! Como siempre nos tiene acostumbrdes Ulanovsky, esa cadencia de escritura mas que humana. El Tano, un genio al que sigo en tweet .

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