Alegato contra la venganza

En estos días no hay nada más fácil que aprender a odiar, pero hay que resistirse

 

La primera noción que tuve acerca de que la genética existía me llegó a través de Agatha Christie. Hay una historia fabulosa sobre un crimen en la cual una mujer ha suplantado a otra, suplantación que es develada por Hércules Poirot, cuando concluye que las descripciones de los padres de la señorita siempre hacían referencia a los fabulosos ojos claros de ambos. Y la señorita tenía ojos marrones, lo cual era imposible, por lo que debía tratarse de otra persona y no de la misteriosa dama que rehuía todo contacto social.

(Y va una nota para el lector. Llevo tres días tratando de recordar el nombre de la historia para citarla, pero sin conseguirlo y carezco de la memoria fabulosa de mi madre. Ella es capaz de contestar la pregunta: ¿Mami, cómo se llamaba el autor de ese librito genial de los primeros reyes ingleses que estaba en casa? Como si fuera lo mas natural del mundo, ella puede decir el nombre del autor de entre los cientos de libros de historia que hay en casa. Supongo que por las azarosas leyes de la genética saque la desmemoria levemente paranoica de mi padre, que invariablemente cada vez que quiere sacar el auto de la cochera pregunta, un poco fastidiado: ¿Quién me escondió las llaves?)

Como sea, intrigada por la historia le pregunté a mi madre cómo era ese asunto de los ojos y me contó de los estudios de un monje austríaco que se llamaba Mendel y que plantaba guisantes para después comparar el color de las flores. La historia me pareció apasionante, aun cuando niego enfáticamente las versiones que dan cuenta de haber intentado reproducir esos estudios con porotos y germinaciones. Es que los porotos germinados en frascos con papel secante y algodón no llegan a florecer… y los niños pierden el interés y se olvidan dónde plantaron los porotos germinados. Eso sin profundizar las dificultades operativas que debería haber superado de un niño –o niña— de 9 o 10 años para efectuar una polinización selectiva, suponiendo que comprendiese acabadamente el concepto.

También me contó de un señor que se llamaba Darwin (foto principal) que viajó muchísimos años en un barco con nombre de una raza de perros que siempre quise tener —Beagle— y que llegó a una isla de tortugas gigantes de que se llama Galápagos y con unos pajaritos que se llaman pinzones, cuyos picos cambian y se adaptan según el alimento que hay disponible en los lugares donde viven. Luego depositó en mis manos un libro que se llama El origen de las especies y me dejó leyéndolo. Amé ese libro y adoré a Darwin, el científico viajero, aun cuando, ya de grande, algunas de sus opiniones puedan parecerme polémicas y cuestionables.

Un tiempo después, buscando en la biblioteca paterna, me encontré con otro libro de mi amigo Charles, que se llamaba El origen del hombre. Me impactó profundamente. Impacto que para mi sorpresa también encontré en otro autor que es uno de mis favoritos: Carl Sagan, que en un libro maravilloso llamado Los Dragones del Edén, donde cuenta la evolución de nuestro cerebro humano, comienza citando El origen del hombre.

Uno de los párrafos citados dice —poesía hecha ciencia—: “Al hombre se le puede disculpar que experimente cierto orgullo por haber escalado, aunque no con su esfuerzo, la cúspide de la jerarquía orgánica. Por otra parte, el hecho de que haya ascendido a dicho puesto, de que no se encontrase en él desde un buen principio, le permite concebir esperanzas de alcanzar en un futuro lejano objetivos aún más encumbrados. Pero lo que ahora importa no son las esperanzas ni los temores, sino solamente la verdad, en la medida en que nuestra razón nos permita desvelarla. He procurado presentar las pruebas recogidas lo mejor que he sabido, y en mi opinión, resulta forzoso reconocer que el hombre, a pesar de las nobles cualidades que le adornan, de la compasión que muestra hacia los más menesterosos, de su bondad no sólo para con los otros hombres sino también para con las criaturas más insignificantes, de su intelecto divino y de que ha llegado a elucidar los movimientos y constitución del sistema solar, a pesar de todo ello, digo, el hombre aún lleva impresa en su estructura corpórea la huella indeleble de su humilde origen”.

(Segunda nota al lector: algún día que no deba hablar de cuestiones judiciales, quisiera escribir sobre la maravillosa sensación de complicidad y hermandad que uno siente cuando un autor que estás leyendo cita a un autor que ya leíste. Y como otras veces, una cita lleva a buscar un libro y un autor y a descubrir un nuevo universo de ideas y conceptos maravilloso, que no sabias que existía tres páginas atrás. Pero no será hoy, porque…judiciales.)

En estos tiempos me pregunto mucho si los hombres y mujeres somos en efecto los reyes de la creación o más bien estamos pareciéndonos cada vez más a nuestros humildes antecesores homínidos. Como si la historia de nuestra evolución fuese circular y no espiralada. Como si estuviésemos de a ratos retrocediendo. Como si estuviésemos perdiendo nuestras «nobles cualidades» y — lo que es peor— como si estuviésemos olvidando nuestras mejores creaciones.

Ayer estuve en el Penal de Ezeiza visitando a algunos defendidos y algunos amigos. Y siempre que vuelvo de Ezeiza, reflexiono sobre el decálogo de cosas que están mal en nuestro Poder Judicial. Son demasiadas para enumerarlas en una sola nota.

Algunas las aprendí con Timerman, cuando vi al Poder Judicial confirmar a mi amigo la prisión domiciliaria dictada por Bonadío. Por un delito cuanto menos imaginario. Por un delito igual a aquel por el cual se estaba juzgando justo en esos días a miembros del gobierno de Carlos Menem. Y donde no había ningún acusado preso. A Héctor Timerman, que apenas podía caminar: ¿dónde y cómo se iba a fugar? La crueldad de unos jueces que sabían perfectamente que al confirmar esa prisión privaban a Timerman de la posibilidad de acceder al único tratamiento médico que podía salvarle la vida. O al menos darle esperanza, algo que cuando estás bordeando los abismos oscuros de la muerte es casi tan importante como respirar.

En medio de tantos jueces crueles encontré solo un juez humano. Se llama Sergio Torres y acaba de ser designado miembro de la Suprema Corte de Justicia de Provincia de Buenos Aires. No es mi amigo. Lo vi una vez en mi vida. No sé a ciencia cierta si es un gran jurista o un buen juez. Pero tengo la certeza basada en la experiencia de que es una persona capaz de sentir piedad. Celebro por los bonaerenses que tenga un miembro de la Corte provincial que aún haga honor a las “nobles cualidades” que según Darwin tienen los seres humanos. En lugares donde no abundan.

Pero salvando estas excepciones que hay que rescatar —porque es justo decir que en el Poder Judicial no todos son lo mismo—, me preocupan los muchos que sí son parecidos. En su casi absoluta falta de piedad y en su permanente vocación acomodaticia. Porque son crueles, sí. Pero más que crueles, son señores que firman desde un lugar variable, móvil, contingente que responde a sus propios intereses, sus propias conveniencias — su ombligo.

No me asustarían tanto estos jueces si pudiera tener certeza de que los fallos que firman, los firman convencidos. Y aclaro, convencidos de que son fallos justos, no de que son fallos que les convienen a ellos.

Los medios masivos de comunicación cuestionan, más o menos solapadamente, que en estos días muchos presos por motivos políticos hayan recuperado su libertad. Como jamás cuestionaron o se preguntaron si sus prisiones estaban bien dictadas. Con la crueldad y la fría venganza que sonríe escondida en los editoriales, que por supuesto no se animan ni a firmar. Y también el odio, que exhiben con menos pudor. Con infinitamente menos pudor.

Porque hay que decirlo, ni la crueldad, ni la fría venganza y mucho menos el odio son nobles cualidades. Aun cuando la literatura los embellezca y hasta les otorgue un sentido poético, en la realidad del mundo siguen careciendo de poesía y de razón.

Pero la Justicia —creación cultural para algunos, principio divino para otros— sí posee poesía y razón. Poesía en cuanto toda aparición de la Justicia entraña belleza aun cuando lo sucedido, lo juzgado, sea irremediable. Vayan si no a una marcha del 24 de marzo en cualquier plaza del país. La belleza de la historia recordada. Las caras que nos miran desde siempre. El abrazo de una abuela y su nieto, cuyos rasgos imaginó décadas y hoy sonríe ante ella siendo realidad. Siendo victoria. Y vida. Y memoria. Siendo poesía.

También posee razón, aun cuando no sea fácil de aceptar. Cuando un tribunal se equivoca o simplemente no encuentra pruebas para condenar. Porque lo que podría convertirse en una segunda tragedia —la ira desbordada de las víctimas, la violencia de todos contra todos, la indignación—, termina canalizándose por una vía mas racional. Una que no termina con más víctimas. Una que nos permite seguir subsistiendo como sociedad.

Digo lo anterior con la certeza dolorosa de que mi amigo Héctor Timerman se murió y que me pesa el recorrido cotidiano que hago de los pasillos que siento en parte responsables de su muerte y sin duda participes necesarios de su agonía. Y me enojo en esos recorridos, en esas caras que me miran igual que me miraban cuando Héctor aun vivía. Como si nada hubiese cambiado.

Cuando me enojo me pregunto qué pasaría si me dejase odiarlos, si me tomase venganza. Y descubro que ese acto de violencia no serviría de nada. Porque solo convertiría a los victimarios en víctimas, de mi irracional respuesta y no de sus actos. Y entonces no sería Justicia. Y sólo vendrían otras caras a reemplazar aquellas que yo hiriese. Y todo seguiría igual. Como si nada hubiese cambiado.

La pelea por la Justicia no solo es presentar un escrito o participar de una convocatoria masiva para reclamarla. Es también la pelea contra nosotros mismos. Contra nuestra naturaleza pasional. Para no aprender a odiar. Para no olvidar los limites que suscribimos los seres humanos para poder vivir con otros seres humanos sin matarnos entre nosotros. Y que también sirven para que los fuertes también tengan límites respecto a los menos fuertes.

Las razones de la Justicia están entre otras que sea un acto de responsabilidad hacia los demás no cobrar venganza por mano propia. Porque la venganza desorganiza el mundo. Porque la venganza rompe los limites a la fuerza que son nuestra red de contención como sociedad posible. Porque la venganza no cierra heridas, sino que las abre. Porque la venganza reproduce al odio. Y el odio es injusto por naturaleza. Y entonces no es Justicia.

Digo lo que digo pensando incluso en las venganzas colectivas. Los que sueñan vengarse contra un grupo de “otros”, por los motivos que fuesen. Y entonces esos otros educarán a sus hijos en el relato del odio como memoria. En el relato de la venganza como sanación de las ofensas. Y tal vez esos hijos un día sean fuertes y cobraran venganza sobre otros “otros”. Y así el ciclo se repetirá absurdamente. Sin humanidad. Sin límites. Y sin Justicia.

Entre las razones de la Justicia está la enseñanza. La posibilidad de aprender de ella y no reiterar los mismos errores, con otras caras y otros nombres y otros pasillos. La fe, tal como la tenía Darwin en que —pese a la estructura corpórea que da cuenta de nuestro modesto origen, pese a nuestras pasiones irracionales— los hombre y mujeres podemos ser personas. No bestias movidas por pasiones. No dioses movidos por caprichos.

Escribo esto como modestísimo alegato contra la Venganza. A la que le temo sin importar quién alega el derecho a vengarse y las razones que invoca para esa venganza. Escribo porque en la intimidad de mi casa, de mi vida, incluso de mi dolor, a veces los límites me resultan difíciles. Y a veces hasta me revelo contra ellos. Cuando veo tanto preso sin sentencia. Cuando veo a las esposas de mis defendidos y de mis amigos, haciendo cola en un penal, con los niños en brazos para visitarlos. Y me doy cuenta que no solo les pasa a mis defendidos y a mis amigos. Les pasa a muchos. Que no conozco. Y que me merecen el mismo reclamo de Justicia y de humanidad.

Lo escribo para no aprender a odiar. Y es tan fácil en estos días ese aprendizaje. Pero hay que resistirse. Es solo un canto de sirena inútil. Un discurso simplista que no conduce sino a más odio y más injusticia. Y más dolor. Y de nuevo más injusticia.

Lo escribo para resguardarme de los testigos falsamente arrepentidos. De los malos jueces. De los pésimos fiscales. De los pasillos. De los periodistas asustados. De los funcionarios que flashean crímenes políticos cuando se trata de crímenes pasionales. De los acomodaticios. De los que siguen el viento. De los estúpidos. De los irresponsables. Para resguardarme de los que odian y para no convertirme en uno más de ellos.

Lo escribo para no olvidarme que el reclamo, la tarea pendiente, y la mejor razón para seguir es siempre Justicia. Mil veces Justicia. Mil veces humanidad.

 

 

 

 

43 Comentarios
  1. Luis Juan dice

    Estimada Graciana:
    No tengo la capacidad de sintetizar en un párrafo ideas claras y categóricas, como lo hacía Eduardo Galeano.
    Disculpas mediante, una digresión al propósito.
    Siempre pensé en la involución humana y en esa sugestiva circularidad.
    Hay una notable coincidencia con los homínidos y, Alberto Cortez en una maravillosa canción titulada “Hasta Cuando”, refería: “Te dan ganas ante tantos disparates/de volver a convivir con los primates”.
    Vaya paradoja, las teorías parecen coincidir en que el origen unívoco del Homo Sapiens es África. Al parecer, la evolución de su descendencia en otras latitudes los sentenció a vivir en su propia casa, casi como en sus orígenes.
    De Carl Sagan recuerdo el maravilloso programa “Cosmos” y pintaba la evolución humana con orígenes en el mar, muy interesante.
    En un ensayo de Hernán Neira, académico de la Universidad de Chile, publicado en la Rev. Filos. Vol. 73 podemos extraer algunas cosas interesantes:
    “Disputando Platón acerca de las ideas, y usando de las voces mesalidad y vaseidad, [Diógenes de Sínope] dijo: “Yo, oh Platón, veo la mesa y el vaso; pero no la mesalidad ni la vaseidad”. A esto respondió Platón: “Dices bien; pues tienes ojos con que se ven el vaso y la mesa, pero no tienes mente con que se entiende la mesalidad y vaseidad” (Laercio 1999, §24)”.
    “..hablar de “humanidad” supone haberla incluido en un solo conjunto, lo que, como se sabe, ha sido numerosas veces cuestionado, como sucedió, en el mundo americano, con los indígenas, materia que resolvió -aunque entonces no siempre convenció- la iglesia católica con la bula Sublimis Deus de 1537 (Vaticano 1537). Que toda agrupación solo sea posible habiendo primero establecido el criterio de ella lo planteó Jorge Luis Borges en el cuento El idioma analítico de John Wilkins.”
    “Sucede, en cuanto a la diferencia antropológica, que el umbral de diferencia no está dado por las condiciones empíricas, sino por el contenido y fineza de la distinción epistemológica.”
    “Quizás haya otras especies animales que también se reconozcan como distintas de todas las demás y que tengan algún tipo de noción de ello. Tal vez, pero no corresponde aquí definir si las capacidades recién enunciadas son exclusivas del ser humano o si se extienden a las especies dotadas de sensibilidad. Esa vía ha sido ya suficientemente explorada por medio de una antigua y recurrente polémica sobre la capacidad de algunos animales de usar instrumentos, de identificar números, de memorizar información, de reconocer un pistilo en cuanto tal y otros comportamientos. Lo que es necesario enunciar es que humanos y animales son diferentes y que la noción de humano es fruto de una decisión epistemológica que lo distingue del animal y que solo entonces es posible la constatación empírica de ello; la diferencia es reconocible solo tras ser puesta. Tal distinción no podría tener por fundamento una característica de las cosas. Por eso mismo, sería una petición de principio buscar las diferencias cuando ya han sido establecidas en el concepto; los esfuerzos por buscar la diferencia específica analizando características morfológicas, de percepción, de ideación, de moralidad u otras solo confirman la decisión epistemológica previa de haber fijado una diferencia y constituyen una forma singular de tautología.”
    “Las distinciones epistemológicas son indispensables para los seres vivos que necesitan orientar su acción e interacción, más aun en aquellas especies que a lo largo de la evolución han hecho de la multiplicidad de sus acciones, pero también de su diferenciación individual, un instrumento para relacionarse por medio del mundo mental con sus congéneres y para sobrevivir. Esta precisión puede incluir la capacidad de observación y contemplación sin un fin utilitario inmediato, lo que para Bimbenet es una característica específica de la humanidad. Dichas distinciones son coherentes con un conjunto de relaciones sociales, incluyendo las relaciones políticas. Así sucede, no solo con las diferentes clasificaciones hechas entre humanos y animales, sino también dentro de los grupos humanos, pues eso permite, una vez establecida la distinción entre animales y humanos, distinguir subunidades al interior de estos o de aquellos, lo que facilita establecer alianzas y oposiciones con subgrupos dentro de ellos y matizar, en consecuencia, las relaciones con los congéneres. Es necesario alejarse tanto de los criterios metafísicos o seudo metafísicos de diferencia antropológica como de los empíricos y retomar la escuela de Rousseau y Lévi-Strauss. Los conceptos de animal y de humano son de comprensión variable y esta es definida por una decisión epistemológica, no por constatación de hechos; es en su definición y no en los individuos que llenan y dan extensión al concepto de humano donde debe buscarse la diferencia. Lévi-Strauss lo resume en términos simples: “La especie es el operador que permite pasar (e incluso obliga) de la unidad de una multiplicidad a la diversidad de la unidad” (Lévi-Strauss 1962, 180). Podemos, entonces, responder a la pregunta inicial: no pueden resolverse las diferencias antropológicas en relación con los animales únicamente por constatación y se requiere previamente una decisión epistemológica que pone lo que después el observador encontrará.”
    El 1% de los ricos del mundo acumula el 82% de la riqueza global. He aquí una cuestión epistemológica concreta.
    Luis Carlos Muñoz Sarmiento, en el suplemento de cultura de “El Espectador” (14/12/2017), refería:
    “Una situación que cada día se agudiza más, teniendo una humanidad cada vez más encadenada, para recordar a Rousseau, con grandes franjas de población cada vez más alienadas, con cientos de millones de personas privadas de alimento y sin las más elementales condiciones de higiene ni de salud, que tienen que abandonarse a morirse de miedo a causa de las constantes e injustificadas guerras e invasiones de países, así como de destrucción cósmica producida por contaminación ambiental, visual y auditiva; efecto invernadero; quemas de bosques; deforestación por la prensa, la ganadería y la agricultura; destrucción de los sistemas de agua en el “primer mundo”, Estados Unidos, Canadá, China, y falta del líquido en el ámbito global por causa de monopolios y transnacionales franceses y españoles (como las que hoy monopolizan uso y venta del agua en Chile, Argentina, Colombia y resto de América Latina) y de otras “compañías”: Coca-Cola, Pepsi y Nestlé; producción sin freno de CO2 a partir de combustibles fósiles, aerosoles, llantas para carros, motos, cuatri-motos; y, no por último, actitud perniciosa, nociva y perversa de los políticos e indiferencia, lógica pero no aceptable, de quienes los eligen sin tener posiciones razonables, sino como producto de la manipulación mediática a través de las encuestas o del engaño, por soborno: por compra de votos, de los elegidos hacia los electores. Como pasa en Colombia, México, Brasil, Argentina y, ahora, por fraude electoral, como a lo largo de la historia viene ocurriendo: o sea, no solo en Honduras (1).”
    “…Lo que simplemente puede ser una cuestión de gustos, de inclinaciones, de pareceres, al margen de toda conciencia ideológica: he ahí el mayor daño que ha recibido el mundo del neoliberalismo, de la llamada globalización. Del primero, que no es nuevo ni liberal; de la segunda, que es global solo para lo perjudicial.”
    “El primero, neoliberalismo, asociado al comienzo con apertura de mercados, promoción de exportaciones, atracción de inversiones, flujos de capital y, obvio, competitividad; luego, irá a impugnar y a reformar la institucionalidad en la mayoría de campos de los países periféricos; por último, llegarán personajes y políticos a instalarse en el poder para crear una artificial opinión pública, a la que el neoliberalismo se le presenta como la única alternativa y se le adiestra para asumir sus consecuencias: el costo del progreso, la modernización. Como resultado, a comienzos del siglo XXI, se da la homogenización de los mercados y, ya antes en el XX, la desaparición del Estado-Bienestar, la reducción del papel del Estado en lo socio-cultural y económico, lo que de paso ha hecho obsoleto el concepto Nación. La segunda, globalización, fenómeno económico en esencia, cuyos tres ejes son el afianzamiento del comercio, el creciente poder de las transnacionales, el vertiginoso movimiento de las corrientes financieras especulativas, y que ha traído como funesto resultado la interdependencia asimétrica (demostrable con los TLC), en la cual la sensibilidad y la vulnerabilidad de los Estados frente a las crisis en diversas partes del planeta son fundamentales. Tan grave estará la situación que, en las redes sociales, hay quien se atreve a opinar que los EE.UU, del Pato Donald Hitler Trump, están “renegociando sus tratados de libre comercio por las consecuencias nefastas que ha traído para su economía”, en algo que solo podría llamarse Queer Sense of Reality y, más allá, pésimo sentido del humor: si algo tan inteligente como eso cupiera aquí.”
    “En conclusión, hambre para casi todos sin que intervengan las progresiones, salvo la falta de voluntad política de los políticos y, claro, de Monsanto, el controlador del 80% de semillas en el mundo y el que más limita, por el hambre, los medios de subsistencia para la mayoría de la Humanidad (2). Monsanto, la transnacional (i)responsable del monopolio de las semillas en el mundo que, en 2016, fue absorbida por Bayer para matar dos pájaros de un solo tiro: antes, Monsanto hacía el negocio redondo con los alimentos genéticamente modificados (OGM) y enfermaba luego de cáncer a la gente; ahora, Bayer, enferma primero a la gente vendiéndole sus nocivos productos y después simplemente se sienta a esperar a los enfermos de cáncer, para venderles sus paliativos. Así, las 13 familias Illuminati, siguen celebrando su perversa decisión de reducir a la población, a la humanidad, en un 20% hasta el 2029: luego, las cosas seguirán iguales. Máxime si se tiene en cuenta lo que ha dicho Christine Lagarde, gerente del FMI, en torno al exceso de viejos que ahora según su torpe mirada resultan una carga onerosa para el Estado, como quien olvida que ellos le entregaron a dicho Estado la vida entera y la mayor parte de sus ingresos: o sea, es un dinero que ahora se les debe devolver en forma de seguridad social y no de lastimosa caridad. La burócrata francesa le ha dado pie a políticos y legisladores colombianos para que ahora digan que “el índice de longevidad alcanza los 80 años” y así pretender justificar un recorte a las prestaciones y un agregado a la edad de jubilación: como ella dice, “ante el riesgo de que la gente viva más de lo esperado”. ¿Es eso posible aquí en Colombia? Lagarde: “Los ancianos viven demasiado y es un riesgo para la economía global. Tenemos que hacer algo, y ya” (3).”
    “A menos que seamos capaces de evitarlo, a menos que, como decía Orwell en una entrevista sobre 1984, seamos capaces de aplicar la moraleja que de ahí deriva para los humanos: “Creo que aunque el libro es, después de todo, una parodia, algo como 1984 podría realmente suceder. Esa es la dirección en la que el mundo avanza hoy en día. En nuestro mundo no habrá emociones, excepto miedo, rabia, triunfo y auto humillación. El instinto sexual será erradicado. Vamos a abolir el orgasmo. No habrá lealtad, salvo la lealtad al Partido, pero siempre existirá la intoxicación de Poder. Siempre en cada momento, tendrá lugar la emoción de la victoria, la sensación de pisotear a un enemigo que está indefenso. Si quieres una imagen del futuro, imagina una bota aplastando un rostro humano para siempre. La moraleja que se desprende de esta peligrosa situación de pesadilla es simple. No dejar que esto ocurra. Eso depende de ti.” (4)”
    “Lo terrible es que la denuncia hecha por Orwell se ha agravado puesto que ahora no solo se ha instalado la bota de los militares y de la Policía en la cabeza de cualquier ciudadano, sino la soga de los (pésimos) dirigentes, de los jueces, en el cuello de los pueblos, con su sistema Lowfare o “la utilización del aparato judicial como arma para destruir a la política y a los líderes opositores”, que CFK le recordó a Dilma Rousseff en la visita de ésta a la Argentina (5), además de que ya no hay Partidos como tales sino una especie de diarrea ideológica que no solo apesta sino envilece todo lo poco que pudiera quedar de democracia real en el mundo. Porque de la otra, irreal, virtual, perfumada, la del poder económico real, hay mucha: basta mirar a las corporaciones, a los empresarios, a las mafias: las de política, drogas, deporte; las de cultura y educación, no se citan, por inexistentes: no las mafias, sino la cultura y la educación como tales.”
    NOTAS:
    (1) https://criterio.hn/2017/12/08/cronologia-del-fraude-electoral-honduras/
    (2) https://www.youtube.com/watch?v=GdF-LmF7D_o
    (3) http://alertas.eu/christine-lagarde-los-ancianos-viven-demasiado-y-es-un-riesgo-para-la-economia-global-hay-que-hacer-algo-ya/
    (4) https://www.youtube.com/watch?v=VtFvp967k6k
    (5) https://www.pagina12.com.ar/81704-una-visita-en-senal-de-apoyo
    Malthus, que en realidad de sus elucubraciones deviene este presente patético al que es sometida la población mundial, a través de los poderes en las sombras que administran el mundo, con los psicópatas instalados en las potencias mundiales y sus satélites y países lacayos, dijo:
    “Un hombre que nace en un mundo que ya ha sido apropiado, si no puede obtener alimentos de sus padres, a los cuales puede justamente demandarlos, y si la sociedad no necesita su trabajo, no tiene ningún derecho a la menor porción de alimento y, en realidad, no debe estar donde está. En el gran banquete de la Naturaleza, no hay cubierto vacante para él, Ella le ordena que se vaya”
    Darwin fue inspirado por el “ensayo sobre la población” de Malthus y, posiblemente explique, su teoría de la “selección natural”.
    No obstante, Darwin confesó: «Suponer que el ojo, con todas sus artimañas inimitables para ajustar el enfoque para diferentes distancias, para permitir diferentes cantidades de luz, y para la corrección de la aberración esférica y cromática, podría haberse formado por selección natural, parece, confieso abiertamente, absurdo en el más alto grado posible. (Charles Darwin: «On the Origin of Species by Means of Natural Selection, or the Preservation of Favoured Races in the Struggle for Life, 1859, pág.155.)

  2. Jorge dice

    El libro de Agatha Christie mencionado al principio es «Parker Pyne investiga» y contiene 12 historias cortas; la historia que se menciona es «La casa de Shiraz». El protagonista no es Hércules Poirot sino Parker Pyne, un experto en estadística que aplica conceptos de esta ciencia para resolver los misterios planteados.

  3. María Susana Casco dice

    Palabras necesarias, maravillosas, para una grandeza como la tuya, que no desconoce, antes bien, se planta en las dificultades para sostenerse en ellas, y por eso las escribe… Aunque muchas veces te escuchado admirada, desde ahora, te buscaré siempre….

  4. Angel Moggia dice

    De veraz no comparto lo tuyo, todavía me duelen los muertos de Plaza de Mayo con los bombardeos, con los fusilados en José Leon Suarez, con los fusilamientos de Valle y Cogorno, con cientos de desapariciones y torturas en los años 60 y 70 realizadas por los cobardes que se fueron muriendo sin que la justicia apareciera para castigarlos, me alegró el secuestro y muerte de Aramburu que nunca se aclaró porque y quién ordeno su muerte, lamento que no ejecutaran también a Isaac Rojas, yo lo pienso así, un abrazo

    1. Maldoror dice

      Justamente, con tal de no ser como ellos, Sr Moggia, es que no hay que caer en el ojo por ojo. Vea Cabo de Miedo, Sr Moggia. La más reciente, la de Scorsese: la victoria final no es del abogado, es de Max Cady (De Niro), porque ha llevado a su antagonista al terreno en el que las cosas se deciden según sus reglas (las de Cady). Es, al fin de cuentas, la mayor victoria de las Madres y las Abuelas de la Plaza el saber que algunos de los genocidas se han muerto o se morirán en prisión, otros lo han hecho o lo harán en libertad, pero todos ellos lo habrán hecho «de motu proprio», sin que sobre ellos haya caído el peso de la venganza. En ese sentido estamos aliviados: no somos como ellos.

  5. daniel r. sarmiento dice

    BUENAS SRTA, O SRA. GRACIANA: PODRÍA UD. DESASNARME DESDE LA CIENCIA QUE PROFESA, SI DESPARRAMANDO ODIO JURIDICO, MEDIANTE DENUNCIAS INCONSISTENTES, FALACES, ETC., UNA PERSONA SUPUESTAMENTE SANA Y CAPAZ DE ACUERDO AL CCCN, PUEDE ENFERMAR SU CEREBRO O ALGUN OTRO APARATO DE SU CUERPO HUMANO ???? FELICITACIONES Y GRACIAS.

  6. Lujan dice

    Graciana; sólo con el valor que da la honestidad intelectual puede plantearse un tema vital que bloquea toda solidaridad y nubla el pensamiento. Como siempre, un placer leerte. Abrazo

  7. Gladys Marcora dice

    Tus palabras son tan necesarias como la justicia. Mil gracias por expresar tan bellamente lo fatal del odio y la falta de racionalidad de los odiadores. Que nos una el amor y no el espanto, la solidaridad y no los intereses aviesos, la sed de justicia y no la venganza de los profetas del odio. Abrazo amoroso bella Graciana!

  8. Mam dice

    Gracias Graciana por tu sensibilidad y tu autoridad como académica

  9. Clara dice

    Magnífico, Graciana. Muchas gracias por este magnífico alegato contra el odio y la violencia.

    1. julio González Esteves dice

      Cuando leo a Graciana SI veo una inmensa luz al «final del tunel». Y no sólo por sus notas de los domingos en El cohete, sino por esperar ansioso los resultados de la defensa de sus defendidos. Es tal la calidad intelectual de sus columnas,que uno siente que sus defensas son además, guías de vida.
      Gracias bella mujer!

  10. Alfredo Bonaventura dice

    GRACIAS COMO SIEMPRE HERMOSA GRACIANA !!! TRATAR A LOS DEMAS COMO QUIERES SER TRATADO.

  11. CECILIA dice

    MUuuchas gracias Graciana !!!!

  12. CECILIA dice

    INCREIBLE el texto Graciana .. GRACIAS !!!!

  13. CECILIA dice

    Admiro su fortaleza y su convicción. Gracias por este texto ENORME.

  14. Esteban dice

    Usted no leyó El Conde de Montecristo ?. Por cierto, en esa obra el tema es la justicia a la que se llega por venganza. El mundo actual de Occidente y todo su cacareo sobre la libertad y la civilidad se construyeron en base a los T-34 rusos que terminaron con la pesadilla nazi un 9 de mayo de hace 74 años. No compañera, a Magnetto y Clarín no los va a derrotar con amor y justicia. San Martín reclamó entonces un Cromwell o un Robespierre que hiciese el trabajo. Evita con muy buen tino le compró ametralladoras al príncipe Bernardo de Holanda para armar milicias obreras. Tras su muerte, Perón le ordenó a la CGT devolverlas. Para 1968 ya se había arrepentido. Y si en 1970 esos vengadores no se hubieran cargado a Aramburu, los enemigos no le hubiesen temido y su retorno hubiese sido imposible.

  15. Jose Murray dice

    “LA PELEA POR LA JUSTICIA NO SOLO ES PRESENTAR UN ESCRITO O PARTICIPAR DE UNA CONVOCATORIA MASIVA PARA RECLAMARLA. ES TAMBIEN LA PELEA CONTRA NOSOTROS MISMOS. CONTRA NUESTRA NATURALEZA PASIONAL. PARA NO APRENDER A ODIAR.”
    Resalto este párrafo de tu excelente artículo. Es un peligro y un desafío constante no descender en la escala de la evolución con nuestro comportamiento; pero en momentos tan oscuros como los que vivimos es imprescindible estar más atentos que nunca.
    Y es importante, como lo señalas vos, empezar por analizar nuestras expresiones y actitudes personales. Actuar con odio, o con revanchismo, solo nos lleva a profundizar la dirección equivocada.
    Hay que seguir el camino de “la ley misteriosa que, desde el más humilde quimismo hasta las más altas síntesis del espíritu, se hace traducir, en términos de trabajo y de esfuerzo, (para lograr) cualquier progreso en la dirección de una mayor unidad.” En palabras de Teilhard de Chardin en “El Fenómeno Humano”.

  16. alejandro dice

    «Escribo porque en la intimidad de mi casa, de mi vida, incluso de mi dolor, a veces los límites me resultan difíciles. Y a veces hasta me revelo contra ellos. Cuando veo tanto preso sin sentencia.»

    Creo que aca «revelo» es con b larga,

    Hermoso tu texto Graciana. Me ayudas a ser mejor persona.

  17. JOE AUBERGINE dice

    Reivindico la venganza cuando no hay justicia.. me causa gracia que los romanoderechosos se hayan olvidado de la «vindicta pública» una institución frl fercho Romano que elevaba a condena popular la falta de justicia….. esta no convierte a los victimarios en víctimas sin en PROductos de sus conductas..

    1. Maldoror dice

      Si el progreso que reivindicamos nos lleva al Siglo II, si los derechos para todos nos llevan a una República con ciudadadnos, plebe y esclavos… Deje quieto, Roma es un lindo lugar para visitar. Pero ahora estamos en el Siglo XXI.

  18. Carlos Coviella dice

    A mi, como a muchos otros, estos no nos estafaron: nos ROBARON. Sabíamos perfectamente a lo que venían. Pero para los «estafados» era campaña del miedo. Sostengo que, así como la ignorancia de la Ley no puede ser usada como argumento para justificar su incumplimiento, el ser Globoludo tampoco puede serlo. Son tan culpables como el mismísimo Macri. Porque acá no es solo el dinero. Acá murió gente DE HAMBRE Y FRIO. Se suicido un jubilado porque no podía pagar los medicamentos. Se intento matar una jubilada frente a un tren porque no podía pagar la comida y no quería ser carga para sus hijos. Murieron docentes en Moreno porque el estado no les arreglaba el gas… y durante 6 meses no hubo clases en ninguna escuela de Moreno y a nadie le importó. No es solo falta de dinero, es la falta de dinero convertida en miseria de la gente, hambre y muerte. Gente que se muere, que se enferma, que pierde sus posibilidades de vivir dignamente. No es solo «que devuelvan la plata» Así que perdónenme, pero la justicia para mi esta vez es sinónimo de venganza.

  19. Ricardo Alberto Comeglio dice

    Graciana: No hay odio ni venganza en la legítima defensa y no podemos confundirnos ni confundir a los otros con esta posición servil ante los poderosos. No se trata de vengarse porque los odiamos, sólo se trata de utilizar nuestra legítima defensa ante su accionar contrario a nuestros derechos.
    De no hacerlo sólo seríamos esclavos.
    La rebelión interior que sentís debe ser canalizada para que no te haga daño y eso no sólo se logra desde un instrumento jurídico o una organización externa a las partes, sino que se logra con una acción concreta de legítima defensa que haga saber a quien te daña que estás dispuesto a disputarle la posición de poder.
    No necesitamos de la justicia ni del Poder Judicial para ello. Ese es un instrumento para sociedades ya complejizadas que tienen ciudadanos «útiles» que mantienen la organización de la comunidad.
    Estamos, gracias al gobierno de Macri, en un estadio de preconstitucionalidad, por lo que no somos una sociedad compleja con ciudadanos libres y útiles, sino que nos enfrentamos al mal, al rival que nos quiere sacar la vida, al que procura hacernos pasar una mala vida, al que nos quiere hacer «desaparecer», entonces no queda otra forma más que utilizar la LEGÍTIMA DEFENSA contra él.
    No es venganza, no es odio, no es violencia, simplemente es preservación de la especie. Somos lo que mencionaron los que vos mencionás, básicamente animales dotados de razón y eso implica que los instintos animales tengan un decurso razonable, pero que inevitablemente afloren.
    O ellos o nosotros. Así está la planteada la realidad y la legítima defensa se presenta como inevitable.
    ¿El Poder Judicial, la justicia? Eso es algo irrelevante para lo que hablamos.

    1. M.L. Decristofano dice

      Bien dicho Graciana! Felicitaciones por tu honestidad para mostrar tu trabajo en pos del No Odio. Casi una heroína.

    2. Aguatin dice

      Coincido total contigo Ricardo. Justicia no es venganza ciega. Se trata de legitima defensa. No de poner la otra mejilla

  20. lucy sartori dice

    Gracias Graciana…palabras de guia en estos momentos.

  21. ESTEBAN dice

    Es dificil pasar a otro texto, sin antes no decirte, GRACIAS!!!

  22. Myriam dice

    Ufff, qué difícil tarea! Impresicindible. Como hicieron y hacen las Madres y las Abuelas. Gracias

  23. Claudio dice

    Gracias por el hermoso artículo. Sólo quiero decir que el odio es parte de la vida y la cultura, y por reconocerlo debemos cuidarnos de la venganza. Sin venganza, los odios seguirán existiendo, pero acotados y con menos posibilidades de multiplicarse.

  24. Graciela dice

    Qué abogada, qué abogado habla de poesía y literatura en medio de un escrito argumentativo sobre el valor de la justicia, derribando los muros de la irracionalidad???? Graciana!!! (Y una amiga personal no tan famosa como la Dra Peñafort)
    Una hermosura, gracias!!!

  25. Elena dice

    Perfecto Graciana, si puede haber perfección en un alegato. Coincidí en la alegría que relatas cuando conocés a alguien que surge de un texto. el Dr. Sergio Torres fue mi profesor de Derecho Penal cuando él viajaba en tren y transitaba los pasillos tribunalicios de San Martín. Y coincido con el adjetivo de humanidad.
    Como siempre que leo tus artículos, me quedan glosados todos los disparadores para trabajarlos como persona inserta en una sociedad tan versátil.
    Gracias

  26. Adriana dice

    Hermoso, Graciana comparto cada idea, no es con la venganza como se encuentra la justicia. Es un paso chiquito que lleva de la impotencia al odio cuando a las sociedades les talan sus derechos, sus pequeños logros y se encuentran nuevamente huérfanas. Espero cada domingo tus columnas para identificarme muchas veces en nuestra adolescencia descubriendo los libros que nos abrían ese mundo chiquito nuestro. Te abrazo

  27. Miguel Toledo dice

    Hermoso.

  28. Eduardo P dice

    Sos increíble Graciana. Te quiero mucho.

  29. Pedro Baez dice

    Enorme Graciana, muchas gracias!. Extraordinario y necesario desarrollo de aquello que Jauretche sintetizó con su famosa frase » La multitud no odia, odian las minorías, porque conquistar derechos provoca alegría,mientras perder privilegios provoca rencor”.

  30. Viví Acosta dice

    Gracias Graciana!
    Cuando a veces la esperanza se desmorona y cree que el modo y la venganza son la salida, aparece tu texto lleno de dignidad.

  31. Aguatin dice

    Sra Peñafort: Me parece Ud sinonimiza odio y venganza ciega. No soy filosofo, filologo ni sicologo pero se me ocurre posible sentir odio y sin por ello no dejar de pedir justicia. vindicta publica, y no venganza ciega

  32. Cristina dice

    Gracias, Graciana, por hacernos reflexionar sobre el odio y todo lo malo q genera, tanto en el odiador como en el odiador. Tu nota nos llama a no caer en acciones y sentimientos que solo pueden empeorar nuestra pobre sociedad.

  33. Armando dice

    «Segunda nota al lector: algún día que no deba hablar de cuestiones judiciales, quisiera escribir sobre la maravillosa sensación de complicidad y hermandad que uno siente cuando un autor que estás leyendo cita a un autor que ya leíste. Y como otras veces, una cita lleva a buscar un libro y un autor y a descubrir un nuevo universo de ideas y conceptos maravilloso, que no sabias que existía tres páginas atrás. Pero no será hoy, porque…judiciales.» Comparto esta adicción, lo que me ha convertido en un acumulador de libros por «citas a ciegas». Gracias por tu manera de expresar lo que tantos sentimos, gracias por explicarnos este mundo tan extraño y al mismo timpo tan «simple», lo que requiere de explicaiones complejas. Abrazo

  34. Carlitos López dice

    Graciana: en vuelo sin escalas, tu nota me recordó un cuentito corto de Aída Bortnik, en Revista Humor de octubre/82. Parafraseando, si dejaras que te gané el odio, si tomases venganza … «Dónde estaría la diferencia?»

  35. Carlos Pérez Rasetti dice

    Muy buen texto

  36. Elida de Bianchetti dice

    Graciana querida, adhiero a cada una de tus palabras. Debemos no odiar. La sed de venganza jamas es apagada, deja siempre aun mas sed, sabor salino en la boca. Te abrazo.

    1. Hector dice

      El odio primero afecta al odiador, sino preguntale al dr glok.

    2. Elena dice

      Te felicito Graciana. Hermosa reflexión. Me parece que Darwin también sumó (quizá sin proponérselo) su triste aporte, con su visión competitiva de la evolución humana, para que el hombre desarrolle el odio hacia otros seres, de su especie ou otra. Es un temazo que me alegra que alguien tenga el valor de abordar, abrazo

Dejá tu comentario

Su dirección de correo electrónico no será publicada.