EL DILEMA DE LOS BOINAS BLANCAS

Cavilaciones de una especie en riesgo de extinción

 

Un ex gobernador de la Provincia de Buenos Aires, boina blanca él, advertía con lucidez a principios de la década del ’90 acerca del círculo vicioso empobrecedor y la creciente dependencia que suponían las propuestas de intentar salvar la crisis con más endeudamiento, sin resolver con eficacia las cuestiones de la producción y el empleo. Este político “de armas tomar” vaticinaba que el negocio de los prestamistas externos –ofrecer crecientes sumas a tasas cada vez más usurarias— llevaría al país a una situación de difícil retorno. Proponía un programa alternativo al del establishment, aunque algo grandilocuente en su formulación como era y es todavía usual en su colectividad política. Entre otras medidas, sugería:

  • “desterrar el lujo” y los consumos suntuarios de las familias de altos ingresos;
  • prohibir la importación prescindible y reducir los impuestos que gravan la producción;
  • eliminar buena parte del cuerpo diplomático;
  • suprimir la escuadra naval y “dos terceras partes del ejército”, “incomprensibles en un país que vive en paz con todo el mundo”;
  • y obligar a los empleados públicos y a los militares “a inclinarse sobre la tierra para ganar el pan con el sudor de su frente, cumpliendo la sentencia bíblica”.

Este dirigente veía un sombrío futuro en caso de no rectificarse el rumbo. “Cada cinco años –profetizaba— tendrán una crisis” y la vulnerabilidad “irá creciendo en proporción geométrica, hasta que llegue el día en que los usureros del otro lado del mar sean dueños de todo”.

“Cuando no tengan más bienes que entregar en pago” –imaginaba— cederán su recaudación impositiva, luego su administración tributaria… y concluirán por ver flotar sobre sus ciudades… la bandera del imperio que protege la libertad (de su metrópoli) pero que ha esclavizado al mundo (con su moneda), una cadena más fuerte y segura que el grillo de acero más pesado que haya usado jamás ningún tirano”.

¿Adivinó ya el apellido de este profeta laico? No se trata de Oscar Alende (ex Gobernador de la Provincia de Buenos Aires), y menos del Titán Armendáriz (también gobernador de la misma provincia, durante la presidencia de Raúl Alfonsín), sino de Carlos D´Amico, otro ex mandatario bonaerense que fue protagonista de la Revolución del ’90 (1890). Este movimiento popular armado fracasó en su intento de derrocar al “régimen falaz y descreído” instaurado por Julio A. Roca y administrado entonces por el cordobés Juárez Celman (artífice de la más grande crisis económica y social de la historia argentina, de ese mismo año), aunque galvanizó el nacimiento de la Unión Cívica y terminó por llevar a Hipólito Irigoyen al gobierno en 1916.

Más de un siglo más tarde de las propuestas de D´Amico, el también “boina blanca” Chupete De la Rúa y sus acólitos impulsaron desde el gobierno nacional (1999-2001) una audaz “actualización doctrinaria” en la UCR. La acometió desde la jefatura de la “inteligencia” del Estado (la  SIDE) su mano derecha Fernando de Santibáñez, con el valioso auxilio del gurú Miguel Angel Broda y del estratega Jorge Castro, dos intelectuales admiradores —como él— de la dupla Roca-Juárez Celman, de Menem y del rigor americano.

¿Lograrían esos “modernizadores” que la “Alianza” se doble pero no se rompa ? ¿ Podrían resolver el grave problema de “la gente que sobra en el interior del país”? ¿Se lograría el ideal de que sólo lleguen a la función pública ciudadanos con fortuna personal? Estos dilemas de los boinas blancas no alcanzaron a resolverse entonces: el país fue llevado por esta “Primera Alianza” a una crisis sin precedentes (2001-2001) y no resultó de ella un claro ganador inmediato de la histórica pulseada que mantienen los herederos de Alem con los de Juárez Celman.

El precedente de Chupete señaló, sin embargo, el camino a los herederos de Juárez Celman, hacia una “Segunda Alianza”, la que hoy gobierna. Los boinas blancas han reemprendido, con Cambiemos y Mauricio Macri, la tarea interrumpida por 12 años de ascendente nacional-populismo (2003-2015) y –según todos los indicios disponibles— se disponen a propinarle a la Nación y sus habitantes más desfavorecidos un resultado similar al de 2001-2002.

Los protagonistas destacados de ambos períodos históricos (1999-2001 y 2015-2018) se repiten. Sólo a modo de ejemplo y no necesariamente en orden de importancia: Ricardo López Murphy (entonces Ministro de Economía, ahora guardián histórico de la ortodoxia fiscalista); Federico Sturzenegger (entonces mano derecha de Domingo Cavallo en el Ministerio de Economía, ahora ex Presidente del Banco Central); Patricia Bullrich (entonces Ministra de Trabajo, ahora Ministra de Seguridad); Hernán Lombardi (entonces Ministro de Cultura, Turismo y Deportes —e informal organizador de la defensa militar de la Residencia Presidencial de Olivos a fines de diciembre de 2001— y ahora titular del Sistema Federal de Medios y Contenidos Públicos; y Juan José Llach (entonces Ministro de Educación, ahora asesor todo terreno del gobierno nacional).

 

 

Las citas de Carlos D´Amico son de su libro “Buenos Aires, sus hombres, su política (1860-1890)”, Editorial Americana, 1970, y fueron tomadas de la obra de Antonio E. Brailovsky “Historia de las crisis argentinas (1880-1982), un sacrificio inútil”, Editorial de Belgrano, 1982.       

 

Dejá tu comentario

Su dirección de correo electrónico no será publicada.