Las Malvinas de la democracia

Las relaciones sociales siguen mostrando dónde están los consensos

 

Jorge di Lello es un fiscal disonante en Comodoro Py. Peronista. Lo dice. Militó en las organizaciones revolucionarias, estuvo preso en 1970 y es una figura incómoda para el gobierno. Es fiscal electoral, y así como investigó y procesó a Amado Boudou fue uno de los primeros en investigar a Mauricio Macri ya Presidente por el pase de McAir Jet a Avianca en 2016. La corporación judicial no lo quiere. Y tiene sumarios de dos fiscales que no trabajan de fiscales, Germán Moldes y Raúl Pleé. En los últimos años hizo, además, un estudio de defensa nacional para el que entrevistó a militares retirados y ministros de defensa de la democracia, todos, dice, menos Oscar Aguad. En esa búsqueda conoció a dos pilotos de la Fuerza Aérea que operaron en Malvinas en dictadura: Luis Cervera y Héctor Sánchez. El 11 de julio los llevó al Colegio Nacional de Buenos Aires. Su antigua escuela. Los sentó en una mesa donde fueron los únicos oradores sin marco ni contexto para la conmemoración del Día de la Independencia. Di Lello estaba seguro de que iban a resultar algo así como una pieza de museo para los y las estudiantes. Para él era una apuesta, pelearle al neoliberalismo la soberanía de Malvinas con la recuperación de dos símbolos que hundieron un barco inglés y acentuaban la épica de Malvinas. Pero la apuesta estuvo repleta de fallidos.

«Yo organicé todo esto esto», dice Di Lello. «Me quiero hacer cargo y, sí, me fue para el orto».

Malvinas aún es tema de memorias en disputa que se activan desde el presente. Pero afortunadamente existe una herramienta para saber qué se puede decir y qué no decir en las escuelas. La Ley Nacional de Educación de 2006 estableció en su artículo 92 la enseñanza del tema Malvinas desde sus tres dimensiones: conocer los argumentos para sostener el reclamo de soberanía; desarrollar una perspectiva regional latinoamericana y, acá está lo importante ahora, analizar el tema desde una perspectiva democrática aportando a la construcción de la memoria colectiva. Eso implica pensar Malvinas y la guerra en su contexto, es decir la dictadura. Una extensión de los campos de exterminio del continente con militares que saltaron de los centros clandestinos a las islas y torturaron y hambrearon a jóvenes conscriptos y soldados con métodos usados contra los disidentes políticos. Ese es el contexto que estuvo ausente en una conmemoración en la que ni una sola vez se nombró la palabra dictadura.

 

Cuando una pieza de museo todavía habla

En la mesa del Aula Magna del día 11 estuvieron las máximas autoridades de la escuela, la rectora Valeria Bergman y el vicerrector de la tarde Juan Seguí, docentes y el fiscal Jorge di Lello. Ante los y las estudiantes de cuarto y quinto año, los pilotos presentaron un video de 20 minutos sobre estrategia de guerra, distinto tipo de aviones, historias de ex combatientes, especialmente de la Fuerza Aérea, imágenes bíblicas y música épica. Cuando los oradores abrieron espacio a preguntas, dos estudiantes levantaron la voz para tratar de entender lo que parecía obvio pero el contexto no terminaba de dejar claro.

¿Qué pensaban esos pilotos de los pibes que la dictadura mandó a la guerra sin preparación y sin armas del tipo de las que tenían sus enemigos? ¿Qué pensaban de los treinta mil compañeros detenidos desaparecidos? Y finalmente, haber matado personas, ¿les dejó traumas? Los pilotos dijeron que sólo iban a hablar sobre lo que conocían, es decir la Fuerza Aérea. Que ahí no había habido conscriptos. Obviaron respuestas más amplias. Y ante la última pregunta dijeron que ellos no veían personas sino objetivos.

Al lado seguían sentadas todas las autoridades sin hablar. Sin marco ni encuadre. Nada de nada para entender que lo que, días más tarde, plantearon como «pluralismo de voces». O algo que pudiera enmarcar que eso podría ser la exploración sobre piezas de museo. Dos personas finalmente vestidas con lo único que les queda, un uniforme viejo lleno de credenciales que ni siquiera cuentan como credenciales, dos stand-up. Finalmente tomó la palabra un padre. Y ya no preguntó a los pilotos, preguntó directo a las autoridades: por qué razón los jóvenes estaban siendo sometidos a una charla de estrategia militar, preguntó. Y dijo que no entendía por qué, además, eso no se suspendía. El vicerrector tomó la palabra. Y ahí sí, dijo que se suspendía el acto. Nada más.

 

Luis Cervera y Héctor Sánchez.

 

Parte de la reacción dentro del Buenos Aires es conocida. El Centro de Estudiantes reunió a las asambleas para evaluar lo que ocurrió y elaborar un comunicado de repudio en el que pidieron que la rectora explique cuál era el criterio pedagógico que enmarcó supuestamente aquella charla. La agrupación Oktubre hizo lo mismo. Se pronunció dos veces la Asociación Gremial Docente (AGD) del CNBA de la UBA en la CONADU histórica. Y la comisión interna de UTE. Todos, en distintas formas, repudiaron el acto, UTE recordó el artículo 92 de la Ley de Educación y exige un acto de reparación. Los comunicados tuvieron como centro, sobre todo, la crítica a la conducción de la escuela, tanto ese día como en los que siguieron.

El martes 16 de julio, rectora y equipo de conducción publicaron un comunicado «ante los trascendidos referidos al desarrollo del acto por el 203° aniversario de la Independencia Nacional» en el que «ratificamos expresamente el firme compromiso institucional con el sistema democrático, con la vigencia plena de la Constitución Nacional y de los tratados internacionales de derechos humanos incorporados a partir de la reforma Constitucional de 1994, así como la vocación por la defensa de los valores de la Memoria, la Verdad y la Justicia como ejes de la construcción de ciudadanía en nuestra Patria». Sin embargo, también dijeron que el desarrollo de las actividades curriculares y extracurriculares se realizan en el contexto del más absoluto pluralismo de ideas. Y que «las opiniones vertidas por personas individuales no reflejan la posición institucional del Colegio ni de su conducción», una postura que no asumen ni siquiera los editores de un diario.

¿Pero es así? ¿Vale el pluralismo de ideas, cuando lo que está en juego son consensos de construcción democrática? Algo de esto preguntó el comunicado de los docentes: ¿por qué, si las autoridades manifiestan compromiso con la defensa de los valores de la Memoria, la Verdad y la Justicia, dieron fin al acto cuando surgieron críticas a la postura claramente negacionista del terrorismo de Estado por parte de los expositores? ¿Por qué opinan que quien rebatió dicha postura “obstaculizó” la actividad colegial? ¿Con quién y por qué se solidarizan? UTE alega con absoluta claridad que «no hay lugar en este colegio para negar o querer omitir la brutalidad de la última dictadura, 108 estudiantes desaparecidxs son Memoria y Presente permanente de nuestra institución».

Afuera de la escuela, la conmemoración activó las memorias que lógicamente iba a activar: los desatados. Un día después de la presentación en el CNBA, los dos pilotos comenzaron a hablar. Todo lo que no habían dicho en el Aula Magna, lo dijeron en Facebook. De la primera pregunta dijeron que los jóvenes les «enrostraron el número de los 30.000» detenidos desparecidos. Y sobre la charla, que otra vez fueron «emboscados o embaucados”. Y para que no queden dudas sobre la herencia de la doctrina francesa, uno de ellos agregó: «Nuevamente me siento derrotado por el ‘enemigo interno’ que continúa enfermando la mente de nuestra juventud».

La publicación es una propaladora de voces montada a una cadena de producción de discursos no-democráticos. El foro se llama Malvinas La Verdadera Historia, atribuido por viejos conscriptos a Jorge Taranto. Taranto fue subteniente del Ejército en Malvinas acusado de cinco casos de tortura y por la muerte de hambre del soldado Remigio Fernández. En 2015, consiguió un fallo de la Corte que lo separó de la causa que intenta avanzar desde 2007 en Río Grande. Cuando la Corte lo apartó, la revista digital Crimen y Razón del periodista Rafael Saralegui ilustró una nota con una foto del entonces presidente de la Corte, Ricardo Lorenzetti y Daniel Hadad. El artículo afirmaba que el fallo benefició a “un viejo amigo del empresario de medios”, es decir, Jorge Taranto.

 

Hadad y Lorenzetti, entre ambos Jorge Asís.

 

Durante estos días el diario Infobae de Hadad fue una de las usinas que utilizaron las declaraciones de los pilotos para impugnar la postura de los estudiantes como suelen hacerlo, en clave de escarnio y escrache.

 

16 de julio

 

Tras la nota, el portal tomó el comunicado del Rectorado. Lo publicó pero con un título que le dio sentido totalmente contrario al reclamado por estudiantes y padres.

 

17 de julio

 

Los pilotos pasaron por TN. Y el espacio de Facebook se agrandó. El jueves a la noche, comenzó a postear como hacen los servicios, fotos personales de la presidenta del centro de estudiantes en el modo en el que las ultraderechas expresan su furia por las disidencias. Ese mismo jueves a la noche, la casilla de correo del vicerrectorado del colegio se llenó con un texto en tono patriotero: destinado también al ministro de Educación, Alejandro Finocchiaro. Ahora los «veteranos de guerra» son los que están pidiendo: acto de desagravio a la escuela para terminar la charla, una declaración de las autoridades y otra de Finocchiaro. Y a la comunidad educativa un reconocimiento a los «héroes».

 

El correo que inundó la casilla de la vicerrectoría.

 

Marina Franco es historiadora, y analiza no sólo la conmemoración sino los efectos. «Al ver lo que fue ocurriendo, es importante entender desde el comienzo que todo esto sucede en un momento que permite que estas personas tomen la palabra en estos términos. Pero al mismo tiempo las reacciones muestran que si bien hay espacios para que aparezcan estas voces, sigue habiendo consensos sociales muy fuertes de lo que es admisible y no admisible para pensar la dictadura, el terrorismo de Estado y las islas Malvinas, como parte de eso. Me parece importante hablar de tensión porque el macrismo abrió espacios para decir cosas que antes no parecían ser factibles decir en el espacio público, pero sin embargo cuando esas cosas afloran –porque hay permisos para decirlas— las relaciones sociales siguen mostrando dónde están los consensos mayoritarios sobre derechos humanos».

Existe una línea para pensar todo esto, y es el comienzo con el 2×1. Hubo espacio para que apareciera una medida de ese tipo, pero la reacción social terminó vetándola, dice Marina Franco como para ubicar el debate en el largo plazo de discusiones y consensos sociales. Pero además para pensar esta conmemoración fuera del radio de una escuela de elite. Porque cada una de las voces que criticaron eso que sucedió el día 11 está reflejando un espacio social en relación con lo que es admisible, y no una excepcionalidad de una escuela por más politizada que estén estos jóvenes.

 

 

 

 

--------------------------------

Para suscribirte con $ 250/mes al Cohete hace click aquí

Para suscribirte con $ 500/mes al Cohete hace click aquí

Para suscribirte con $ 1000/mes al Cohete hace click aquí

1 comentario
  1. Susana dice

    Como docente de primaria,ya jubilada.Considero que los exponentes deben haber explicado a las autoridades previamente,cuando fueron a solicitar el permiso para la charla, cuales temas se tocarían.Entiendo que las autoridades del Colegio debieron decirle a ese señor ( padre o profesor) que hizo la interrupción, que solo se iba a hablar de la guerra de Malvinas.Los dos expositores, ( que si llevaron un uniforme gastado , para mi es heroico IGUAL!! Y SI LLEVARON PUESTAS CONDECORACIONES DE GUERRA ES MAS HEROICO AUN) también podían haber dicho: » Disculpen pero sobre ese tema nosotros no hablaremos, los profesores en sus aulas están más preparados pedagógicamente para hacerlo,para dirigirlo,pueden hacerlo luego que nos vayamos».Incluso los directivos también podían haberlo dicho así.Porque como docente puedo asegurarle que no es fácil, establecer un debate entre jovenes de secundaria ( 300 ?) Sobre un tema político…por lo tanto…si Ud organizo esta charla, lo felicito por hacerlo, porque la historia no se puede negar, los muertos de Malvinas están, muchos se suicidaron luego, y sabemos todos que eran jóvenes de 18 años que fueron enviados por la maldita Dictadura Militar de esa época.Pero no eran estos veteranos los que debían decirlo ni hacerlo….Un profesor podria haber abierto la charla y usar esta misma CHARLA, como UNA MOTIVACION PARA UN FUTURO DEBATE.Pero no iban a ser los veteranos quienes fuesen tirados a la arena , como un circo romano, para que los 300 o 500 jóvenes los atosigaran / atacaran con millones de preguntas y respuestas y reclamaciones……. es que ellos no son culpables.!!Los VETERANOS FUERON VICTIMAS TAMBIEN DE LA DECISION DICTATORIAL!! y acaso …podian negarse…Por Dios!!.La Dictadura fue feroz!!! Y mandó a la guerra a 9 millones de soldados , los cuales en su mayoría eran conscriptos, Y TAMBIEN FUERON VICTIMAS!!!O UD CREE QUE ELLOS LO PASARON BIEN!? .Amo a mi Patria, condeno la Dictadura y sus atrocidades PERO TAMBIEN RESPETO Y EXIJO QUE SE RESPETE A LOS VETERANOS DE MALVINAS QUE FUERON ENVIADOS A UNA GUERRA NO PEDIDA.
    Para la tarea pedagógica??? Están los Directivos y Prfesores que SE PERDIERON LA OPORTUNIDAD EFECTIVA DE UN HERMOSO DEBATE POSTERIOR SOBRE LA TRISTE HISTORIA ARGENTINA ,DE LOS ULTIMOS AÑOS.

Dejá tu comentario

Su dirección de correo electrónico no será publicada.