Lxs otrxs son peores

Indicadores que exigen ser críticos y propuestas regresivas que no cesan

 

En la post-pandemia somos testigos de cómo los augurios de un “mundo mejor”, que se creía asegurado en los tiempos del flagelo del Covid, se derrumban sin cesar. La concentración de la riqueza en un puñado de grupos económicos es la contracara de la creciente desigualdad social.

La clase trabajadora argentina ha tenido históricamente un gran protagonismo, acompasado con la conquista de derechos y el ascenso social que promovió el peronismo. El trabajo registrado es equivalente al trabajo con derechos que norma el artículo 14 bis de la Constitución Nacional; es aquel que encuadra a todas las relaciones laborales que tienen acceso a derechos laborales y a las prestaciones del sistema de seguridad social, como son el goce de una obra social, la cobertura por accidentes y enfermedades de trabajo, el salario mínimo garantizado, las vacaciones y descansos pagos, las asignaciones por cargas de familia y nacimiento de hijos, entre otras.

Las últimas estadísticas oficiales indican que el número de trabajadoras y trabajadores con empleo asalariado registrado del sector privado alcanzó un nuevo récord en abril de 2023. La fase expansiva del empleo formal se extiende desde hace 33 meses de forma consecutiva, habiéndose incorporado 550.000 personas a puestos de trabajo asalariados formales. Solo en abril, 17.000 personas se incorporaron al empleo asalariado formal privado. Este proceso de crecimiento sostenido del empleo se refleja a nivel sectorial. La construcción es uno de los sectores que alcanzan niveles máximos de empleo asalariado formal privado para ese mes –aunque es una de las actividades económicas con mayor informalidad laboral–, mientras que los sectores de explotación de minas y canteras, comercio, hoteles y restaurantes, actividades empresariales, inmobiliarias y de alquiler, enseñanza y salud alcanzaron nuevamente los mayores niveles de empleo de la serie histórica.

El actual es el período de crecimiento más prolongado de, al menos, los últimos 14 años. (La única fase que se aproxima a la actual es la que se extendió durante 28 meses entre septiembre de 2009 y diciembre de 2011.) El número de trabajadoras y trabajadores con empleo asalariado registrado del sector privado en abril de 2023 es el más elevado desde el año 2009, cuando se inicia la serie estadística.

A pesar de la mayor actividad económica, combinada con factores como el creciente índice de precios al consumidor y la especulación de los grupos empresarios formadores de precios, se obtiene como resultado una merma en el poder adquisitivo de los salarios. La remuneración nominal bruta promedio fue, en abril de 2023, de 284.167 pesos, y creció un 105,5% con relación al mismo mes del año anterior. El aumento interanual de los precios entre abril de 2022 y abril de 2023 fue de 108,8%, con lo cual la remuneración promedio cayó en términos reales un 1,6% durante ese período. En conclusión, la pérdida del poder adquisitivo del salario ha superado el 20% durante los últimos seis años.

Los paliativos a este drama son variados: paritarias cortas, cláusula gatillo, sumas fijas. Creo, con la mayor sensatez, que no pueden seguirse postergando soluciones y que debe establecerse una suma fija obligatoria para todo el universo de trabajadores/as de la actividad pública y privada, que recomponga la capacidad de compra de los salarios.

No ignoramos que al tiempo que se recupera el empleo registrado, se observa un fenómeno paralelo –no nuevo– que es el de la informalidad laboral y el empleo no registrado, con una tasa de empleo no registrado cercana al 38%. Asimismo, las estadísticas registran el aumento de otras categorías como el “trabajo independiente”, que incluye al monotributo y monotributo social, que creció en un 8,7% desde abril de 2022 hasta abril de 2023.

De las estadísticas de la Secretaría de Desarrollo Productivo surge que los sectores que mayor nivel de empleo no registrado tienen son el trabajo en casas particulares (75%), la construcción (67,8%), y agricultura y ganadería (55%). Asimismo, son los que tienen salarios más bajos.

El informe Coyuntura Laboral en América Latina y el Caribe. Hacia la creación de mejor empleo en la post-pandemia, elaborado por la OIT y la CEPAL, posiciona a la Argentina como el país de la región con mayor alza en la tasa de informalidad laboral, con un porcentual del 4,1 de variación entre los años 2021 y 2022. Para el resto de la región, la informalidad se redujo en 8 de los 11 países de los que se dispone de información, destacándose la reducción en Colombia (2%) y Costa Rica (1,7%).

La informalidad laboral implica ausencia de derechos laborales y de la seguridad social. Ello no puede ser un escenario deseado por un gobierno peronista, en un país como el nuestro, con una robusta trayectoria en materia de progresividad de los derechos, y en particular de los derechos sociales, que algunas ofertas electorales intentan restringir.

La ya instalada pérdida en el poder adquisitivo de los salarios afecta en mayor medida a las y los trabajadores informales. Según datos del INDEC, sus ingresos cayeron un 9,5% en 2022.

Pretendemos la intensificación de políticas laborales que promuevan la creación de empleo de calidad, mayores niveles de formalidad e inclusión en el empleo.

En escasos días tendrán lugar las PASO. En mis últimas columnas en este portal, tituladas La contra-revolución patronal, Ganemos, La reforma laboral que queremos y La otra propiedad privada, desarrollé las propuestas de ciertos candidatxs a la presidencia que pretenden recortar derechos laborales, como Rodríguez Larreta y Bullrich, que se basan en falacias y tienen por objeto el disciplinamiento de la clase trabajadora y de las asociaciones sindicales y sus dirigentes. Asimismo, planteé la necesidad de que se hagan efectivos nuevos derechos como la reducción de la jornada laboral y la participación de lxs trabajadorxs en las ganancias de las empresas.

En la actualidad existen distintos proyectos de ley de la oposición que poseen estado parlamentario y que vulneran derechos laborales. Proponen la implementación de un fondo de cese laboral en contradicción con la garantía constitucional de protección contra el despido arbitrario; la eliminación del sistema de multas por trabajo no registrado; la penalización del ejercicio de medidas de acción directa por parte de los sindicatos y sus dirigentes; la limitación de los mandatos de los dirigentes sindicales; la fijación de topes a los aportes y contribuciones a las asociaciones sindicales, entre otros puntos.

Las propuestas regresivas no cesan. El entonces ministro de Producción y Trabajo de Mauricio Macri considera ahora que hay que suspender la ultraactividad de los convenios colectivos de trabajo, lo cual supondría hacer caer todos los derechos laborales regulados convencionalmente y de manera específica para cada actividad.

El análisis de la actualidad social nos impone ser críticos, pero optimistas y positivos respecto del futuro. Para decirlo con claridad, lxs otrxs son peores.

 

 

 

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