UN PIÑÓN PARA MASSERA

Reclamo para que la Universidad del Salvador le retire el profesorado honorario otorgado en 1977

 

A partir de una iniciativa del Espacio Interreligioso Patrick Rice, el 24 de marzo pasado el rector de la Universidad del Salvador (USAL), Carlos Ignacio Salvadores de Arzuaga, recibió una carta que contaba con la adhesión de personalidades destacadas del campo de los derechos humanos y organizaciones de la sociedad civil. Se le informaba que: «El viernes 25 de noviembre de 1977 el entonces almirante Emilio Eduardo Massera, jefe de la Armada y miembro de la primera junta militar de la dictadura impuesta en marzo de 1976, recibió, por parte de la Universidad que usted preside, un ‘profesorado honoris causa’. […] Le solicitamos, en su carácter de Rector, que en forma póstuma la Universidad del Salvador retire la distinción académica otorgada a uno de los principales responsables del genocidio perpetrado en nuestro país, que no buscó otro objetivo que instaurar un régimen social, político y económico de dominación y sometimiento, al servicio de una minoría, que aún hoy condiciona la libertad y la autonomía de nuestra Patria».

Debido a que la primer respuesta del rector de la USAL hizo referencia a la falta de “antecedentes” de tal distinción, el 30 de marzo se le envió una segunda misiva, en la que se le adjuntaron fotos, artículos periodísticos de la época, trabajos de investigación, testimonios, como así también links, que prueban el hecho acontecido en esa casa de estudios.

Todo esto abrió una instancia de diálogo que se concretó virtualmente el 30 de julio pasado, cuando en modo virtual sostuvieron una breve reunión el Rector de la USAL y algunos de los responsables de la iniciativa. A pesar de la insistencia del doctor Salvadores de Arzuaga en la falta de “antecedentes”, igualmente se mostró dispuesto a darle continuidad al diálogo abriéndose a las iniciativas que se le formulen en línea con el pedido planteado el 24 de marzo. Para ello, se está a la espera de una nueva reunión.

Mientras tanto, veinticuatro obispos de la Iglesia católica argentina han sido informados de la iniciativa y de las gestiones llevadas a cabo hasta hoy. También se ha informado al Directorio del Espacio de Memoria y Derechos Humanos, en la ex Esma.

Un pasaje significativo de la primera carta afirmaba: «A quienes pudieran pensar que los efectos de una decisión institucional de este tipo ya no tiene repercusión sobre el presente, habrá que recordarles que así como los crímenes de lesa humanidad son imprescriptibles, el compromiso por la Memoria, la Verdad y la Justicia no cesa nunca, constituyendo el mejor legado que las generaciones que hemos sido víctimas y testigos de tanta atrocidad podemos hacerle a las generaciones actuales y venideras, y haciendo presentes, una vez más y ahora y siempre, a los 30.000 desaparecidos».

Con motivo del Día Internacional del Detenido-Desaparecido, ante la continuidad de los juicios por los crímenes de lesa humanidad, y frente a nuevas formas de un persistente negacionismo, vale recordar las palabras de Vera Jarach, Madre de Plaza de Mayo Línea Fundadora: “Nunca más el silencio”.

 

 

 

(Quien quiera ampliar la información sobre esta iniciativa y/o adherir a la misma puede contactarse con el Espacio Interreligioso Patrick Rice: [email protected])

 

 

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