D’Alessio dubitable

Causa Traficante. Episodio 9. D´Alessio agita su celular. Busca a su abogado. Tiene un mensaje.

 

El tema central de la jornada número 11 de las audiencias del juicio es el de los peritajes. La defensa de D’Alessio llama a testimoniar al perito Rubén Martín. Martín se presenta como perito en documentología, balística, calígrafo y como perito en causas. Es un hombre robusto, de barba; su hablar es pausado, seguro y algo displicente. Un breve repaso por el buscador de imágenes de Google devuelve una andanada de apariciones televisivas y capturas de pantallas de sus apariciones en TV: Martín con trajes estridentes y corbatas de colores; Martín opinando en diversos programas; Martín oficiando de experto en todas las causas televisivas, desde el caso Chocobar, Santiago Maldonado y, sobre todo, el caso Nisman.

“Fui el perito de parte (de D’Alessio) en el expediente. Presenté una impugnación”, dice Martín, y explica los motivos: “El indubitable no cumplía los protocolos”. El indubitable es la fuente que no presenta dudas de su origen (la voz del imputado) y se usa para saber si el dubitable (el audio de un mensaje de WhatsApp, en este caso) pertenece a la misma persona. Lo ocurrido es que, para probar que la voz de los audios de WhatsApp pertenecía a D’Alessio, se utilizó el audio de una de sus apariciones públicas en televisión. “Al usted utilizar un material que está en la red (en YouTube), que bien puede estar adulterado… no es lo que exige el protocolo. Hay una falsedad estructural”.

Luego le llega el turno al software utilizado para hacer el peritaje: “Se trataba de un software de origen ruso”. El gentilicio queda flotando en el aire. Si es necesario instalar la sensación de adulteración, que mejor que asistir a la nacionalidad rusa. (Otra breve escapada a Wikipedia arroja que Speech Technology Center «es una empresa rusa de tecnología de reconocimiento de voz, que surgió de los programas de la KGB». Por supuesto que la información de Wikipedia también es un dubitable).

“Dicho en otras palabras, si usted me pregunta qué me parece el software: me parece una barbaridad (de bueno), pero en el informe pericial no está la certificación con un holograma (…) respaldado por el FBI o por el Estado nacional”, se ve obligado a completar el perito.

 

Martin, perito estrella

 

Lentamente, el testimonio se asemeja a una presentación televisiva. Cuando lo invitan a analizar las imágenes de WhatsApp, el fiscal Luciani pide la palabra: “Pedirle a un perito que vino a declarar por una circunstancia diferente (que intente) hacer un peritaje es improcedente, sobre todo porque ya han tenido oportunidad de pedir pruebas”. Mientras el fiscal Luciani expone su posición, en su pequeño cuadradito virtual, el doctor Finn, defensor de Marcelo D’Alessio, sonríe.

—¿Cuántos peritajes de voz realizó como perito de parte? —dice Luciani.

—Como perito de parte es la primera vez que yo intervengo —responde Martín.

—¿Cómo lo conoció al señor D’Alessio?

—Lo conocí en oportunidad que el señor D’Alessio, como es público y notorio, iba frecuentemente a un canal en particular como es en América TV, y me fue presentado como otras tantas personas a las que he conocido.

(Otro de los resultados de la búsqueda de Google muestra a Martín portando un arma: es el arma que D’Alessio le mostraba a sus invitados en su casa con el orgullo de quien muestra una Ferrari. La foto viene acompañada de un texto en el que el perito cuenta que se encuentra en el polígono probando la 12/75 de Kel-Tec de Marcelo D’Alessio. “Un arma salida de Star Wars!!!!”, agrega en el final. Debajo de su comentario, D’Alessio le responde, en mayúsculas: ‘Agradecido por tu compañía y experiencia!!! Un privilegio!!’”. No está de más aclarar que la imagen puedo ser un dubitable).

A continuación, llega el turno de Jorge Tacacho, un oficial de Gendarmería de la división acústica forense, también citado por la defensa de D’Alessio. Tacacho tuvo a su cargo el análisis de los audios con el software… ruso. Respondiendo a una pregunta del doctor Finn (y sin saberlo, a lo que acaba de testimoniar Rubén Martín), Tacacho cuenta que, en el caso de ser personas públicas y por pedido del tribunal, se puede tomar un audio de YouTube como un indubitable.

—¿Cómo identificó que (la persona que hablaba en el video de YouTube) era la cara de D’Alessio?—pregunta el doctor Finn.

—Era una persona conocida, era la cara de él —responde, a esta altura, confundido, el oficial Tacacho.

Luego, explica que el software ruso sí está homologado en Rusia, que lo utilizan desde 2015, que lo han usado para hacer más de doscientos cotejos y que nunca fue impugnado. “Localmente lo maneja la policía federal y la Gendarmería y tiene certificados internacionales”.

Cada tanto, en uno de los cuadraditos del Zoom virtual de la audiencia, se puede ver a D’Alessio mostrando y agitando su celular frente a la cámara. Es una señal hacia su abogado, se intuye, para que chequee los mensajes que le está enviando. Nadie parece responderle. No se sabe si no alcanzan a leerlo o si lo leen y le clavan el visto.

Una semana después, el Servicio Penitenciario informa que D’Alessio se niega a ser trasladado a la sala de videoconferencias. En esa jornada, Claudio Álvarez, uno de los imputados en la causa, hace su declaración. Es un hombre corpulento que ha asistido a todas las audiencias y parece prestar atención a cada uno de los testimonios. Tiene el pelo corto, anteojos, y suele vestir buzos verdes camuflados. En esta oportunidad lleva un buzo negro y austero. Su forma de hablar es pausada y su voz suena cargada de dolor.

“Tengo seis hijos, cuatro nietos, estoy a cargo de mi mamá. Trabajé desde 2001 a 2015 en Inteligencia”. Así comienza, y explica a grandes rasgos su paso por la AFI. “Nosotros llevábamos la info cruda y había gente especializada que se dedicaba a desmenuzar la información. Yo siempre estuve en la calle, hasta 2015 que cambió el gobierno. No me subordiné a ciertas cosas, había cosas que no me gustaban y había cambios que no nos cerraban. Nunca me degradaron pero sí nos empezaron a mandar a lugares que para nosotros eran vergonzosos (…). Yo siempre fui una persona de trabajo, tengo media casa, no fui ni a Uruguay ni a Brasil, vacaciones eran con mucho sacrificio a Santa Teresita. (…) Mi papá murió triste el año pasado por lo que me está pasando. (…) Cuando empezó esta causa desnudaron mi vida”.

 

Alvarez.

 

Narra que conoció a D’Alessio a través de una persona de la AFI. “D’Alessio prometía ser un gran informante y después con el tiempo salió siendo lo que es: no daba nada, las cosas que pudo dar eran estúpidas y peligrosas, pero era un mentiroso para mí. Pero como decíamos nosotros: cuando nos infiltrábamos en una operación o tomábamos contacto con esta gente, este tipo de gente, nosotros decíamos que eran como los corticoides: no los podes dejar de un día para el otro”. El semblante que articula sobre D’Alessio se hace eco con otras declaraciones similares sobre el falso abogado: “Para mí era una persona un tanto a tener cuidado, por lo que él hablaba… si bien no nos daba nada porque los relatos eran bastante inverosímiles también hablaba de las relaciones que tenía y era un tipo que estaba relacionado”.

“A Bidone lo vi dos veces en mi vida. Una vez cuando me lo presentan y voy a verlo allá a su despacho a Mercedes, le cuento una historia que figura en mi declaración que era de Fellini y yo pensé que trabajar con un tipo como Bidone —que me lo presentó el amigo Barreiro— yo creí que me estaban dando una mano, de verdad le digo, porque trabajar con una persona con la trayectoria de Bidone era…”. Álvarez deja la frase inconclusa. No parece hacerlo adrede.

La situación digna de Fellini a la que alude figura en su anterior declaración: en ella, Álvarez cuenta que fue a almorzar a una parrilla con un compañero de trabajo y en el local había un grupo de policías —a quienes conocía de vista— comiendo. En otra de las mesas, una banda de «desaforados que comían y tomaban cervezas”, hablaban y, sin tener conciencia de que estaban junto a un grupo de policías, se echaban culpas, a viva voz, sobre la responsabilidad del Triple Crimen. Según contó Álvarez en aquella oportunidad, los policías se miraban y se reían por la situación. Luego, los policías le comentaron que aquellos eran de una banda vinculada a temas aduaneros, sin recordar referencias a nombres puntuales.

Álvarez continúa su declaración: cuenta que, en su afán por dejar la AFI se ilusiona con la posibilidad de trabajar con Bidone. Se ilusiona, también, con blanquear en la AFI la situación para que lo autoricen a trabajar con él. “Era común que un juez (te) sacara en comisión y vos fueras a trabajar a otro lado”. Álvarez viaja a Mercedes y le cuenta a Bidone la situación digna de Fellini. “Después pregunté: ¿va a traer problema esto? ‘Quedate tranquilo que yo trabajo con la Bullrich y esto lo blanqueamos y se va a arreglar’”. No queda claro a quién le preguntó ni quién le respondió.

“Después no me contestaron más el teléfono y yo pensé: ‘Acá me usaron, estos me están boludeando’. Hasta que aparece de nuevo (Bidone) diciendo que la nota semánticamente estaba mal. Y yo estaba en un lugar de mucha seguridad, me contactó, cruzó rápido a la estación de servicio, le firmo en confianza, ni leo lo que firmo, no tenía los lentes, ni leo… confío. ¿Cómo no voy a confiar en un fiscal como Bidone? Yo pensé que me salvaba, que iba a poder trabajar de nuevo, e iba a poder ser alguien ‘servible’ de nuevo. Entonces cuando me llaman para declarar veo lo que había firmado: una nota sin fecha, que es dudosa, pero yo la firmé”.

Álvarez termina su declaración al borde de las lágrimas. “Acá estoy ahora. Estoy de este lado. Yo nunca delinquí. (…) Recién ahora se están enterando mis hijos de los trabajos que hice”.

La audiencia entra en cuarto intermedio. El próximo lunes 28 comienzan los alegatos. El concepto de las personas como corticoides, a las que no podes dejar de un día para el otro, es la metáfora del día: una figura expuesta con sabiduría y oficio por un hombre que pasó varios años de su vida analizando y sintetizando la vida de los otros.

 

 

 

Anteriores:
D´Alessio descascarado. Causa Traficante. Episodio 1
D´Alessio: esperando conexión. Causa Traficante. Episodio 2.
D´Alessio, el cazador. Causa Traficante. Episodio 3.
D´Alessio de ronda. Causa Traficante. Episodio 4.
Perdigonada al aire. Causa Traficante. Episodio 5.
D’Alessio super show. Causa Traficante. Episodio 6.
El diario del lunes. Causa Traficante. Episodio 7.
D´Alessio en la nube de confusión. Causa Traficante. Episodio 8.

 

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