La política de defensa de la Argentina se disuelve en escándalos e inoperatividades, mientras regalan la soberanía del país y el control del Atlántico Sur.
La sentencia condenatoria por las maniobras para encubrir el crimen de Mariano Ferreyra dio por probado el tráfico de influencias y el intento de sobornos.
Es el nombre que eligió el gobierno porteño para entrar a los barrios populares con más de 1.500 efectivos, helicópteros, drones, móviles, requisas, controles…