El gobierno probablemente tenga razón cuando afirma que muchos indicadores mejoraron. También tienen razón quienes señalan que el mercado interno agoniza.
La única forma de escapar del laberinto de la neolengua libertaria no es refutando las alucinaciones presidenciales, sino a través del ejercicio pleno e impaciente de la política.
La política de defensa de la Argentina se disuelve en escándalos e inoperatividades, mientras regalan la soberanía del país y el control del Atlántico Sur.
La sentencia condenatoria por las maniobras para encubrir el crimen de Mariano Ferreyra dio por probado el tráfico de influencias y el intento de sobornos.