La mirada perdida
La sesión del Senado de la primera semana de agosto fue una derrota nítida para el gobierno de los hermanos Milei, en varios aspectos. Desconcertado, el Presidente pasó de la iracundia a la melancolía. No se ha lavado la boca, pero está errático y a menudo ausente, mientras la Zarina prueba sus dotes de conducción. Como en su infancia,…
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